año 2007

año 2008

Primer trimestre

DÍA 3 DE ENERO

    D. BERNABÉ VALBUENA PRIETO (Catedrático de Geología)

    TEMA: GEOLOGÍA

    El moderador habitual, y administrador de esta página,  no pudo asistir a esta tertulia.

     En esta ocasión hizo de moderador Joaquín Martín, tertuliano fundador, quien demostró que nadie es imprescindible en nuestra Tertulia. Con su buen talante, su sentido del respeto y las muchas tablas que tiene a la hora de hablar en público, llevó la tertulia a muy buen puerto.

    El profesor Valbuena, en su intervención se ciñó AL ENTORNO GEOLÓGICO DE SALAMANCA

    Salamanca capital y provincia se encuentra situada en materiales paleozoicos (Era Primaria) y cenozoicos (terciario y cuaternario).

    Hablemos en primer lugar del contexto paleozoico en que se encuentra Salamanca.

    Los materiales de la Era Primaria pertenecen al macizo Ibérico o Hespérico. Este macizo lo divide Lotze en cinco zonas: Cantábrica, Asturoccidental-leonesa, Centroibérica, Ossa-sierra Morena y Surportuguesa. Salamanca se encuentra en la zona Centroibérica que, “grosso modo”, ocupa toda la parte occidental de la Península Ibérica; y de norte a sur se extiende desde la costa cantábrica gallega hasta el batolito (afloramiento) granítico de Los Pedroches al norte de Córdoba.

    Los materiales son cámbricos, ordovícicos y silúricos; o sea, de la primera parte de la Era Primaria. No obstante lo dicho, se pueden encontrar en determinados lugares, algunos afloramientos precámbricos.

    Las rocas pueden ser sedimentarias, metamórficas o magmáticas. Entre las rocas sedimentarias se encuentran pizarras, cuarcitas, calizas, areniscas, etc. Rocas metamórficas como mármol, gneis, migmatitas, pizarras, corneanas… Rocas magmáticas o ígneas se encuentran, por ejemplo, en el Sistema Central gran abundancia de granitos.

    Yacimientos minerales aparecen en diferentes lugares. Quizá el más conocido es el yacimiento de cinabrio (mercurio) en Almacén (Ciudad Real), ya explotado por los romanos.

    Lo dicho para zona Centroibérica, en que está parcialmente incluida, vale para Salamanca; pero concretemos en lo referente a rocas y minerales.

    Rocas graníticas afloran en la sierra de Béjar y por la zona de Ledesma. Se explotan entre otros lugares, en Sorihuela; y se utilizan en la construcción, ornamentación, etc. Pizarras, empleadas, también en la construcción. Distintas rocas (areniscas, conglomerados) para utilizarlas como áridos. Arcillas en distintos lugares. Mármol en Campillo.

    Existen o han existido varios yacimientos minerales: De wolframio en Barruecopardo, de estaño en Golpejas, de uranio cerca de Ciudad Rodrigo, silicato de calcio en Aldea del Obispo, oro en el Cabaco, etc.

    Para terminar, decir, referente a la paleontología de la zona que en flanco SW del sinclinal de Tamames y también cerca de la Virgen de la Peña de Francia, se encuentran fósiles de Trilobites (crucianas y skolithos).

    Pasemos a decir algunas cosas del Cenozoico.

    Los materiales cenozoicos de Salamanca se sitúan en la cuenca terciaria del Duero, y son de origen continental. Esta cuenca está situada entre el macizo Ibérico, la cordillera Ibérica y el mesozoico con la cuenca del Ebro por el corredor de La Bureba.

    Los bordes de la cuenca son aluviales con frecuentes abanicos aluviales. La parte central es lagunar. En sus aguas, entre otros seres vivos, existieron cocodrilos y tortugas. Al irse evaporando el agua, las sales disueltas precipitan, formando en primer lugar calizas y después sales evaporitas, caso de los yesos que aparecen en el valle de Cerrato.

    Centrémonos, ahora, en el Cenozoico salamantino.

    Hablando del Terciario de Salamanca aparecen materiales de todas las edades. La edad se ha determinado sirviéndose de fósiles de cocodrilo, quelonios (tortugas) y micromamíferos; y también, por métodos radiactivos.

    Debido a los frecuentes cambios de facies (características) no sólo en vertical, sino lateralmente, en cortas distancias nos encontramos con materiales de diferentes edades. Por eso es difícil hablar del terciario salmantino en su conjunto. Así, que pondremos algunos ejemplos de determinados lugares más o menos conocidos, que no obstante, nos darán una idea aproximada de la realidad en su totalidad.

    En la Peña de Hierro, junto a la Facultad de Ciencias, y en la Peña Celestina, discordantes con las rocas de la Era Primaria, encontramos rocas paleocenas (primera parte del Terciario). Son conglomerados, arenas y arcillas. El régimen de sedimentación era fluvial. El clima reinante en la zona era tropical de tipo sabana.

    Entre Salamanca capital y Aldealengua aparecen rocas del Terciario de unos 50-40 millones de años. Lo mismo sucede si fuéramos por la carretera de Valladolid o de Zamora. El clima era tropical cálido. Los materiales están formados, en general, por conglomerados, areniscas, arcillas, margas, depositadas en régimen fluvial.

    Por Aldearrubia y Babilafuente lo normal es encontrar areniscas de entre 40 y 36 millones de años. Sigue existiendo un régimen fluvial y los sedimentos llegados al lugar proceden del sur. Son frecuentes las estratificaciones cruzadas.

    Por los alrededores de Alba de Tormes existen materiales pertenecientes al Eoceno, Oligoceno y también Mioceno. La edad de unos y otros puede variar entre 50 y 8 millones de años.
En terrenos de Terradillos y Arapiles aparecen materiales con la misma edad y características que los encontrados en la Peña Celestina.

    En la zona de La Maya, cruzando el río Alhándiga, a la izquierda de la carretera Salamanca-Béjar, se pueden observar unos paleocanales de color rojizo del Terciario, y por encima unas rañas (con cantos rojos) del Mioceno (Terciario Superior).

    Caminando de Salamanca hacia Tamames, por la carretera de Vecinos, veremos materiales del Paleoceno (más de 58 millones de años). Después aparecen conglomerados y otros materiales de edad miocena. Se encuentran a continuación, ya cerca de Tamames, productos del Plioceno (final del Terciario).

    Hacia La Peña de Francia se observan en distintos lugares rañas (como conglomerados poco compactados) de unos 3 millones de años.

    En dirección a El Maíllo, en Morasverdes y Aldehuela de Yeltes aparecen conglomerados con arcilla roja del Mioceno (24-5,5 millones de años). Pero donde mejor se pueden ver los conglomerados rojos del Mioceno es en la urbanización “La Rad”, cerca de Salamanca capital.

    Hacia Peñaranda, por la carretera nacional 501 y hasta más o menos el Km.20 encontramos materiales del Pleistoceno (Cuaternario) que contactan debido a una falla con rocas del Terciario Superior.

    En la provincia de Salamanca, a semejanza de lo que sucede en el resto de la cuenca del Duero, se han encontrado restos fósiles de tortugas (Aldearrubia) y de cocodrilos (carretera de Ledesma).
Terminamos nuestra andadura señalando, como posiblemente lo más importante del terciario salmantino, la piedra de Villamayor, que se puede contemplar en infinidad de edificios de la Capital (muchos de ellos, sin duda los más emblemáticos) y también en numerosos pueblos de los alrededores.
 

    Muchas gracias profesor Valbuena por darnos a conocer este aspecto tan desconocido de nuestra provincia.   


    DÍA 10 DE ENERO

    D. ISIDRO MARCOS DE PAÚL (Escritor)

    TEMA: LECTURA Y COMENTARIO A SU OBRA POÉTICA

    Isidro es nuestro tertuliano más veterano, en varias ocasiones ha intervenido en nuestra tertulia para leernos sus poemas, sus relatos, sus cuentos, en fin su obra literaria en general. Por ello no me voy a parar en relatar su currículo. Ni voy a hablar de su obra literaria ya que la una y el otro han quedado reflejados en esta página con motivo de sus anteriores intervenciones.

    En esta ocasión nos ha querido regalar de todo un poco. Ha leído varios obras de su "Poemario místico", poemas dedicados a su esposa y a sus hijos y una colección de dibujos que ha realizado con motivo de su última pasión; el descubrimiento del ordenador con sus programas para realizar dibujos.

    Isidro empezó su intervención diciendo lo que tenía intención de ofrecernos:

    La tertulia de hoy será cultural, pues no puede ser de otra manera, porque mi vocación es la cultura. Sin embargo, tendrá tres partes o facetas diferentes.
La primera faceta, va dirigida al interior del hombre, a su espiritualidad; son 21 poemas que forman el Poemario Místico que escucharemos ahora.
    De él digo yo poéticamente, que es un cofre espiritual lleno de ternura; una fuente de amor, cuyas aguas se derraman por los espacio del alma, para saciar su sed; una palabra de vida, sencilla generosa y humilde que llega a lo hondo del corazón, para ser solidaria con todos los hombres.
    Esta palabra estaba adormecida en mi mente, pero despertó una mañana, con ganas de que sea conocida por unos y otros. Y aquí está para ser escuchada. Es para vosotros, abridle vuestros oídos y vuestro corazón a este obsequio mío.
Este poemario participó en el Certamen Internacional de Poesía Mística, San Juan de la Cruz celebrado en Ávila.

    Veamos alguno de estos pomas

AMOR

 

El amor siempre encuentra las raíces del alma,

y da luz y alegría al árbol de la vida.

Lo crece, vivifica y lo llena de frutos

para bien de los hombres. Todo lo torna bello.

 

Ofrece rica sombra. Esperanzados tallos

anuncian primaveras y embellecen la historia.

El amor enriquece y endereza los pasos

por caminos fraternos, y siempre busca el bien.

 

Yo miro agradecido los dones que recibo.

Camino con mesura; invoco a la esperanza;

 yo respiro el sosiego; la libertad deseo

 y cultivo en mi vida el humanismo vivo.

 

Quiero ser generoso, alegre, solidario,

y compartir con todos las horas de la paz.

Quiero darle a los otros lo que para mí anhelo

ser comida y bebida para el hambre y la sed.

Hay un Amor divino que sacia nuestra vida,

que eleva, que redime y salda toda deuda.

Y un amor familiar, que pacifica y sana

los aires de la casa, con el mutuo respeto.

 

Humano es el amor entre todos los hombres,

las mujeres y niños; suavidad y ternura.

Corrige sin violencia; humildemente acoge

al otro como es; acepta, mas no juzga.

 

Amor es dar estima al que se siente hundido,

compadecer al pobre; corregir con paciencia.

Dar generosamente, sin pedir nada a cambio;

 reír con el que ríe y llorar con quien llora.

 

 

 

 

LA PALABRA

Expresión de una idea, la facultad humana;

vaso del pensamiento es siempre la palabra.

Aquello que se dice, natural con el hombre,

que llega cuando nace y lo acompaña siempre.

 

Ella viene a nosotros y enriquece la mente;

nos lleva por caminos de luz y de cultura.

Fuente de aguas profundas, en el río de la vida;

 pensamiento que grita, torrente desbordado.

 

Me da sabiduría como el mejor tesoro;

me descubre senderos que quiero conocer,

y me llama a que diga la verdad de la vida,

pues veraz quiero ser, de mañana y de tarde.

 

La boca habla palabras sentidas por el alma,

que para el hombre bueno son la prenda mejor.

Yo observo al de mi lado, que camina conmigo,

y si no tiene nada, todo se lo doy yo.

 

Palabra: luz y fuerza, camino, verdad, vida.

Don precioso de arriba, sonido de las letras.

La voz del pensamiento y alegría del alma.

La que canta y llora, la que denuncia y salva.

 

El Hombre-Dios nos trae la Palabra de Vida

eterna que consuela, que salva y vivifica;

que nutre, que ilumina, santifica y conforta,

y se hace para el hombre un camino de Amor.

 

AGUARDANDO

La mañana me saluda con su luz y su vida

y yo quedo aguardando su mensaje.

El sol va marcando sus caminos,

iluminando el mío hasta la noche.

 

La tierra gira en el silencio.

La aurora ha devuelto al mundo

la delicia de formas y colores.

Y aquí estoy yo pensando en Ti.

 

Aguardando tu voluntad y tu Palabra;

Señor de la vida, poderoso.

Ahora te toca a ti; en ti yo espero.

Dame de tu luz y de tu amor.

 

¿Cuándo vendrás a mí, que esté contigo?.

Te aguardo siempre a la puerta de mi casa.

Porque te necesito para vivir la vida

con los hombres que caminan a mi lado.

 

Yo sé que me aguardas, cada día,

en tu zaguán abierto, con ternura.

Porque tú eres Señor y dueño de la vida,

te busco cada día con paciencia.

 

Estoy en las vigilias de la noche,

esperando con gozo tus deleites;

así velo y acojo tu bondad

desde lo más profundo de mi espíritu.

 

PACIENTE

La paciencia es una flor que yo cultivo

en el huerto de mi alma con esmero.

Yo la riego con amor y con dulzura

en la mañana, en la tarde y en la noche.

 

La paciencia no se altera, ni se cansa

de llevarme con sosiego por caminos

amorosos de humildad y de cordura;

que yo consiga escuchar en el silencio.

 

La paciencia trae la paz a nuestra vida,

apacienta pensamientos y palabras,

comunica a grandes y a pequeños

los dulces sentimientos del amor.

 

Soy paciente cuando acepto cada día

la voluntad de Aquel que me redime,

en favor de otro hombre que camina

combatiendo conmigo en esta brega.

 

Y veo con sosiego los trastornos

que hace la maldad en mi camino.

Mas no se altera el cielo de mi alma

en ningún momento de mi vida.

 

Y me quiero acoger a la paciencia

como al mejor valor humano,

quizá también divino

para bien de los hombres.

 

 

SEGUNDA FACETA


    Es un poema largo, dramático y sobrecogedor. Se titula Confidencia. Nació como consecuencia de una embolia que sufrió mi esposa en la válvula mitral, y que le dejó sin riego sanguíneo medio cuerpo, prácticamente paralizado. Sucedió pocos años después de casados.
    Fue un dolor tan grande, que invadió el amor que unía al Matrimonio. Yo traté de consolarla con el poema “Confidencia”, que le dediqué. Es este: “No digas mujer que todo ha muerto”

  
                                                        CONFIDENCIA (fragmento)

No digas, mujer,

que todo ha muerto;

que eres maltrecho árbol,

muralla derrumbada

o puente hundido;

que han huido las fuerzas

de tus piernas y brazos,

y que no te obedecen,

porque yo tengo,

y tú lo sabes,

tus brazos y tus piernas,

y una mirada humana
que vence las tragedias.

 

Recuerdo el huracán:

¡qué triste día!;

una negra nube oscureció el camino;

se conmovieron

los cimientos de la vida;

toda la tierra

era escombrera ante mis ojos;

flor tronchada, tú;

yo, castillo socavado

que se hunde.

A pesar de todo,

no digas, mujer,

que todo ha muerto;

¡tenemos esperanza

y un vivo amor

sustenta nuestra vida!,

 Recuerda los días

llenos

de nuestra primavera:

susurro de paloma

arrullaba el camino;

el mismo cielo claro

henchía nuestros ojos

y vientos portadores

de mensajes lejanos

mecían nuestro sueño.

Sentíamos juntos,

cantábamos juntos,

nos quedábamos juntos;

éramos dos llamaradas

 

de una misma hoguera;

dos gotas de rocío

a las que junta el aire;

dos nubes,

que se hacen una sola,

más grande;

dos ríos... dos caminos...,

dos raíces

de un mismo árbol.

 

Historia verdadera

nuestra historia;

tan honda

que brotaba del centro de la tierra,

y brazos generosos

extendían sus deseos

más anchos que los mares.

Tú y yo fuimos aquéllos,

antes de que el huerto

quedara desolado.

 

Recuerdo el huracán,

¡qué triste, ese día!;

todo era sombra y muerte;

las ramas por los suelos,

colgando la techumbre

cuarteada la casa.

 

Vimos monstruos horrendos

y abismos insondables;

caballos negros galopando en el cielo

y una hoz,

grande,

que parecía cerrarse

amenazante.

 

A pesar de todo

no digas, mujer,

que todo ha muerto.

¡Vivimos!,

¡respiramos!;

hay una palabra

que abre nuestros labios;

¡una palabra!

grito caliente,

humano.

 

    Isidro, gran amante de su familia, nos habló de sus hijos, de como le cuidan, especialmente su hija y de la enorme importancia que tienen para él. Con todos estos ingredientes es inevitable que Isidro les haya escrito alguno de sus poemas. Veamos los dedicados a su hija y a su hijo que nos leyó Isidro esta tarde:

 

                    A MI HIJA MARI CARMEN                   A Ml HIJO PACO

 

Tu eres el mejor refugio

para mis poemas,

que, espero, hagan fiesta

en tu corazón.

Ellos y tú

sois flechas disparadas

por el arco tensado de mi vida

hacia las cumbres del amor.

Clavelina, alegre, tú,

algo más allá de mí mismo,

otro yo

diferente y auténtico;

ellos,

aves mías, viajeras

que buscan las rama de un corazón

donde poner su nido.

 

Tu violonchelo y tú

sois una misma cosa:

voz del viento que juega

con las cuerdas del tiempo;

anda firme, aquietando

las crines de mi barco;

caracolas, perfumes,

plegarias, esperanzas.

 

Una rama,

cargada de armonía.

donando dulce sombra;

ribera que viene de las cumbres

buscando los cultivos

del hontanar humano.

 

  

    TERCERA FACETA

    Esta obedece a una actividad pictórica mía con el ordenador, que yo he acometido cuando empecé a practicar informática. Le cogí gusto y he seguido componiendo los dibujos en el ordenador. En él tengo guardados más de un centenar. Os quiero mostrar algunos de ellos y escuchar vuestra opinión.

    Nos mostró una docena de esos dibujos llenos de color y ternura.

 

    Para para finalizar, nos leyó un “telegrama”, que hace un  par de años le remitió la Casa Real, y que él guarda como oro en paño, agradeciéndole la felicitación que en forma de villancico, Isidro había mandado a los Reyes de España.

 

    Ya en la tertulia se habló de qué es poesía y de qué no es poesía. Se dijo que el "formato" no es suficiente para que una obra sea poética. Que un texto esté escrito en versos no quiere decir que ese texto sea poesía. Por el contrario hay texto escritos en prosa y tienen un alto contenido poético.

  

    Se habló de la tendencia que hoy existe entre los poetas a escribir en verso libre, olvidando la métrica. No sabiendo explicar si se hace por comodidad o por tener más libertad a la hora de escribir, sin tener que estar pendiente de la forma, poniendo más interés en el fondo. Hubo quien opinó que en muchos casos era la incapacidad de algunos poetas a la hora de ajustarse a unas normas. Que es muy difícil expresar los sentimientos teniendo en cuenta las silabas de cada verso y el tipo de rima, por lo que es más cómodo escribir sin pensar en nada de eso.

   

    Se comparó a estos poetas con la actitud de algunos pintores modernos, que olvidan la forma, atendiendo más al concepto, pero en realidad lo que esconden es la comodidad y en algún caso la imposibilidad de representar algo que todos podamos entender e interpretar sin necesidad  de que nadie lo explique, esto les hace más vulnerables.

 

    Hubo opiniones para todos los gustos, como siempre.

 

    El próximo martes, día 17, estará con nosotros Doña MARÍA ELENA BRAVO, Psicóloga, quien nos hablará de la "INTELIGENCIA EMOCIONAL"

 


    DÍA 17 DE ENERO

    DOÑA MARÍA ELENA BRAVO (Psicóloga)

    TEMA: INTELIGENCIA EMOCIONAL

        María Elena se vio en la obligación de hacer una exposición rápida del tema, ya que dada su complejidad es imposible condensarlo en menos de un hora, como ella lo hizo. No obstante la exposición resultó brillante, clara y amena Aspecto este último no fácil de conseguir en un tema como el que ocupa la tertulia de hoy.

 

 

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

    1. El objetivo de la inteligencia emocional

    El estudio de los sentimientos y las emociones se ha extendido en la última época mediante el modelo de la Inteligencia Emocional (IE). Con la denominación de IE se pretende significar todo un conjunto de habilidades de procedencia psíquica que influyen en nuestra conducta.

    El avance en la investigación de las funciones del cerebro y de sus respectivas conexiones neuronales, ha permitido un mejor conocimiento de su interacción con las diferentes estructuras y áreas cerebrales que gobiernan nuestros estado de ánimo: iras, temores, pasiones, alegrías, etc. favoreciendo el desarrollo de la IE.

    Uno de los objetivos fundamentales de la IE, es el poner de relieve las limitaciones del denominado Coeficiente Intelectual (CI). Los defensores de este modelo, consideran que el CI, es un capacidad genética e innata que no puede ser modificada. Por tanto, el destino de las personas se halla de antemano determinada por la aptitud del CI.
   
    Frente ha ello, el modelo de la IE, sostiene que el CI no es el único factor que indica la capacidad del sujeto humano, ya que existen toda una serie de habilidades que se pueden aprender, basadas en los sentimientos y las emociones: el autocontrol, el entusiasmo, la automotivación, la empatía, etc.

    2. Controlar nuestras emociones

    El principal voceador de los modelos inspirados en la IE que han surgido en estos últimos años ha sido el psicólogo americano D. Goleman. Se trata de explicar como pueden ser controladas emocionalmente muchas de nuestras actividades, y por qué en ocasiones podemos ser tan racionales y en otras tan irracionales.

    El objetivo es dotar de inteligencia a la vida emocional, adquiriendo hábitos emocionales para saber dominar los impulsos negativos, comprender los sentimientos de los semejantes y manejar de forma amable nuestras relaciones.

    La IE considera que los impulsos son la energía de nuestras emociones que intentan expresarse en la acción. Quienes están a merced de sus impulsos y no saben controlarlos muestran una débil voluntad, y viven interiormente perturbados.

    La IE parte del supuesto de que la herencia genética nos ha dotado de unas sensaciones emocionales que determinan en parte nuestro temperamento. No obstante, las funciones cerebrales relacionadas con la actividad emocional, son tan flexibles y adaptables que permiten superar los defectos de nuestra voluntad y mejorar nuestro carácter.

    3. La influencia de las emociones en los asuntos humanos

    La IE sostiene que los sentimientos y las emociones tienen una gran influencia en los asuntos humanos. Los psicólogos destacan la preponderancia del corazón (sede figurada de los sentimientos) sobre la razón en los momentos cruciales de la vida. Pues son las emociones las que nos permiten afrontar situaciones difíciles. Es lo que expresa la frase de Pascal: El corazón tiene razones que la razón no comprende.

    Nuestras emociones se integran en el sistema nervioso en forma de tendencias automáticas. Es así, que nuestras decisiones y nuestras acciones dependen tanto de nuestros sentimientos como de nuestros pensamientos. Nuestras reacciones ante determinadas situaciones, no son solo fruto de un juicio racional, sino también de emociones en forma de impulsos de acción automática.

    Desde la antigüedad han existido normas y leyes con el intento de encauzar la vida emocional, pero a pesar de ello, la razón se ve a menudo desbordada por la fuerza de las pasiones.

    Cada emoción dispone al cuerpo a un tipo distinto de respuesta, y estas predisposiciones biológicas a la acción son moderadas por nuestras experiencias vitales y por el medio cultural. (las diversas culturas no tienen el mismo sentido de la tristeza o de la alegría)

    4. La mente racional y la mente emocional

    Al margen de que algunos filósofos consideren artificial la dualidad mental entre la razón y las emociones, el modelo de la IE afirma que tenemos por un lado una mente racional, que es la capacidad consciente de pensar, deliberar y reflexionar, y por otro lado una mente emocional que es más impulsiva e influyente que la mente racional.

    La certeza emocional configura una convicción distinta a la certeza de la mente racional, No obstante, hay una proporcionalidad entre el control emocional y el racional, y estas dos mentes operan en colaboración, entrelazando sus distintas formas de conocimiento. Cuanto más intensa es la mente emocional, menos eficaz es la mente racional, y viceversa.

    Lo más adecuado para el sujeto es que exista un equilibrio, en el cual, la emoción influye en las operaciones de la razón y ésta ajusta y filtra las operaciones procedente de las emociones, actuando como dos facultades relativamente independientes que reflejan el funcionamiento de circuitos cerebrales distintos, aunque interrelacionados.

    La IE destaca la perenne y fecunda tensión entre estas dos mentes, aunque a menudo están coordinadas. Pero cuando de forma desbordada irrumpen las pasiones, el equilibrio puede romperse y la mente emocional puede bloquear y paralizar a la mente racional.

    5. La acción del cerebro en la vida emocional

    Cuando se produce una pérdida de control de la emociones, se desencadena en el sistema límbico del cerebro una reacción antes de que la información llegue al neocortex o área del cerebro pensante. La función del sistema límbico es importante en la vida emocional, ya que está ligado con los afectos y las pasiones y asume el control antes de que la parte del cerebro pensante haya tomado una decisión.

    Con ello se destaca que el sistema emocional puede actuar sin la participación del neocortex, albergando recuerdos e impresiones y efectuando respuestas, de las que no somos plenamente conscientes.

    Las conexiones entre el sistema límbico y el neocortex o área pensante del cerebro, constituyen el centro de gravedad de los conflictos y los acuerdos entre el corazón y la cabeza, entre los sentimientos y los pensamientos. Esta conexión es básica para tomar decisiones inteligentes en la vida emocional. La interrelación del sistema límbico con el neocortex o área pensante del cerebro, constituye el núcleo neurobiológico de la IE.

    La memoria, localizada en el área frontal del cerebro, puede ser afectada por estados de ansiedad o de cólera, perturbando su capacidad de retener en la mente datos esenciales para el desempeño de nuestras tareas. Cuando estamos emocionalmente perturbados solemos decir ¿no puedo pensar bien?.

    6. Los sentimientos en la toma de decisiones

    Estos déficits emocionales no los registran los tests que miden el Coeficiente Intelectual (CI). Diversos estudios neuropsicológicos efectuados a estudiantes y profesionales con un CI por encima de la media, mostraban un pobre rendimiento académico o profesional. Se trata de personas impulsivas, ansiosas, desorganizadas y problemáticas, con escaso control de sus impulsos límbicos.

    Las personas con determinadas irregularidades en sus funciones cerebrales, sufren un deterioro en sus habilidades emocionales y en la toma de sus propias decisiones. Aunque su CI funcione correctamente, pierden interés por el aprendizaje emocional. En estas condiciones cualquier estímulo sensorial deja de despertar atracción o rechazo.

    Distintos psicólogos señalan la importancia de los sentimientos en la toma racional de decisiones para orientarnos en la dirección más adecuada y lógica. Las áreas del cerebro emocional están tan implicadas en el razonamiento como las áreas del cerebro pensante. En la equidistancia entre el sentir y el pensar, la emoción guía nuestras decisiones.

    El intelecto no puede funcionar adecuadamente sin el concurso de las emociones, de acuerdo con la complementación del sistema límbico y el neocortex. Hay que saber armonizar ambas funciones y usar de forma inteligente las emociones.

    7. Las limitaciones del coeficiente intelectual

    Puede darse el caso que una persona con un buen nivel de inteligencia actúe con torpeza en su vida ordinaria. Y es que la Inteligencia Académica o Coeficiente Intelectual, tiene poco que ver con la vida emocional. Así personas con un buen CI no saben ser buenos timoneles de su vida y zozobran en los escollos de sus pasiones e impulsos.

    A pesar de que todavía gozan de consideración las calificaciones académicas basadas en los tests del CI, el modelo de la IE sostiene que no ofrecen la garantía suficiente para predecir el éxito en la vida.

    Los defensores de la IE no desvalorizan la importancia de tener un buen CI, pues los que gozan de un elevado CI tienden a obtener en un 20% de casos, una mejor remuneración que los que tiene un bajo CI. Pero el 80 % restante, depende de otra clase de factores, de otras características que dependen de la IE.

    Algunas características de la Inteligencia Emocional (IE): motivarnos a nosotros mismos, tener voluntad para proseguir a pesar de los fracasos, controlar los impulsos, regular los estados de ánimo, tener capacidad de empatizar con los demás, mostrar confianza con los colaboradores, crear un buen ambiente a nuestro alrededor, saber ser agradable y atento, etc.

    8. La psicología conductista

    En este orden de cosas, es conveniente recordar que durante la década de los años 1940-1950, la psicología académica se hallaba dominada por la escuela conductista de Watson y Skinner. En el análisis de la psicología humana, esta corriente prescinde de los contenidos subjetivos y propone el atenerse solamente a la observación de la conducta externa, basada en el estímulo-respuesta de nuestras acciones objetivas.

    El planteamiento conductista no se interesa por los hechos de la conciencia, incluyendo en ellos la vida emocional. Con la revolución informática de los años 60, se acentuó el desinterés por la interioridad en el análisis de las emociones. La atención se centró en comprobar como la inteligencia procesa la información y en la naturaleza de esta inteligencia.

    Con este enfoque cognitivo, se consideró que la inteligencia es básicamente hiperracional y apenas se ve afectada por los sentimientos. En todo caso, los sentimientos confunden la mente, con lo que el sentido de la vida emocional continuó quedando fuera del campo de la psicología

    Los científicos seducidos por la informática, compararon el modelo de la mente con el funcionamiento de los ordenadores. Con ello, olvidaron el hecho de que la razón está influida y guiada por los sentimientos que sazonan las operaciones intelectuales, y dejaron al margen todo el trasfondo de las emociones y sentimientos que son el condimento mismo de la vida.

    9. Origen del coeficiente intelectual

       Se considera al psicólogo de la Universidad de Stanford, Lewis Terman como el principal creador del test para determinar el CI. Millones de personas han sido clasificados mediante este tipo de test. Esto ha conducido durante varias décadas, a la suposición de que la gente es inteligente o no lo es, pues la inteligencia es un facultad innata y poco se puede hacer para cambiar las cosas. Es una forma de pensar que todavía impregna amplias capas de nuestra sociedad.

    A diferencia del CI que ya tiene un siglo de aplicación, la IE es un concepto reciente, pero a pesar de ello y debido a los experimentos realizados, se puede decir que la IE resulta en ocasiones más decisiva que el CI.

    El modelo de la IE afirma que, los tests del CI ha condicionado a muchos estudiantes al utilizarse como criterio en las pruebas de selección. Estos tests se basan en una noción restringida de la inteligencia, al evaluar solamente las habilidades lingüísticas o matemáticas, sin tener en cuenta el amplio abanico de habilidades y destrezas provenientes de la IE.

    Frente a la opinión de que ni la experiencia ni la educación pueden modificar los resultados del CI, el modelo de la IE trata de mostrar que si sabemos educar a nuestros hijos y motivar a los niños, éstos son capaces de desarrollar las habilidades emocionales fundamentales

    10. El desarrollo de las habilidades emocionales

    Diversas investigaciones realizadas con estudiantes de elevado CI, pusieron de relieve que no habían alcanzado un éxito laboral superior a otros con calificaciones inferiores, ni tampoco que hubieran obtenido una cota mayor de felicidad ni más satisfacción en las relaciones sociales.

    Un estudiante con notas excelentes es idóneo para obtener una buena evaluación académica, pero esta evaluación no nos dice nada acerca de su forma de reaccionar ante las vicisitudes de la vida.

    A pesar de ello, nuestras escuelas siguen insistiendo en el desarrollo de las capacidades académicas en detrimento del dominio y pericia de las habilidades emocionales o rasgos del carácter que son tan decisivos para la persona.

    Ha llegado el momento de ampliar la clásica noción del talento, para ayudar a los escolares a que sus facultades personales se aprovechen plenamente.

    Pero mientras continúe dándose un estilo educativo sólo para preparar profesores universitarios o científicos, ajustándolo a un molde estrecho y preconcebido, continuaremos gastando energías clasificando a los niños y difícilmente aprenderán a cultivar sus habilidades emocionales.

    11. La inteligencia múltiple

    El psicólogo de la Universidad de Havard, H. Gardner, fue uno de los primeros que señaló las limitaciones del Coeficiente Intelectual (CI). Frente a la concepción reductiva de la inteligencia, Gardner introduce la concepción de Inteligencia Múltiple, que se manifiesta en una diversidad de capacidades, como son las de comprender y sintonizar con los demás, descubrir las cosas que les motivan, saber como trabajan, cual es la mejor forma de cooperar con ellos, etc.

    La IE, considera que la concepción multidimensional de la inteligencia, nos ofrece una visión más rica del potencial de nuestras capacidades que la que ofrece el CI.

    El significado de Inteligencia Múltiple ha ido evolucionando, y cada vez hay más psicólogos que adoptan las conclusiones de Gardner. Pero el modelo de la IE, señala que la atención del psicólogo no se debe centrar solamente en el conocimiento de los sentimientos, sino también en el papel que desempeñan tales sentimientos, pues el mundo de las emociones se extiende más allá de su simple conocimiento cognitivo.

    12. La competencia emocional

    La competencia emocional determina el grado de destreza que somos capaces de alcanzar en el dominio de nuestras facultades, tanto sensitivas como intelectuales. Las personas que han alcanzado una madurez psicológica, son las que saben gobernar sus sentimientos y relacionarse afectivamente con los sentimientos de los demás.

    Las personas que muestran una buena competencia emocional, disfrutan de una situación ventajosa en los diversos dominios y dimensiones de la vida, por ello se siente más satisfechos consigo mismo y resultan más eficaces en las tareas que emprenden.

    Por tanto el vasto y complejo continente de la vida emocional que afecta a los diversos estados de nuestra vida interior y de nuestras relaciones sociales, debe ser explorado con la finalidad de que nuestra emociones sean más inteligentes.

    13. Conocerse a sí mismo

    Otro aspecto que subraya la IE, es la capacidad de conocimiento de uno mismo. El fruto del propio conocimiento nos capacita para establecer contacto con los propios sentimientos, diferenciarlos entre ellos con objeto de orientar nuestra conducta.

    Esta capacidad de reconocer nuestros sentimientos es la piedra angular de la IE. Su verificación se obtiene mediante la introspección subjetiva que nos permite seguir con atención nuestros sentimientos. Las personas que poseen una mayor comprensión y una más clara certeza de sus emociones saben dirigir mejor sus propias vidas.

    La conciencia de uno mismo es una habilidad que nos permite controlar nuestros sentimientos y adecuarlos a las circunstancias del momento. Hay que tener la habilidad para saber tranquilizarse y desembarazarse de la ansiedad, de la tristeza o la irritabilidad. Las personas que carecen de estas habilidades, se enfrentan constantemente con tensiones desagradables que desestabilizan y atormentan su estado interior. Quienes tienen esta habilidad se recuperan más rápido de los reveses de la vida.

    El autocontrol emocional nos da la capacidad de demorar la gratificación momentánea y sofocar la agresiva impulsividad. Este dominio y gobierno propio nos hace más productivos y eficaces en las empresas que acometemos.

    14. El sentido humano de los sentimientos
    La concepción de una vida mental emocionalmente plana que ha condicionado durante años la investigación sobre la inteligencia, está evolucionando a medida que se reconoce el papel de los sentimientos en los procesos mentales.

    La psicología moderna está comenzando a tomar en consideración todo el potencial de las emociones con su bagaje de virtudes y peligros. La fría lógica no es suficiente a la hora de encontrar una solución humana adecuada.

    Cualquier ser humano, por duro y distante que quiera mostrase, anhela el calor del afecto y la amistad, Los sentimientos es lo que pone más de manifiesto el significado de nuestra humanidad. Si falta el sentido lírico de los sentimientos, se podrá componer música o escribir poesía con un alto grado técnico, pero quedará soslayada la vital experiencia de la pasión.

    Una fría visión racionalista, desconoce los valores del corazón; la esperanza la fe y el amor. Dado que las emociones nos enriquecen, cualquier modelo de la mente que las margine, será un modelo parcial y empobrecedor.

    En la práctica de la vida ocurre que personas con un elevado CI, pero con escasa Inteligencia Emocional (IE), están subordinadas a personas con menos CI. En nuestra vida cotidiana es decisiva la inteligencia intrapersonal para acertar en la pareja o en el puesto de trabajo.

    15. El 'feeling' de la empatía

    Otra habilidad importante señalada por la IE es la Empatía, definida como la posesión de sensibilidad psíquica para detectar las señales externas que nos indican lo que necesitan o quieren los demás. Esta habilidad emocional es esencial para las relaciones sociales y el mundo laboral.

    El arte para comprender las peculiaridades singulares de nuestros semejantes es una habilidad idónea para el liderazgo y la eficacia en los contactos interpersonales. De forma similar, el sentido del altruismo o interés del prójimo que nos rodea, radica en la empatía o habilidad para comprender sus emociones.
   
    Hay quien es diestro para controlar sus propios sentimientos, pero en cambio es inepto para adivinar los trastornos emocionales ajenos. Las lagunas de nuestra habilidad emocional pueden superarse mediante el esfuerzo y el positivo interés por nuestros colaboradores.

    El sustrato biológico en el que se basan nuestras habilidades emocionales es de carácter neurológico. Pero teniendo en cuenta que el cerebro es muy plástico y adaptativo, puede asumir un continuo aprendizaje

    16. La armonía entre el CI y la IE

    A pesar del aparente conflicto entre el CI y la IE, lo efectivo es que no se contraponen sino que se conjugan. Entre ambas facultades existe una evidente correlación, pues el ser humano armoniza y entrelaza el intelecto y las emociones. No obstante, la mente emocional es más rápida que la mente racional, pues no se detiene a considerar lo que está haciendo. Su rapidez hace difícil la reflexión analítica que es el rasgo característico de la mente pensante.

    Las acciones que brotan de la mente emocional, al ser más o menos irreflexivas, conllevan una sensación de certeza y de simplificación en el modo de ver las cosas, que deja perpleja a la mente racional. En ocasiones nos preguntamos después de actuar emocionalmente: ¿por qué he hecho esto o me he conducido de este modo?, como expresión de que la mente racional se activa a una velocidad más lenta que la mente emocional.

    El tiempo que transcurre entre el estímulo que activa una emoción y la erupción de la misma es casi instantáneo, su valoración se mide en pocos segundos. La necesidad de actuar al ser automática apenas informa a la conciencia despierta. La respuesta emocional a menudo tiene lugar antes de que sepamos claramente que está ocurriendo. Cuando las emociones son intensas y breves influyen en nuestro estado fisiológico (flujo sanguíneo, ritmo cardíaco, musculatura facial, etc.)

    17. La espontaneidad de las emociones

    La IE señala que la mayor rapidez de la mente emocional respecto de la mente racional, determina que los primeros impulsos procedan más del corazón que de la cabeza. No obstante hay otro tipo de reacciones emocionales que son simultáneas con los pensamientos.

    Otras emociones aparecen porque las evocamos intencionadamente (entristecernos por un acontecimiento pasado). Pero la mente racional no decide ¿a priori? que emociones debemos tener, sino que éstas nos invaden como un hecho inevitable y espontáneo (no podemos decidir cuando estar enamorados, furiosos o alegres. Lo único que la mente racional puede controlar es el curso que siguen nuestras reacciones.

    La mente emocional al ser poco reflexiva, asume las propias opiniones como verdades absolutas. Por eso, tiende a rechazar con actitud visceral las opiniones ajenas. Esto explica lo difícil que resulta razonar con alguien que es muy sentimental, pues deja de lado la lógica los argumentos que no se ajustan a su convicción.

    Múltiples actividades humanas hablan directamente a la mente emocional, como es el caso del arte (novelas, películas, poesía, canciones, teatro. Etc.) Los grandes líderes saben movilizar los corazones hablando el lenguaje y la lógica de la emoción.
 

    I. PARA QUÉ SIRVEN LAS EMOCIONES

    Los sociobiólogos afirman que las emociones tienen un relevante papel en la evolución humana, ya que nos permiten afrontar situaciones demasiado difíciles como para ser resueltas exclusivamente por el intelecto.

    Cada emoción nos predispone de un modo diferente a la acción, nos señala una dirección. Nuestro bagaje emocional tienen un extraordinario valor de supervivencia, de hecho las emociones han terminado integrándose en el sistema nervioso en forma de tendencias innatas y automáticas de nuestro corazón.

    Nuestras decisiones y nuestras acciones dependen tanto y a veces más de nuestros sentimientos como de nuestros pensamientos. Hemos sobrevalorado la importancia de los aspectos puramente racionales para la existencia humana, pero en aquellos momentos en que nos vemos arrastrados por las emociones, nuestra inteligencia se ve francamente desbordada.

    1) QUÉ SON Y PARA QUÉ SIRVEN: ENOJO, MIEDO, FELICIDAD, AMOR, ETC.

    El término emoción se refiere a un sentimiento y a los pensamientos, los estados biológicos, los estados psicológicos y el tipo de tendencias a la acción que lo caracterizan. Existen muchas emociones, con sus mezclas, variaciones, mutaciones y matices.

    Las emociones son, en esencia, impulsos que nos llevan a actuar, programas de reacción automática con los que nos ha dotado la evolución. La emoción conduce a la acción.

    La distinta impronta biológica propia de cada emoción evidencia que cada una de ellas desempeña un papel único. Cada emoción predispone al cuerpo a aun tipo diferente de respuesta. Las emociones que pueden considerarse básicas son:

    . El enojo genera gran cantidad de energía para acometer acciones vigorosas.

    . El miedo, pone al cuerpo en estado de alerta general, sumiéndolo en la inquietud y predisponiéndolo para la acción, mientras la atención se fija en la amenaza inmediata con el fin de evaluar la respuesta más apropiada.

    . La felicidad se encarga de inhibir los sentimientos negativos y de aquietar los estados que generan preocupación, aumentando el caudal de energía disponible. Es una sensación de tranquilidad que hace que el cuerpo se recupere más rápidamente de la excitación biológica provocada por las emociones perturbadoras. Esta condición proporciona al cuerpo, una disponibilidad para afrontar cualquier tarea que se esté llevando a cabo y fomentar de este modo, la consecución de una amplia variedad de objetivos.

    . El amor, los sentimientos de ternura y la satisfacción sexual, dan lugar a un estado de calma y satisfacción que favorece la convivencia.

    . La sorpresa permite que consigamos más información sobre el acontecimiento inesperado, facilitando así el descubrimiento de lo que realmente ocurre y permitiendo elaborar, el plan de acción más adecuado.

    . El gesto que expresa desagrado transmite el mensaje de que algo resulta repulsivo.

    . La tristeza tiene su función en ayudarnos a asimilar una pérdida, sopesando sus consecuencias y planificar, cuando la energía retorna, un nuevo comienzo.

    Estas predisposiciones biológicas a la acción son modeladas posteriormente por nuestras experiencias vitales y por el medio cultural en que nos ha tocado vivir. La pérdida de un ser querido, por ejemplo, provoca universalmente tristeza y aflicción, pero la forma en que expresamos esa aflicción es moldeada por nuestra cultura.

    Derivadas de las emociones propiamente dichas, se encuentran los estados de ánimo, que son más variables y perduran más tiempo que las emociones.

    Después se hallan los temperamentos, o las tendencias a evocar una determinada emoción o estado de ánimo que vuelve a la gente especialmente melancólica, tímida o jovial.

    Y más allá se encuentran los desórdenes emocionales en los que alguien se encuentra atrapado de continuo en un estado negativo.

    2) LA MENTE RACIONAL Y LA MENTE EMOCIONAL

    Todos tenemos dos mentes, una que piensa y otra que siente, y estas dos formas fundamentales de conocimiento interactúan para construir nuestra vida mental.

    Una de ellas es la mente racional, la modalidad de comprensión de la que solemos ser más conscientes, más despierta, más pensativa, más capaz de ponderar y de reflexionar.

    El otro tipo de conocimiento, más impulsivo y poderosos es la mente emocional. Se caracteriza por:

    - Esta es mucho más veloz que la mente racional y se pone en funcionamiento sin detenerse un instante a considerar lo que está haciendo.
Dado que el tiempo transcurrido entre el estímulo que despierta una emoción y la erupción de la misma puede ser casi instantáneo, la necesidad de actuar ni siquiera entra en la conciencia vigil. Esta versión rápida y tosca de respuesta emocional tienen lugar antes incluso de que sepamos claramente qué está ocurriendo.
Esta modalidad rápida de percepción sacrifica la exactitud a la velocidad, confiando en las primeras impresiones y reaccionando a la imagen global o a sus aspectos más sobresalientes. Capta las cosas de una vez, como una totalidad y reacciona sin tomarse el tiempo necesario para llevar a cabo un análisis completo.

- La gran ventaja es que la mente emocional puede captar una realidad emocional ( él está enfadado conmigo), en un instante, haciendo juicios intuitivos inmediatos. En este sentido, funciona como una especie de radar que nos alerta de la proximidad de un peligro.
El inconveniente es que estas impresiones y juicios intuitivos hechos en un abrir y cerrar de ojos pueden estar equivocados o desencaminados.
La mente racional invierte algo más de tiempo que la mente emocional en registrar y responder a una determinada situación.

-Pero existe también un segundo tipo de reacción emocional más lenta que la anterior, que se origina en nuestros pensamientos.

    Esta segunda modalidad de activación de las emociones es más deliberada y solemos ser muy conscientes de los pensamientos que conducen a ella. En este tipo de reacción emocional hay una valoración más amplia y nuestros pensamientos determinan el tipo de emociones que se activarán. Una vez que llevamos a cabo una valoración tienen lugar la respuesta emocional apropiada. Este es el camino que siguen las emociones más complejas.

    En la modalidad de respuesta rápida, los sentimientos parecen preceder o ser simultáneos a los pensamientos. Nuestros sentimientos más intensos son reacciones involuntarias y nosotros no podemos decidir cuándo tendrán lugar. Nuestros sentimientos son asaltan como hechos consumados y lo único que la mente racional puede controlar es el curso que siguen estas reacciones.

    - La lógica de la mente emocional es asociativa, es decir, que considera a los elementos que simbolizan o activan el recuerdo de una determinada realidad como si se tratara de esa misma realidad. En ese caso, lo que importa de las cosas es cómo se perciben, mientras que la mente racional establece conexiones lógicas entre causas y efectos, la mente emocional es indiscriminatoria y relaciona cosas que simplemente comparten rasgos similares.

    - Esta modalidad es autoconfirmante, un tipo de pensamiento que elimina o ignora el recuerdo de hechos que podrían socavar sus creencias y se centra en aquello que las confirma. Las creencias de la mente racional son tentativas y las nuevas evidencias pueden refutar una creencia y reemplazarla por otra nueva porque el razonamiento opera apoyándose en evidencias objetivas.

    La mente emocional, en cambio toma sus creencias por la realidad absoluta y deja de lado toda evidencia en sentido contrario. Este es el motivo por e cual resulta tan difícil razonar con alguien que se encuentre conmocionado emocionalmente porque no importa la contundencia lógica de los argumentos sino se acomodan a la convicción emocional del momento. Los sentimientos son autojustificantes y se apoyan en un conjunto de percepciones y pruebas válidas exclusivamente para sí.

    - Cuando alguno de los rasgos de un suceso se asemeja a un recuerdo del pasado cargado emocionalmente, la mente emocional responde activando los sentimientos que acompañaron al suceso en cuestión. La mente emocional reacciona al momento presente como si se hallara en el pasado. Si el sentimiento es intenso, las reacciones que se desencadenan son evidentes, pero si, por el contrario, el sentimiento es vago o difuso, es muy posible que no nos demos cuenta de la reacción emocional que tiñe sutilmente nuestra respuesta.

    - El funcionamiento de la mente emocional, es específico de estado, es decir, que se halla dictado por el sentimiento concreto prevalente en un determinado momento. En la mecánica de la emoción cada sentimiento tienen su repertorio característico de pensamientos, reacciones e incluso recuerdos, repertorios específicos de estado que sobresalen más en los momentos de intensa emoción.

    Existe una proporcionalidad constante entre el control emocional y el control racional sobre la mente, ya que cuanto más intenso es el sentimiento, más dominante llega a ser la mente emocional y más ineficaz, en consecuencia, la mente racional.

    La mayor parte del tiempo, estas dos mentes, operan en estrecha colaboración con sus distintas formas de conocimiento: la emoción alimenta y da forma a las operaciones de la mente racional y la mente racional ajusta y a veces censura las entradas procedentes de las emociones. En todo caso, sin embargo, la mente emocional y la racional constituyen dos facultades independientes que reflejan el funcionamiento de circuitos cerebrales distintos aunque interrelacionados.

    Pero cuando aparecen las pasiones, el equilibrio se rompe y la mente emocional desborda y secuestra a la mente racional.

    II. BREVE DESCRIPCIÓN A NIVEL NEURONAL

    EL DESARROLLO DEL CEREBRO:

    * La región más primitiva del cerebro es el tallo encefálico, que se halla en la parte superior de la médula espinal y regula las funciones vitales básicas, como la respiración, el metabolismo de los otros órganos corporales y las reacciones y movimientos automáticos.

    De este cerebro primitivo emergieron los centros emocionales que más tarde dieron lugar al cerebro pensante o neocórtex.

    La raíz más primitiva de nuestra vida emocional radica en el sentido del olfato. A partir del lóbulo olfatorio comenzaron a desarrollarse los centros más antiguos de la vida emocional.

    *A la parte del cerebro que envuelve y rodea el tallo encefálico se le denomina “sistema límbico” y agregó las emociones propiamente dichas al repertorio de respuestas del cerebro.
La evolución del sistema límbico puso a punto dos poderosas herramientas, el aprendizaje y la memoria, favoreciendo así una toma de decisiones mucho más inteligente.

    *El “neocórtex” es el asiento del pensamiento y de los centros que integran y procesan los datos registrados por los sentidos. Es la región que planifica, comprende lo que se siente y coordina los movimientos. Y agregó al sentimiento nuestra reflexión sobre él y nos permitió tener sentimientos sobre las ideas, el arte, los símbolos y las imágenes.
Este nuevo estrato cerebral permitió comenzar a matizar la vida emocional. A medida que ascendemos en la escala filogenética aumenta la masa neta del neocórtex, lo que supone una progresión geométrica en el número de interconexiones neuronales posibilitando también la mayor variedad de respuestas posibles.

    Pero lo cierto es que estos centros superiores no gobiernan la totalidad de la vida emocional porque en las situaciones emocionalmente críticas, bien podríamos decir que delegan su cometido en el sistema límbico.

    LA INTERVENCIÓN DE LA AMÍGDALA EN DETERMINADAS EMOCIONES Y EL SECUESTRO EMOCIONAL.

    Un arrebato de rabia, una explosión emocional, constituye una especie de secuestro neuronal. Según sugiere la evidencia, en tales momentos un centro del sistema límbico declara el estado de urgencia y recluta todos los recursos del cerebro. Este secuestro tienen lugar en un instante y desencadena una reacción decisiva antes incluso de que el neocórtex, el cerebro pensante, tenga siquiera la posibilidad de darse cuenta plenamente de lo que está ocurriendo, y mucho menos todavía de decidir si se trata de una respuesta adecuada. El rasgo distintivo d este tipo de secuestros es que, pasado el momento crítico, el sujeto no sabe bien lo que acaba de ocurrir.

    Estos secuestros neurales se originan en la amígdala, uno de los centros del cerebro límbico. Pero no todos los secuestros límbicos son peligrosos, porque cuando alguien sufre un ataque de risa o en los momentos de intensa alegría, también se halla dominado por una reacción límbica.

    Existen en realidad dos amígdalas que constituyen un conglomerado de estructuras interconectadas en forma de almendra y se hallan encima del tallo encefálico.

    La amígdala está especializada en las cuestiones emocionales y en la actualidad se considera una estructura del sistema límbico muy ligada a los procesos del aprendizaje y la memoria. La interrupción de las conexiones existentes entre la amígdala y el resto del cerebro provoca una asombrosa ineptitud para calibrar el significado emocional de los acontecimientos, una condición que a veces se llama “ ceguera afectiva”. La amígdala constituye, una especie de depósito de la memoria emocional y, en consecuencia, también se la puede considerar como un depósito de significado.

    Pero la amígdala no sólo está ligada a los afectos sino también está relacionada con las pasiones. De hecho, investigaciones llevadas a cabo por Le Doux explican la forma en que la amígdala asume el control cuando el cerebro pensante, el neocórtex todavía no ha llegado a tomar ninguna decisión.

    Como veremos, el funcionamiento de la amígdala y su interrelación con el neocórtex constituyen el núcleo mismo de la inteligencia emocional.

    Le Doux descubrió el papel privilegiado que desempeña la amígdala en la dinámica cerebral como una especie de centinela emocional capaz de secuestrar al cerebro :

    La primera estación cerebral por la que pasan las señales sensoriales procedentes de los ojos o de los oídos es el tálamo, y a partir de ahí al neocórtex donde se analiza y evalúa en busca de su significado para emitir una respuesta apropiada. Si esta respuesta es emocional, una señal se dirige a la amígdala para activar los centros emocionales.

    Pero una pequeña porción de la señal original va desde el tálamo directamente a través de una sola sinapsis, a la amígdala por una vía más corta. Esa ramificación permite que la amígdala comience a responder antes de que el neocórtex haya ponderado la información a través de diferentes circuitos cerebrales, se aperciba plenamente de lo que ocurre y finalmente emita una respuesta más adaptada a la situación.

    El circuito que conecta el tálamo con la amígdala sólo se encarga de transmitir una pequeña fracción de los mensajes sensoriales y la mayor parte de la información circula por la vía principal hasta el neocórtex. Por esto, lo que la amígdala registra a través de esta vía rápida es, en el mejor de los casos, una señal muy tosca, permitiendo un procesamiento muy rápido pero también muy impreciso de la información.

    En la vida emocional del ser humano esa vaguedad puede llegar a tener consecuencias desastrosas para nuestras relaciones, porque puede implicar, respuestas desmesuradas o incorrectas ante una determinada situación. La amígdala puede reaccionar con un arrebato de rabia o de miedo antes de que el córtex sepa lo que está ocurriendo, porque la emoción se pone en marcha antes que el pensamiento y de un modo completamente independiente de él.

    En este sentido se trata de un sistema rudimentario que no se detiene a verificar la adecuación o no de sus conclusiones y actúa antes de confirmar la gravedad de la situación.

    EL CÓRTEX PREFRONTAL O EL GESTOR DE LAS EMOCIONES

    El hecho es que mientras la amígdala prepara una reacción ansiosa e impulsiva, otra parte del cerebro emocional se encarga de elaborar una respuesta más adecuada.

    El regulador cerebral que desconecta los impulsos de la amígdala parece encontrarse en el neocórtex, en el lóbulo prefrontal, que se halla inmediatamente detrás de la frente. El córtex prefrontal parece ponerse en funcionamiento cuando alguien tiene miedo o está enojado pero sofoca o controla el sentimiento para afrontar de un modo más eficaz la situación presente o cuando una evaluación posterior exige una respuesta completamente diferente.

    De este modo, el área prefrontal constituye una especie de modulador de las respuestas proporcionadas por la amígdala y otras regiones del sistema límbico, permitiendo la emisión de una respuesta más analítica y proporcionada.
   
    En el proceso normal de elaboración de una respuesta, cuando una emoción se dispara, los lóbulos prefrontales ponderan los riesgos y los beneficios de las diversas acciones posibles y apuestan por la que consideran más apropiada.

    Del mismo modo que sucede con la amígdala, sin el concurso de los lóbulos prefrontales gran parte de nuestra vida emocional desaparecería porque sin comprensión de que algo merece una respuesta emocional, no hay respuesta emocional alguna.

    En el secuestro emocional, parecen verse implicadas dos dinámicas distintas: la activación de la amígdala y el fracaso en activar los procesos neocorticales que suelen mantener equilibradas nuestras respuestas emocionales. En esos momentos la mente racional se ve desbordada por la mente emocional y lo mismo ocurre con la función del córtex prefrontal como un gestor eficaz de la emociones.

    En este circuito, el interruptor que apaga la emoción perturbadora parece hallarse en el lóbulo prefrontal izquierdo. Así como el lóbulo prefrontal derecho es la sede de sentimientos negativos como el miedo y la agresividad, el lóbulo prefrontal izquierdo, mantiene inhibido al derecho.

    El lóbulo prefrontal izquierdo, en suma, parece formar parte de un circuito que se encarga de desconectar – o al menos, atenuar parcialmente- los impulsos emocionales más negativos. Así pues, si la amígdala constituye una especie de señal de alarma, el lóbulo prefrontal izquierdo, parece ser el interruptor que desconecta las emociones más perturbadoras.

    De este modo, las conexiones nerviosas existentes entre el córtex prefrontal y el sistema límbico no sólo resultan esenciales para llevar a cabo un ajuste fino de las emociones sino que también lo son para ayudarnos a tomar decisiones vitales importantes.

    ARMONIZANDO LA EMOCIÓN Y EL PENSAMIENTO
   
    Las conexiones existentes entre la amígdala y el neocórtex explicarían el motivo por el cual la emoción es algo tan fundamental para pensar eficazmente, tanto para tomar decisiones inteligentes como para permitirnos simplemente pensar con claridad.

    Como acabamos de ver, existe una importante vía nerviosa que conecta los lóbulos prefrontales con el sistema límbico cual significa que las señales de las emociones intensas – ansiedad, cólera y similares- pueden ocasionar parásitos neurales que saboteen la capacidad del lóbulo prefrontal para mantener la memoria de trabajo (capacidad de la atención para mantener en la mente los datos esenciales para el desempeño de una tarea o problema)

    Este es el motivo por el cual, cuando estamos emocionalmente perturbados no podemos pensar bien y también permite explicar por qué la tensión emocional prolongada puede obstaculizar las facultades intelectuales del niño y dificultar así su capacidad de aprendizaje.

    Estos déficits no los registra siempre los tests que miden el CI aunque pueden ser determinados por análisis neuropsicológicos más precisos y colegidos de la continua agitación e impulsividad del niño.

    El cerebro emocional controla igualmente la rabia y la compasión. Se trata de circuitos emocionales que son esculpidos por la experiencia a lo largo de toda la infancia y ue no deberíamos dejar completamente en manos del azar.

    También hay que tener en cuenta el papel que desempeñan las emociones hasta en las decisiones más racionales. En pacientes que tienen lesionadas las conexiones entre la amígdala y el lóbulo prefrontal, el proceso de toma de decisiones se encuentra muy deteriorado aunque no presenten el menor menoscabo de su CI o de cualquier otro tipo de habilidades cognitivas.

    El proceso de toma de decisiones de estas personas se halla deteriorado porque han perdido el acceso a su aprendizaje emocional. En este sentido, el circuito de la amígdala prefrontal constituye una encrucijada entre el pensamiento y la emoción. Separadas de la memoria emocional de la amígdala, las valoraciones realizadas por el neocórtex dejan de desencadenar las reacciones emocionales que se le asociaron en el pasado y todo asume una gris neutralidad.

    Estas averiguaciones condujeron al Dr. Damasio a la conclusión de que los sentimientos son indispensables para la toma radical de decisiones, porque nos orientan en la dirección adecuada para sacar el mejor provecho a las posibilidades que nos ofrece la fría lógica. El aprendizaje emocional que la vida nos ha proporcionado nos ayuda a eliminar ciertas opciones y a destacar otras. Es así cómo el cerebro emocional se halla tan implicado en el razonamiento como lo está el cerebro pensante.

    Las emociones, pues, son importantes para el ejercicio de la razón. La emoción guía nuestras decisiones y capacitando -o incapacitando- al pensamiento mismo. Y del mismo modo, el cerebro pensante desempeña un papel fundamental en nuestras emociones, exceptuando aquellos momentos en los que las emociones se desbordan y el cerebro emocional asume por completo el control de la situación.

    En cierto modo, tenemos dos cerebros y dos clases diferentes de inteligencia: la inteligencia racional y la inteligencia emocional, y nuestro funcionamiento en la vida está determinado por ambos. Por ello no es CI lo único que debemos tener en cuenta, sino que también deberemos considerar la inteligencia emocional. De hecho, el intelecto no puede funcional adecuadamente sin el concurso de la inteligencia emocional, exige la participación armónica entre ambos. Sólo entonces podremos hablar con propiedad de la inteligencia emocional y de capacidad intelectual.

    Nuestra intención es la de descubrir el modo inteligente de armonizar ambas funciones. El nuevo paradigma propone armonizar la cabeza y el corazón. Pero, para llevar a cabo adecuadamente esta tarea, deberemos comprender con más claridad lo que significa utilizar inteligentemente las emociones.

    III. LA NATURALEZA DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL.

    CARACTERÍSTICAS DE LA IE: CAPACIDAD PARA MOTIVARNOS, PARA PERSEVERAR, PARA CONTROLAR IMPULSOS, PARA DIFERIR GRATIFICACIONES, PARA REGULAR NUESTROS PROPIOS ESTADOS DE ÁNIMO, PARA EMPATIZAR

    La inteligencia académica tiene poco que ver con la vida emocional. Hay que resaltar la relativa incapacidad de las calificaciones académicas, del CI para predecir el éxito en la vida.

    Aunque sí parece existir – en sentido amplio- cierta relación entre el CI y las circunstancias por las que discurre nuestra vida, no siempre es así. El CI parece aportar tan sólo un 20% de los factores determinantes del éxito, lo cual supone que el 80% restante depende de otra clase de factores.

    Y es que estas otras características que hemos llamado Inteligencia emocional pueden resultar tan decisivas o más que el CI. Características como:

    - Capacidad de motivarnos a nosotros mismos.
    - Capacidad de perseverar en el empeño a pesar de las posibles frustraciones.
    - Capacidad de controlar los impulsos.
    - Capacidad diferir las gratificaciones.
    - Capacidad de regular nuestros propios estados de ánimo
    - Capacidad de evitar que la angustia interfiera con nuestras facultades racionales.
    - Capacidad de empatizar y confiar en los demás.

    Y es que saber que una persona ha logrado graduarse con unas notas excelentes equivale a saber que es sumamente bueno o buena en las pruebas académicas, pero no nos dice absolutamente nada en cuanto la modo en que reaccionará ante las vicisitudes que le presente la vida.

    DEFINICIÓN DE IE

    Pero qué entendemos por IE: Se refiere a la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos, los sentimientos de los demás, motivarnos y manejar adecuadamente las relaciones que sostenemos con los demás y con nosotros mismos. O sea, la capacidad de controlar y regular los sentimientos de uno mismo y de los demás y utilizarlos como guía del pensamiento y la acción.

    La competencia emocional constituye, en suma, una meta-habilidad que determina el grado de destreza que alcanzaremos e el dominio de todas nuestras otras facultades (entre las que se encuentra el intelecto puro).

    Las personas que gobiernan adecuadamente sus sentimientos, y saben interpretar y relacionarse efectivamente con los sentimientos de los demás, disfrutan de una situación ventajosa a nivel personal, social y laboral, suelen sentirse más satisfechas, son más eficaces. Quienes no pueden controlar su vida emocional se debaten en constantes luchas internas que les impiden pensar con la suficiente claridad.

    Howard Gardner, inspirador del “Proyecto Spectrum” afirma que no sólo no existe un único y monolítico tipo de inteligencia que resulte esencial para el éxito en la vida, sino que, en existe un amplio abanico de distintas inteligencias ( inteligencia académica, capacidad espacial, el talento kinestésico, las dotes musicales, la inteligencia interpersonal y la inteligencia “intrapsíquica”).

    Gardner señala que la esencia de la inteligencia interpersonal supone la “capacidad de discernir y responder apropiadamente a los estados de ánimo, temperamentes, motivaciones y deseos de las demás personas”. Y en el apartado de la inteligencia intrapersonal – la clave para el conocimiento de uno mismo- Gardner menciona la “capacidad de establecer contacto con los propios sentimientos, discernir entre ellos y aprovechar este conocimiento para orientar nuestra conducta”.

    Aunque Gardner asigna gran importancia al proceso de comprensión en el juego de las emociones y a la capacidad de dominarlas, centra toda su atención en la faceta cognitiva del sentimiento, y queda sin explorar la inteligencia ya patente en las emociones como para averiguar la forma en que podemos hacerlas todavía más inteligentes.

    Pero esta concepción científica unilateral de una vida mental emocionalmente plana está cambiando gradualmente a medida que la psicología comienza a reconocer el papel esencial que desempeñan los sentimientos en los procesos mentales. La psicología actual comienza a tomar en consideración el potencial y las virtudes- así como los peligros- de las emociones en nuestra vida mental.

    De hecho, psicólogos como Sternberg y Salovey han adoptado una visión más amplia de la inteligencia y han tratado de reformularla en términos de aquello que hace que uno enfoque más adecuadamente su vida.

    IV. LOS COMPONENTES DE LA IE

    DIFERENCIA ENTRE CI (INTELIGENCIA CONVENCIONAL) E INTELIGENCIA EMOCIONAL

    El CI y la inteligencia emocional no son conceptos contrapuestos sino tan sólo diferentes. Son identidades completamente independientes.

    El CI hace referencia a la inteligencia académica propiamente dicha. Se parte de la idea de que ni la experiencia ni la educación pueden modificar sustancialmente el resultado del CI ya que se considera una capacidad innata. El CI poco tiene que ver, además con el grado de satisfacción que una persona alcanza en las distintas facetas de su vida. Incluye capacidades relacionadas con el lenguaje, el cálculo, el razonamiento, la visión espacial etc.

    La Inteligencia Emocional está relacionada con aquellas otras características personales (la capacidad de motivarnos, de controlar nuestros impulsos, de diferir las gratificaciones, etc) que influyen en el logro de nuestros objetivos vitales. Y si se les educa adecuadamente, nuestros hijos pueden aprender a desarrollar las habilidades emocionales fundamentales.

    De hecho, la persona con un alto CI sin habilidades emocionales, constituye una caricatura del intelectual entregada al dominio de la mente pero completamente inepta en su mundo personal: con una amplia gama de intereses y habilidades intelectuales, ambiciosa, productiva, tenaz, crítica, condescendiente, aprensiva, inhibida, predispuesta a la ansiedad...

    Y las personas con un elevado nivel de inteligencia emocional suelen ser socialmente equilibradas, extravertidos, alegres, tienden a expresar sus sentimientos sin ambages, tienen una visión positiva de sí mismas, con gran capacidad de compromiso... Se sienten en suma, a gusto consigo mismas, con sus semejantes y con el universo social en el que viven.

    COMPONENTES DE LA IE:

    La definición de Salovey subsume las inteligencias personales de Gardner y las organiza hasta llegar a abarcar cinco competencias principales:

    1.- EL CONOCIMIENTO DE LAS PROPIAS EMOCIONES

    La conciencia de uno mismo es la atención a los propios estados internos, una conciencia autorreflexiva en la que la mente se ocupa de observar e investigar la experiencia misma, incluidas las emociones. Es la atención que admite de manera imparcial y no reactiva todo cuanto discurre por la conciencia, como si se tratara de un testigo, y constituye una actividad neutra que mantiene la atención sobre uno mismo aun en medio de la más turbulenta agitación emocional, permitiendo la toma de conciencia ecuánime de los sentimientos apasionados o turbulentos.

    Esa capacidad de reconocer un sentimiento en el mismo momento en que aparece, constituye la piedra angular de la inteligencia emocional ya que resulta crucial para la introvisión psicológica y para la comprensión de uno mismo.

    Y es que, según Mayer, tomar conciencia de un estado de ánimo negativo conlleva no sólo la posibilidad de no quedar sometidos a su influjo, sino que nos proporciona la oportunidad de liberarnos de ellos.

    Por otro lado, la incapacidad para percibir nuestros verdaderos sentimientos nos deja completamente a su merced. Las personas que tienen una mayor certeza de sus emociones suelen dirigir mejor sus vidas, ya que tienen un conocimiento seguro de cuáles son sus sentimientos reales.

    En cualquier caso, la vida emocional es más rica para quienes perciben más, aunque el exceso de sensibilidad emocional supone una verdadera tormenta emocional –ya sea celestial o infernal- .

    En definitiva, los sentimientos desempeñan un papel fundamental a la hora de tomar decisiones personales importantes que no pueden tomarse exclusivamente con la razón sino que requieren también de la sabiduría emocional.

    LA CAPACIDAD DE CONTROLAR LAS EMOCIONES (ENFADO, ESTRÉS, ANSIEDAD, TRISTEZA)

    La conciencia de uno mismo es una habilidad básica que nos permite controlar nuestros sentimientos, no reprimirlos, sino adecuarlos a las circunstancias. No se trata de que, para ser felices debamos evitar los sentimientos negativos, sino que no nos pasen desapercibidos y terminen desplazando a los estados de ánimo positivos.

    El hecho de mantener en jaque a las emociones angustiosas constituye la clave de nuestro bienestar emocional, ya que las emociones desmesuradas pueden socavar nuestra estabilidad.

    Hace referencia a la capacidad de tranquilizarse uno mismo, de desembarazarse de la ansiedad, de la tristeza, de la irritabilidad exageradas y de las consecuencias que acarrea su ausencia.
   
    Las personas que carecen de esta habilidad tienen que batallar constantemente con las tensiones desagradables, y su desmesura puede llevarnos a la ansiedad crónica, la furia desbocada o la depresión, mientras que, por el contrario, quienes destacan en el ejercicio de esta capacidad se recuperan mucho más rápidamente de los reveses y contratiempos de la vida.

    LA IRA, EL ENFADO

    Con demasiada frecuencia la rabia y la ira escapan a nuestro control, siendo según parece, el estado de ánimo más persistente y difícil de controlar.

    La cadena de pensamientos hostiles que alimenta al enfado nos proporciona una posible clave para poner en práctica uno de los posibles métodos más eficaces de calmarlo.

    Hay dos posibilidades de intervenir en el proceso:

    La primera consiste en prestar la máxima atención y darnos cuenta de los pensamientos que desencadenan la ira, tratando de encuadrarlos desde un punto de vista diferente, más positivo.

    Y la segunda es tratar de aplacar la excitación fisiológica que acompaña a situaciones irritantes. A través de la distracción, alejándose físicamente del lugar donde se produce la emoción, con algún ejercicio físico como un paseo, a través de métodos de relajación....

    Por tanto, la persona que aprenda a utilizar la conciencia de sí mismo para darse cuenta de los pensamientos irritantes, puede afrontarlos y considerarlos desde una perspectiva más adecuada que ayude a controlarlos.

    LA ANSIEDAD

    Según las últimas investigaciones, la preocupación es el núcleo fundamental de la ansiedad, y al parecer, una vez iniciado, es muy difícil detenerlo.

    La preocupación crónica genera un ruido constante de ansiedad, se muestra impermeable a todo razonamiento y encierra a la persona preocupada en una actitud unilateral y rígida sobre el asunto que la preocupa.

    Pero la reflexión constructiva acerca de un problema puede permitirnos dar con la solución adecuada. Y es cambiando el foco de atención como se puede cortar el círculo vicioso de la preocupación.

    El primer paso consiste en tomar conciencia de uno mismo y registrar el primer acceso de preocupación, sus pensamientos y sensaciones.

    Después lo que hay que hacer es afrontar activamente los pensamientos perturbadores adoptando una postura crítica ante las creencias que suscitan esa preocupación.

    Paralelamente, y con entrenamiento, la persona puede aplicar alguna técnica de relajación que enfrente las sensaciones corporales que acompañan la sensación de ansiedad.

    En definitiva, combinar la atención con el sano escepticismo puede servir para frenar la activación neurológica que subyace a la ansiedad moderada.

    LA TRISTEZA

    La tristeza tiene sus facetas positivas ya que, por ejemplo, en una situación de pérdida disminuye el interés por los placeres y diversiones y fija la atención en aquello que se ha perdido e impone una pausa momentánea que renueva nuestra energía para permitirnos acometer nuevas empresas.

    Pero si la tristeza es útil, la depresión, en cambio, no lo es. Puede tener múltiples manifestaciones como la postración, falta de autoestima, pesadumbre, ansiedad, apatía, insomnio, falta de capacidad para disfrutar de determinadas situaciones...

    El objetivo fundamental en este caso es que la persona se enfrente con los pensamientos que subyacen a la depresión, cuestione su validez y considere alternativas más positivas y se olvide de su tristeza.

    Una de las razones por las que la distracción puede ser un remedio eficaz es que los pensamientos depresivos tienen un carácter automático y se introducen de manera inesperada en la mente.

    Estas distracciones pueden ser la lectura, el cine, un acontecimiento deportivo, el ejercicio físico moderado ( que cambia además la condición fisiológica provocada por la tristeza), alguna actividad o hobby que pueda proporcionarnos un pequeño triunfo o éxito fácil, ayudar a otras personas.....

    Y sobre todo, la reestructuración cognitiva, o tratar de ver las cosas desde una óptica diferente, más positiva.

    LA CAPACIDAD DE MOTIVARSE A UNO MISMO

    El control de la vida emocional y su subordinación a un objetivo resulta esencial para espolear y mantener la atención, la motivación y la creatividad. El autocontrol emocional –la capacidad de demorar la gratificación y sofocar la impulsividad- constituye un imponderable que subyace a todo logro.

    Al margen de las capacidades innatas, la recompensa añadida del éxito en la vida, depende en gran medida de la motivación. Y es que el trabajo y la perseverancia depende de factores fundamentalmente emocionales como el entusiasmo y la tenacidad frene a los contratiempos.

    Así pues, las emociones dificultan o favorecen nuestra capacidad de pensar, planificar, solucionar problemas,.... y en la medida en que estemos motivados por el entusiasmo y el gusto por lo que hacemos, se convierten en excelentes estímulos para el logro.

    Está comprobado que los estados de ánimo positivos aumentan la capacidad de pensar con flexibilidad y complejida