Primer trimestre
D. BERNABÉ VALBUENA PRIETO (Catedrático de Geología)
TEMA: GEOLOGÍA
El moderador habitual, y administrador de esta página, no pudo asistir a esta tertulia.
En esta ocasión hizo de moderador Joaquín Martín, tertuliano fundador, quien demostró que nadie es imprescindible en nuestra Tertulia. Con su buen talante, su sentido del respeto y las muchas tablas que tiene a la hora de hablar en público, llevó la tertulia a muy buen puerto.
El profesor
Valbuena, en su intervención se ciñó AL ENTORNO GEOLÓGICO DE SALAMANCA
Salamanca capital y provincia se encuentra situada en
materiales paleozoicos (Era Primaria) y cenozoicos (terciario y cuaternario).
Hablemos en primer lugar del contexto paleozoico en que se encuentra Salamanca.
Los materiales de la Era Primaria pertenecen al macizo Ibérico o Hespérico. Este macizo lo divide Lotze en cinco zonas: Cantábrica, Asturoccidental-leonesa, Centroibérica, Ossa-sierra Morena y Surportuguesa. Salamanca se encuentra en la zona Centroibérica que, “grosso modo”, ocupa toda la parte occidental de la Península Ibérica; y de norte a sur se extiende desde la costa cantábrica gallega hasta el batolito (afloramiento) granítico de Los Pedroches al norte de Córdoba.
Los materiales son cámbricos, ordovícicos y silúricos; o sea, de la primera parte de la Era Primaria. No obstante lo dicho, se pueden encontrar en determinados lugares, algunos afloramientos precámbricos.
Las rocas pueden ser sedimentarias, metamórficas o magmáticas. Entre las rocas sedimentarias se encuentran pizarras, cuarcitas, calizas, areniscas, etc. Rocas metamórficas como mármol, gneis, migmatitas, pizarras, corneanas… Rocas magmáticas o ígneas se encuentran, por ejemplo, en el Sistema Central gran abundancia de granitos.
Yacimientos minerales aparecen en diferentes lugares. Quizá el más conocido es el yacimiento de cinabrio (mercurio) en Almacén (Ciudad Real), ya explotado por los romanos.
Lo dicho para zona Centroibérica, en que está parcialmente incluida, vale para Salamanca; pero concretemos en lo referente a rocas y minerales.
Rocas graníticas afloran en la sierra de Béjar y por la zona de Ledesma. Se explotan entre otros lugares, en Sorihuela; y se utilizan en la construcción, ornamentación, etc. Pizarras, empleadas, también en la construcción. Distintas rocas (areniscas, conglomerados) para utilizarlas como áridos. Arcillas en distintos lugares. Mármol en Campillo.
Existen o han existido varios yacimientos minerales: De wolframio en Barruecopardo, de estaño en Golpejas, de uranio cerca de Ciudad Rodrigo, silicato de calcio en Aldea del Obispo, oro en el Cabaco, etc.
Para terminar, decir, referente a la paleontología de la zona que en flanco SW del sinclinal de Tamames y también cerca de la Virgen de la Peña de Francia, se encuentran fósiles de Trilobites (crucianas y skolithos).
Pasemos a decir algunas cosas del Cenozoico.
Los materiales cenozoicos de Salamanca se sitúan en la cuenca terciaria del Duero, y son de origen continental. Esta cuenca está situada entre el macizo Ibérico, la cordillera Ibérica y el mesozoico con la cuenca del Ebro por el corredor de La Bureba.
Los bordes de la cuenca son aluviales con frecuentes abanicos aluviales. La parte central es lagunar. En sus aguas, entre otros seres vivos, existieron cocodrilos y tortugas. Al irse evaporando el agua, las sales disueltas precipitan, formando en primer lugar calizas y después sales evaporitas, caso de los yesos que aparecen en el valle de Cerrato.
Centrémonos, ahora, en el Cenozoico salamantino.
Hablando del Terciario de Salamanca aparecen materiales de todas las edades. La edad se ha determinado sirviéndose de fósiles de cocodrilo, quelonios (tortugas) y micromamíferos; y también, por métodos radiactivos.
Debido a los frecuentes cambios de facies (características) no sólo en vertical, sino lateralmente, en cortas distancias nos encontramos con materiales de diferentes edades. Por eso es difícil hablar del terciario salmantino en su conjunto. Así, que pondremos algunos ejemplos de determinados lugares más o menos conocidos, que no obstante, nos darán una idea aproximada de la realidad en su totalidad.
En la Peña de Hierro, junto a la Facultad de Ciencias, y en la Peña Celestina, discordantes con las rocas de la Era Primaria, encontramos rocas paleocenas (primera parte del Terciario). Son conglomerados, arenas y arcillas. El régimen de sedimentación era fluvial. El clima reinante en la zona era tropical de tipo sabana.
Entre Salamanca capital y Aldealengua aparecen rocas del Terciario de unos 50-40 millones de años. Lo mismo sucede si fuéramos por la carretera de Valladolid o de Zamora. El clima era tropical cálido. Los materiales están formados, en general, por conglomerados, areniscas, arcillas, margas, depositadas en régimen fluvial.
Por Aldearrubia y Babilafuente lo normal es encontrar areniscas de entre 40 y 36 millones de años. Sigue existiendo un régimen fluvial y los sedimentos llegados al lugar proceden del sur. Son frecuentes las estratificaciones cruzadas.
Por los
alrededores de Alba de Tormes existen materiales pertenecientes al Eoceno,
Oligoceno y también Mioceno. La edad de unos y otros puede variar entre 50 y 8
millones de años.
En terrenos de Terradillos y Arapiles aparecen materiales con la misma edad y
características que los encontrados en la Peña Celestina.
En la zona de La Maya, cruzando el río Alhándiga, a la izquierda de la carretera Salamanca-Béjar, se pueden observar unos paleocanales de color rojizo del Terciario, y por encima unas rañas (con cantos rojos) del Mioceno (Terciario Superior).
Caminando de Salamanca hacia Tamames, por la carretera de Vecinos, veremos materiales del Paleoceno (más de 58 millones de años). Después aparecen conglomerados y otros materiales de edad miocena. Se encuentran a continuación, ya cerca de Tamames, productos del Plioceno (final del Terciario).
Hacia La Peña de Francia se observan en distintos lugares rañas (como conglomerados poco compactados) de unos 3 millones de años.
En dirección a El Maíllo, en Morasverdes y Aldehuela de Yeltes aparecen conglomerados con arcilla roja del Mioceno (24-5,5 millones de años). Pero donde mejor se pueden ver los conglomerados rojos del Mioceno es en la urbanización “La Rad”, cerca de Salamanca capital.
Hacia Peñaranda, por la carretera nacional 501 y hasta más o menos el Km.20 encontramos materiales del Pleistoceno (Cuaternario) que contactan debido a una falla con rocas del Terciario Superior.
En la provincia
de Salamanca, a semejanza de lo que sucede en el resto de la cuenca del Duero,
se han encontrado restos fósiles de tortugas (Aldearrubia) y de cocodrilos
(carretera de Ledesma).
Terminamos nuestra andadura señalando, como posiblemente lo más importante del
terciario salmantino, la piedra de Villamayor, que se puede contemplar en
infinidad de edificios de la Capital (muchos de ellos, sin duda los más
emblemáticos) y también en numerosos pueblos de los alrededores.
Muchas gracias profesor Valbuena por darnos a conocer este aspecto tan desconocido de nuestra provincia.
D. ISIDRO MARCOS DE PAÚL (Escritor)
TEMA: LECTURA Y
COMENTARIO A SU OBRA POÉTICA
Isidro es nuestro tertuliano más veterano, en varias ocasiones ha intervenido en nuestra tertulia para leernos sus poemas, sus relatos, sus cuentos, en fin su obra literaria en general. Por ello no me voy a parar en relatar su currículo. Ni voy a hablar de su obra literaria ya que la una y el otro han quedado reflejados en esta página con motivo de sus anteriores intervenciones.
En esta ocasión nos ha querido regalar de todo un poco. Ha leído varios obras de su "Poemario místico", poemas dedicados a su esposa y a sus hijos y una colección de dibujos que ha realizado con motivo de su última pasión; el descubrimiento del ordenador con sus programas para realizar dibujos.
Isidro empezó su intervención diciendo lo que tenía intención de ofrecernos:
La tertulia de
hoy será cultural, pues no puede ser de otra manera, porque mi vocación es la
cultura. Sin embargo, tendrá tres partes o facetas diferentes.
La primera faceta, va dirigida al interior del hombre, a su espiritualidad; son
21 poemas que forman el Poemario Místico que escucharemos ahora.
De él digo yo poéticamente, que es un cofre espiritual lleno
de ternura; una fuente de amor, cuyas aguas se derraman por los espacio del
alma, para saciar su sed; una palabra de vida, sencilla generosa y humilde que
llega a lo hondo del corazón, para ser solidaria con todos los hombres.
Esta palabra estaba adormecida en mi mente, pero despertó una
mañana, con ganas de que sea conocida por unos y otros. Y aquí está para ser
escuchada. Es para vosotros, abridle vuestros oídos y vuestro corazón a este
obsequio mío.
Este poemario participó en el Certamen Internacional de Poesía Mística, San Juan
de la Cruz celebrado en Ávila.
Veamos alguno de estos pomas
AMOR
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El amor siempre encuentra las raíces del alma, y da luz y alegría al árbol de la vida. Lo crece, vivifica y lo llena de frutos para bien de los hombres. Todo lo torna bello.
Ofrece rica sombra. Esperanzados tallos anuncian primaveras y embellecen la historia. El amor enriquece y endereza los pasos por caminos fraternos, y siempre busca el bien.
Yo miro agradecido los dones que recibo. Camino con mesura; invoco a la esperanza; yo respiro el sosiego; la libertad deseo y cultivo en mi vida el humanismo vivo.
Quiero ser generoso, alegre, solidario, y compartir con todos las horas de la paz. Quiero darle a los otros lo que para mí anhelo ser comida y bebida para el hambre y la sed. |
Hay un Amor divino que sacia nuestra vida, que eleva, que redime y salda toda deuda. Y un amor familiar, que pacifica y sana los aires de la casa, con el mutuo respeto.
Humano es el amor entre todos los hombres, las mujeres y niños; suavidad y ternura. Corrige sin violencia; humildemente acoge al otro como es; acepta, mas no juzga.
Amor es dar estima al que se siente hundido, compadecer al pobre; corregir con paciencia. Dar generosamente, sin pedir nada a cambio; reír con el que ríe y llorar con quien llora.
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LA PALABRA
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Expresión de una idea, la facultad humana; vaso del pensamiento es siempre la palabra. Aquello que se dice, natural con el hombre, que llega cuando nace y lo acompaña siempre.
Ella viene a nosotros y enriquece la mente; nos lleva por caminos de luz y de cultura. Fuente de aguas profundas, en el río de la vida; pensamiento que grita, torrente desbordado.
Me da sabiduría como el mejor tesoro; me descubre senderos que quiero conocer, y me llama a que diga la verdad de la vida, pues veraz quiero ser, de mañana y de tarde.
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La boca habla palabras sentidas por el alma, que para el hombre bueno son la prenda mejor. Yo observo al de mi lado, que camina conmigo, y si no tiene nada, todo se lo doy yo.
Palabra: luz y fuerza, camino, verdad, vida. Don precioso de arriba, sonido de las letras. La voz del pensamiento y alegría del alma. La que canta y llora, la que denuncia y salva.
El Hombre-Dios nos trae la Palabra de Vida eterna que consuela, que salva y vivifica; que nutre, que ilumina, santifica y conforta, y se hace para el hombre un camino de Amor.
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AGUARDANDO
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La mañana me saluda con su luz y su vida y yo quedo aguardando su mensaje. El sol va marcando sus caminos, iluminando el mío hasta la noche.
La tierra gira en el silencio. La aurora ha devuelto al mundo la delicia de formas y colores. Y aquí estoy yo pensando en Ti.
Aguardando tu voluntad y tu Palabra; Señor de la vida, poderoso. Ahora te toca a ti; en ti yo espero. Dame de tu luz y de tu amor.
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¿Cuándo vendrás a mí, que esté contigo?. Te aguardo siempre a la puerta de mi casa. Porque te necesito para vivir la vida con los hombres que caminan a mi lado.
Yo sé que me aguardas, cada día, en tu zaguán abierto, con ternura. Porque tú eres Señor y dueño de la vida, te busco cada día con paciencia.
Estoy en las vigilias de la noche, esperando con gozo tus deleites; así velo y acojo tu bondad desde lo más profundo de mi espíritu.
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PACIENTE
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La paciencia es una flor que yo cultivo en el huerto de mi alma con esmero. Yo la riego con amor y con dulzura en la mañana, en la tarde y en la noche.
La paciencia no se altera, ni se cansa de llevarme con sosiego por caminos amorosos de humildad y de cordura; que yo consiga escuchar en el silencio.
La paciencia trae la paz a nuestra vida, apacienta pensamientos y palabras, comunica a grandes y a pequeños los dulces sentimientos del amor.
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Soy paciente cuando acepto cada día la voluntad de Aquel que me redime, en favor de otro hombre que camina combatiendo conmigo en esta brega.
Y veo con sosiego los trastornos que hace la maldad en mi camino. Mas no se altera el cielo de mi alma en ningún momento de mi vida.
Y me quiero acoger a la paciencia como al mejor valor humano, quizá también divino para bien de los hombres.
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SEGUNDA FACETA
Es un poema largo, dramático y sobrecogedor. Se titula
Confidencia. Nació como consecuencia de una embolia que sufrió mi esposa en la
válvula mitral, y que le dejó sin riego sanguíneo medio cuerpo, prácticamente
paralizado. Sucedió pocos años después de casados.
Fue un dolor tan grande, que invadió el amor que unía al
Matrimonio. Yo traté de consolarla con el poema “Confidencia”, que le dediqué.
Es este: “No digas mujer que todo ha muerto”
CONFIDENCIA (fragmento)
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No digas, mujer, que todo ha muerto; que eres maltrecho árbol, muralla derrumbada o puente hundido; que han huido las fuerzas de tus piernas y brazos, y que no te obedecen, porque yo tengo, y tú lo sabes, tus brazos y tus piernas,
y una mirada humana
Recuerdo el huracán: ¡qué triste día!; una negra nube oscureció el camino; se conmovieron los cimientos de la vida; toda la tierra era escombrera ante mis ojos; flor tronchada, tú; yo, castillo socavado que se hunde. A pesar de todo, no digas, mujer, que todo ha muerto; ¡tenemos esperanza y un vivo amor sustenta nuestra vida!, Recuerda los días llenos de nuestra primavera: susurro de paloma arrullaba el camino; el mismo cielo claro henchía nuestros ojos y vientos portadores de mensajes lejanos mecían nuestro sueño. Sentíamos juntos, cantábamos juntos, nos quedábamos juntos; éramos dos llamaradas |
de una misma hoguera; dos gotas de rocío a las que junta el aire; dos nubes, que se hacen una sola, más grande; dos ríos... dos caminos..., dos raíces de un mismo árbol.
Historia verdadera nuestra historia; tan honda que brotaba del centro de la tierra, y brazos generosos extendían sus deseos más anchos que los mares. Tú y yo fuimos aquéllos, antes de que el huerto quedara desolado.
Recuerdo el huracán, ¡qué triste, ese día!; todo era sombra y muerte; las ramas por los suelos, colgando la techumbre cuarteada la casa.
Vimos monstruos horrendos y abismos insondables; caballos negros galopando en el cielo y una hoz, grande, que parecía cerrarse amenazante.
A pesar de todo no digas, mujer, que todo ha muerto. ¡Vivimos!, ¡respiramos!; hay una palabra que abre nuestros labios; ¡una palabra! grito caliente, humano. |
Isidro, gran amante de su familia, nos habló de sus hijos, de como le cuidan, especialmente su hija y de la enorme importancia que tienen para él. Con todos estos ingredientes es inevitable que Isidro les haya escrito alguno de sus poemas. Veamos los dedicados a su hija y a su hijo que nos leyó Isidro esta tarde:
A MI HIJA MARI CARMEN A Ml HIJO PACO
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Tu eres el mejor refugio para mis poemas, que, espero, hagan fiesta en tu corazón. Ellos y tú sois flechas disparadas por el arco tensado de mi vida hacia las cumbres del amor. Clavelina, alegre, tú, algo más allá de mí mismo, otro yo diferente y auténtico; ellos, aves mías, viajeras que buscan las rama de un corazón donde poner su nido.
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Tu violonchelo y tú sois una misma cosa: voz del viento que juega con las cuerdas del tiempo; anda firme, aquietando las crines de mi barco; caracolas, perfumes, plegarias, esperanzas.
Una rama, cargada de armonía. donando dulce sombra; ribera que viene de las cumbres buscando los cultivos del hontanar humano.
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TERCERA FACETA
Esta obedece a una actividad pictórica mía con el ordenador, que yo he acometido cuando empecé a practicar informática. Le cogí gusto y he seguido componiendo los dibujos en el ordenador. En él tengo guardados más de un centenar. Os quiero mostrar algunos de ellos y escuchar vuestra opinión.
Nos mostró una docena de esos dibujos llenos de color y ternura.
Para para finalizar, nos leyó un “telegrama”, que hace un par de años le remitió la Casa Real, y que él guarda como oro en paño, agradeciéndole la felicitación que en forma de villancico, Isidro había mandado a los Reyes de España.
Ya en la tertulia se habló de qué es poesía y de qué no es poesía. Se dijo que el "formato" no es suficiente para que una obra sea poética. Que un texto esté escrito en versos no quiere decir que ese texto sea poesía. Por el contrario hay texto escritos en prosa y tienen un alto contenido poético.
Se habló de la tendencia que hoy existe entre los poetas a escribir en verso libre, olvidando la métrica. No sabiendo explicar si se hace por comodidad o por tener más libertad a la hora de escribir, sin tener que estar pendiente de la forma, poniendo más interés en el fondo. Hubo quien opinó que en muchos casos era la incapacidad de algunos poetas a la hora de ajustarse a unas normas. Que es muy difícil expresar los sentimientos teniendo en cuenta las silabas de cada verso y el tipo de rima, por lo que es más cómodo escribir sin pensar en nada de eso.
Se comparó a estos poetas con la actitud de algunos pintores modernos, que olvidan la forma, atendiendo más al concepto, pero en realidad lo que esconden es la comodidad y en algún caso la imposibilidad de representar algo que todos podamos entender e interpretar sin necesidad de que nadie lo explique, esto les hace más vulnerables.
Hubo opiniones para todos los gustos, como siempre.
El próximo martes, día 17, estará con nosotros Doña MARÍA ELENA BRAVO, Psicóloga, quien nos hablará de la "INTELIGENCIA EMOCIONAL"
DOÑA MARÍA ELENA BRAVO (Psicóloga)
TEMA: INTELIGENCIA EMOCIONAL

María Elena se vio en la obligación de hacer una exposición rápida del tema, ya que dada su complejidad es imposible condensarlo en menos de un hora, como ella lo hizo. No obstante la exposición resultó brillante, clara y amena Aspecto este último no fácil de conseguir en un tema como el que ocupa la tertulia de hoy.
LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
1. El objetivo de la inteligencia emocional
El estudio de los
sentimientos y las emociones se ha extendido en la última época mediante el
modelo de la Inteligencia Emocional (IE). Con la denominación de IE se pretende
significar todo un conjunto de habilidades de procedencia psíquica que influyen
en nuestra conducta.
El avance en la investigación de las funciones del cerebro y
de sus respectivas conexiones neuronales, ha permitido un mejor conocimiento de
su interacción con las diferentes estructuras y áreas cerebrales que gobiernan
nuestros estado de ánimo: iras, temores, pasiones, alegrías, etc. favoreciendo
el desarrollo de la IE.
Uno de los objetivos fundamentales de la IE, es el poner de
relieve las limitaciones del denominado Coeficiente Intelectual (CI). Los
defensores de este modelo, consideran que el CI, es un capacidad genética e
innata que no puede ser modificada. Por tanto, el destino de las personas se
halla de antemano determinada por la aptitud del CI.
Frente ha ello, el modelo de la IE, sostiene que el CI no es
el único factor que indica la capacidad del sujeto humano, ya que existen toda
una serie de habilidades que se pueden aprender, basadas en los sentimientos y
las emociones: el autocontrol, el entusiasmo, la automotivación, la empatía,
etc.
2. Controlar nuestras emociones
El principal
voceador de los modelos inspirados en la IE que han surgido en estos últimos
años ha sido el psicólogo americano D. Goleman. Se trata de explicar como pueden
ser controladas emocionalmente muchas de nuestras actividades, y por qué en
ocasiones podemos ser tan racionales y en otras tan irracionales.
El objetivo es dotar de inteligencia a la vida emocional,
adquiriendo hábitos emocionales para saber dominar los impulsos negativos,
comprender los sentimientos de los semejantes y manejar de forma amable nuestras
relaciones.
La IE considera que los impulsos son la energía de nuestras
emociones que intentan expresarse en la acción. Quienes están a merced de sus
impulsos y no saben controlarlos muestran una débil voluntad, y viven
interiormente perturbados.
La IE parte del supuesto de que la herencia genética nos ha
dotado de unas sensaciones emocionales que determinan en parte nuestro
temperamento. No obstante, las funciones cerebrales relacionadas con la
actividad emocional, son tan flexibles y adaptables que permiten superar los
defectos de nuestra voluntad y mejorar nuestro carácter.
3. La influencia de las emociones en los asuntos humanos
La IE sostiene
que los sentimientos y las emociones tienen una gran influencia en los asuntos
humanos. Los psicólogos destacan la preponderancia del corazón (sede figurada de
los sentimientos) sobre la razón en los momentos cruciales de la vida. Pues son
las emociones las que nos permiten afrontar situaciones difíciles. Es lo que
expresa la frase de Pascal: El corazón tiene razones que la razón no comprende.
Nuestras emociones se integran en el sistema nervioso en
forma de tendencias automáticas. Es así, que nuestras decisiones y nuestras
acciones dependen tanto de nuestros sentimientos como de nuestros pensamientos.
Nuestras reacciones ante determinadas situaciones, no son solo fruto de un
juicio racional, sino también de emociones en forma de impulsos de acción
automática.
Desde la antigüedad han existido normas y leyes con el
intento de encauzar la vida emocional, pero a pesar de ello, la razón se ve a
menudo desbordada por la fuerza de las pasiones.
Cada emoción dispone al cuerpo a un tipo distinto de
respuesta, y estas predisposiciones biológicas a la acción son moderadas por
nuestras experiencias vitales y por el medio cultural. (las diversas culturas no
tienen el mismo sentido de la tristeza o de la alegría)
4. La mente racional y la mente emocional
Al margen de que
algunos filósofos consideren artificial la dualidad mental entre la razón y las
emociones, el modelo de la IE afirma que tenemos por un lado una mente racional,
que es la capacidad consciente de pensar, deliberar y reflexionar, y por otro
lado una mente emocional que es más impulsiva e influyente que la mente
racional.
La certeza emocional configura una convicción distinta a la
certeza de la mente racional, No obstante, hay una proporcionalidad entre el
control emocional y el racional, y estas dos mentes operan en colaboración,
entrelazando sus distintas formas de conocimiento. Cuanto más intensa es la
mente emocional, menos eficaz es la mente racional, y viceversa.
Lo más adecuado
para el sujeto es que exista un equilibrio, en el cual, la emoción influye en
las operaciones de la razón y ésta ajusta y filtra las operaciones procedente de
las emociones, actuando como dos facultades relativamente independientes que
reflejan el funcionamiento de circuitos cerebrales distintos, aunque
interrelacionados.
La IE destaca la perenne y fecunda tensión entre estas dos
mentes, aunque a menudo están coordinadas. Pero cuando de forma desbordada
irrumpen las pasiones, el equilibrio puede romperse y la mente emocional puede
bloquear y paralizar a la mente racional.
5. La acción del cerebro en la vida emocional
Cuando se produce
una pérdida de control de la emociones, se desencadena en el sistema límbico del
cerebro una reacción antes de que la información llegue al neocortex o área del
cerebro pensante. La función del sistema límbico es importante en la vida
emocional, ya que está ligado con los afectos y las pasiones y asume el control
antes de que la parte del cerebro pensante haya tomado una decisión.
Con ello se destaca que el sistema emocional puede actuar sin
la participación del neocortex, albergando recuerdos e impresiones y efectuando
respuestas, de las que no somos plenamente conscientes.
Las conexiones entre el sistema límbico y el neocortex o área
pensante del cerebro, constituyen el centro de gravedad de los conflictos y los
acuerdos entre el corazón y la cabeza, entre los sentimientos y los
pensamientos. Esta conexión es básica para tomar decisiones inteligentes en la
vida emocional. La interrelación del sistema límbico con el neocortex o área
pensante del cerebro, constituye el núcleo neurobiológico de la IE.
La memoria, localizada en el área frontal del cerebro, puede ser afectada por estados de ansiedad o de cólera, perturbando su capacidad de retener en la mente datos esenciales para el desempeño de nuestras tareas. Cuando estamos emocionalmente perturbados solemos decir ¿no puedo pensar bien?.
6. Los sentimientos en la toma de decisiones
Estos déficits
emocionales no los registran los tests que miden el Coeficiente Intelectual (CI).
Diversos estudios neuropsicológicos efectuados a estudiantes y profesionales con
un CI por encima de la media, mostraban un pobre rendimiento académico o
profesional. Se trata de personas impulsivas, ansiosas, desorganizadas y
problemáticas, con escaso control de sus impulsos límbicos.
Las personas con determinadas irregularidades en sus
funciones cerebrales, sufren un deterioro en sus habilidades emocionales y en la
toma de sus propias decisiones. Aunque su CI funcione correctamente, pierden
interés por el aprendizaje emocional. En estas condiciones cualquier estímulo
sensorial deja de despertar atracción o rechazo.
Distintos psicólogos señalan la importancia de los
sentimientos en la toma racional de decisiones para orientarnos en la dirección
más adecuada y lógica. Las áreas del cerebro emocional están tan implicadas en
el razonamiento como las áreas del cerebro pensante. En la equidistancia entre
el sentir y el pensar, la emoción guía nuestras decisiones.
El intelecto no puede funcionar adecuadamente sin el concurso
de las emociones, de acuerdo con la complementación del sistema límbico y el
neocortex. Hay que saber armonizar ambas funciones y usar de forma inteligente
las emociones.
7. Las limitaciones del coeficiente intelectual
Puede darse el
caso que una persona con un buen nivel de inteligencia actúe con torpeza en su
vida ordinaria. Y es que la Inteligencia Académica o Coeficiente Intelectual,
tiene poco que ver con la vida emocional. Así personas con un buen CI no saben
ser buenos timoneles de su vida y zozobran en los escollos de sus pasiones e
impulsos.
A pesar de que todavía gozan de consideración las
calificaciones académicas basadas en los tests del CI, el modelo de la IE
sostiene que no ofrecen la garantía suficiente para predecir el éxito en la
vida.
Los defensores de la IE no desvalorizan la importancia de
tener un buen CI, pues los que gozan de un elevado CI tienden a obtener en un
20% de casos, una mejor remuneración que los que tiene un bajo CI. Pero el 80 %
restante, depende de otra clase de factores, de otras características que
dependen de la IE.
Algunas características de la Inteligencia Emocional (IE):
motivarnos a nosotros mismos, tener voluntad para proseguir a pesar de los
fracasos, controlar los impulsos, regular los estados de ánimo, tener capacidad
de empatizar con los demás, mostrar confianza con los colaboradores, crear un
buen ambiente a nuestro alrededor, saber ser agradable y atento, etc.
8. La psicología conductista
En este orden de
cosas, es conveniente recordar que durante la década de los años 1940-1950, la
psicología académica se hallaba dominada por la escuela conductista de Watson y
Skinner. En el análisis de la psicología humana, esta corriente prescinde de los
contenidos subjetivos y propone el atenerse solamente a la observación de la
conducta externa, basada en el estímulo-respuesta de nuestras acciones
objetivas.
El planteamiento conductista no se interesa por los hechos de
la conciencia, incluyendo en ellos la vida emocional. Con la revolución
informática de los años 60, se acentuó el desinterés por la interioridad en el
análisis de las emociones. La atención se centró en comprobar como la
inteligencia procesa la información y en la naturaleza de esta inteligencia.
Con este enfoque cognitivo, se consideró que la inteligencia
es básicamente hiperracional y apenas se ve afectada por los sentimientos. En
todo caso, los sentimientos confunden la mente, con lo que el sentido de la vida
emocional continuó quedando fuera del campo de la psicología
Los científicos seducidos por la informática, compararon el
modelo de la mente con el funcionamiento de los ordenadores. Con ello, olvidaron
el hecho de que la razón está influida y guiada por los sentimientos que sazonan
las operaciones intelectuales, y dejaron al margen todo el trasfondo de las
emociones y sentimientos que son el condimento mismo de la vida.
9. Origen del coeficiente intelectual
Se considera al psicólogo de la Universidad de Stanford, Lewis Terman como el
principal creador del test para determinar el CI. Millones de personas han sido
clasificados mediante este tipo de test. Esto ha conducido durante varias
décadas, a la suposición de que la gente es inteligente o no lo es, pues la
inteligencia es un facultad innata y poco se puede hacer para cambiar las cosas.
Es una forma de pensar que todavía impregna amplias capas de nuestra sociedad.
A diferencia del CI que ya tiene un siglo de aplicación, la
IE es un concepto reciente, pero a pesar de ello y debido a los experimentos
realizados, se puede decir que la IE resulta en ocasiones más decisiva que el CI.
El modelo de la IE afirma que, los tests del CI ha
condicionado a muchos estudiantes al utilizarse como criterio en las pruebas de
selección. Estos tests se basan en una noción restringida de la inteligencia, al
evaluar solamente las habilidades lingüísticas o matemáticas, sin tener en
cuenta el amplio abanico de habilidades y destrezas provenientes de la IE.
Frente a la opinión de que ni la experiencia ni la educación
pueden modificar los resultados del CI, el modelo de la IE trata de mostrar que
si sabemos educar a nuestros hijos y motivar a los niños, éstos son capaces de
desarrollar las habilidades emocionales fundamentales
10. El desarrollo de las habilidades emocionales
Diversas
investigaciones realizadas con estudiantes de elevado CI, pusieron de relieve
que no habían alcanzado un éxito laboral superior a otros con calificaciones
inferiores, ni tampoco que hubieran obtenido una cota mayor de felicidad ni más
satisfacción en las relaciones sociales.
Un estudiante con notas excelentes es idóneo para obtener una
buena evaluación académica, pero esta evaluación no nos dice nada acerca de su
forma de reaccionar ante las vicisitudes de la vida.
A pesar de ello, nuestras escuelas siguen insistiendo en el
desarrollo de las capacidades académicas en detrimento del dominio y pericia de
las habilidades emocionales o rasgos del carácter que son tan decisivos para la
persona.
Ha llegado el
momento de ampliar la clásica noción del talento, para ayudar a los escolares a
que sus facultades personales se aprovechen plenamente.
Pero mientras continúe dándose un estilo educativo sólo para
preparar profesores universitarios o científicos, ajustándolo a un molde
estrecho y preconcebido, continuaremos gastando energías clasificando a los
niños y difícilmente aprenderán a cultivar sus habilidades emocionales.
11. La inteligencia múltiple
El psicólogo de
la Universidad de Havard, H. Gardner, fue uno de los primeros que señaló las
limitaciones del Coeficiente Intelectual (CI). Frente a la concepción reductiva
de la inteligencia, Gardner introduce la concepción de Inteligencia Múltiple,
que se manifiesta en una diversidad de capacidades, como son las de comprender y
sintonizar con los demás, descubrir las cosas que les motivan, saber como
trabajan, cual es la mejor forma de cooperar con ellos, etc.
La IE, considera que la concepción multidimensional de la
inteligencia, nos ofrece una visión más rica del potencial de nuestras
capacidades que la que ofrece el CI.
El significado de Inteligencia Múltiple ha ido evolucionando,
y cada vez hay más psicólogos que adoptan las conclusiones de Gardner. Pero el
modelo de la IE, señala que la atención del psicólogo no se debe centrar
solamente en el conocimiento de los sentimientos, sino también en el papel que
desempeñan tales sentimientos, pues el mundo de las emociones se extiende más
allá de su simple conocimiento cognitivo.
12. La competencia emocional
La competencia
emocional determina el grado de destreza que somos capaces de alcanzar en el
dominio de nuestras facultades, tanto sensitivas como intelectuales. Las
personas que han alcanzado una madurez psicológica, son las que saben gobernar
sus sentimientos y relacionarse afectivamente con los sentimientos de los demás.
Las personas que muestran una buena competencia emocional,
disfrutan de una situación ventajosa en los diversos dominios y dimensiones de
la vida, por ello se siente más satisfechos consigo mismo y resultan más
eficaces en las tareas que emprenden.
Por tanto el vasto y complejo continente de la vida emocional
que afecta a los diversos estados de nuestra vida interior y de nuestras
relaciones sociales, debe ser explorado con la finalidad de que nuestra
emociones sean más inteligentes.
13. Conocerse a
sí mismo
Otro aspecto que subraya la IE, es la capacidad de
conocimiento de uno mismo. El fruto del propio conocimiento nos capacita para
establecer contacto con los propios sentimientos, diferenciarlos entre ellos con
objeto de orientar nuestra conducta.
Esta capacidad de reconocer nuestros sentimientos es la
piedra angular de la IE. Su verificación se obtiene mediante la introspección
subjetiva que nos permite seguir con atención nuestros sentimientos. Las
personas que poseen una mayor comprensión y una más clara certeza de sus
emociones saben dirigir mejor sus propias vidas.
La conciencia de
uno mismo es una habilidad que nos permite controlar nuestros sentimientos y
adecuarlos a las circunstancias del momento. Hay que tener la habilidad para
saber tranquilizarse y desembarazarse de la ansiedad, de la tristeza o la
irritabilidad. Las personas que carecen de estas habilidades, se enfrentan
constantemente con tensiones desagradables que desestabilizan y atormentan su
estado interior. Quienes tienen esta habilidad se recuperan más rápido de los
reveses de la vida.
El autocontrol emocional nos da la capacidad de demorar la
gratificación momentánea y sofocar la agresiva impulsividad. Este dominio y
gobierno propio nos hace más productivos y eficaces en las empresas que
acometemos.
14. El sentido
humano de los sentimientos
La concepción de una vida mental emocionalmente plana que ha
condicionado durante años la investigación sobre la inteligencia, está
evolucionando a medida que se reconoce el papel de los sentimientos en los
procesos mentales.
La psicología moderna está comenzando a tomar en
consideración todo el potencial de las emociones con su bagaje de virtudes y
peligros. La fría lógica no es suficiente a la hora de encontrar una solución
humana adecuada.
Cualquier ser humano, por duro y distante que quiera
mostrase, anhela el calor del afecto y la amistad, Los sentimientos es lo que
pone más de manifiesto el significado de nuestra humanidad. Si falta el sentido
lírico de los sentimientos, se podrá componer música o escribir poesía con un
alto grado técnico, pero quedará soslayada la vital experiencia de la pasión.
Una fría visión racionalista, desconoce los valores del
corazón; la esperanza la fe y el amor. Dado que las emociones nos enriquecen,
cualquier modelo de la mente que las margine, será un modelo parcial y
empobrecedor.
En la práctica de la vida ocurre que personas con un elevado CI, pero con escasa Inteligencia Emocional (IE), están subordinadas a personas con menos CI. En nuestra vida cotidiana es decisiva la inteligencia intrapersonal para acertar en la pareja o en el puesto de trabajo.
15. El 'feeling' de la empatía
Otra habilidad
importante señalada por la IE es la Empatía, definida como la posesión de
sensibilidad psíquica para detectar las señales externas que nos indican lo que
necesitan o quieren los demás. Esta habilidad emocional es esencial para las
relaciones sociales y el mundo laboral.
El arte para comprender las peculiaridades singulares de
nuestros semejantes es una habilidad idónea para el liderazgo y la eficacia en
los contactos interpersonales. De forma similar, el sentido del altruismo o
interés del prójimo que nos rodea, radica en la empatía o habilidad para
comprender sus emociones.
Hay quien es diestro para controlar sus propios sentimientos,
pero en cambio es inepto para adivinar los trastornos emocionales ajenos. Las
lagunas de nuestra habilidad emocional pueden superarse mediante el esfuerzo y
el positivo interés por nuestros colaboradores.
El sustrato biológico en el que se basan nuestras habilidades
emocionales es de carácter neurológico. Pero teniendo en cuenta que el cerebro
es muy plástico y adaptativo, puede asumir un continuo aprendizaje
16. La armonía entre el CI y la IE
A pesar del
aparente conflicto entre el CI y la IE, lo efectivo es que no se contraponen
sino que se conjugan. Entre ambas facultades existe una evidente correlación,
pues el ser humano armoniza y entrelaza el intelecto y las emociones. No
obstante, la mente emocional es más rápida que la mente racional, pues no se
detiene a considerar lo que está haciendo. Su rapidez hace difícil la reflexión
analítica que es el rasgo característico de la mente pensante.
Las acciones que brotan de la mente emocional, al ser más o
menos irreflexivas, conllevan una sensación de certeza y de simplificación en el
modo de ver las cosas, que deja perpleja a la mente racional. En ocasiones nos
preguntamos después de actuar emocionalmente: ¿por qué he hecho esto o me he
conducido de este modo?, como expresión de que la mente racional se activa a una
velocidad más lenta que la mente emocional.
El tiempo que transcurre entre el estímulo que activa una
emoción y la erupción de la misma es casi instantáneo, su valoración se mide en
pocos segundos. La necesidad de actuar al ser automática apenas informa a la
conciencia despierta. La respuesta emocional a menudo tiene lugar antes de que
sepamos claramente que está ocurriendo. Cuando las emociones son intensas y
breves influyen en nuestro estado fisiológico (flujo sanguíneo, ritmo cardíaco,
musculatura facial, etc.)
17. La espontaneidad de las emociones
La IE señala que la mayor rapidez de la mente emocional respecto de la mente racional, determina que los primeros impulsos procedan más del corazón que de la cabeza. No obstante hay otro tipo de reacciones emocionales que son simultáneas con los pensamientos.
Otras emociones
aparecen porque las evocamos intencionadamente (entristecernos por un
acontecimiento pasado). Pero la mente racional no decide ¿a priori? que
emociones debemos tener, sino que éstas nos invaden como un hecho inevitable y
espontáneo (no podemos decidir cuando estar enamorados, furiosos o alegres. Lo
único que la mente racional puede controlar es el curso que siguen nuestras
reacciones.
La mente emocional al ser poco reflexiva, asume las propias
opiniones como verdades absolutas. Por eso, tiende a rechazar con actitud
visceral las opiniones ajenas. Esto explica lo difícil que resulta razonar con
alguien que es muy sentimental, pues deja de lado la lógica los argumentos que
no se ajustan a su convicción.
Múltiples actividades humanas hablan directamente a la mente
emocional, como es el caso del arte (novelas, películas, poesía, canciones,
teatro. Etc.) Los grandes líderes saben movilizar los corazones hablando el
lenguaje y la lógica de la emoción.
I. PARA QUÉ
SIRVEN LAS EMOCIONES
Los sociobiólogos afirman que las emociones tienen un
relevante papel en la evolución humana, ya que nos permiten afrontar situaciones
demasiado difíciles como para ser resueltas exclusivamente por el intelecto.
Cada emoción nos predispone de un modo diferente a la acción,
nos señala una dirección. Nuestro bagaje emocional tienen un extraordinario
valor de supervivencia, de hecho las emociones han terminado integrándose en el
sistema nervioso en forma de tendencias innatas y automáticas de nuestro
corazón.
Nuestras decisiones y nuestras acciones dependen tanto y a
veces más de nuestros sentimientos como de nuestros pensamientos. Hemos
sobrevalorado la importancia de los aspectos puramente racionales para la
existencia humana, pero en aquellos momentos en que nos vemos arrastrados por
las emociones, nuestra inteligencia se ve francamente desbordada.
1) QUÉ SON Y PARA QUÉ SIRVEN: ENOJO, MIEDO, FELICIDAD, AMOR,
ETC.
El término emoción se refiere a un sentimiento y a los
pensamientos, los estados biológicos, los estados psicológicos y el tipo de
tendencias a la acción que lo caracterizan. Existen muchas emociones, con sus
mezclas, variaciones, mutaciones y matices.
Las emociones son, en esencia, impulsos que nos llevan a
actuar, programas de reacción automática con los que nos ha dotado la evolución.
La emoción conduce a la acción.
La distinta impronta biológica propia de cada emoción
evidencia que cada una de ellas desempeña un papel único. Cada emoción
predispone al cuerpo a aun tipo diferente de respuesta. Las emociones que pueden
considerarse básicas son:
. El enojo genera gran cantidad de energía para acometer
acciones vigorosas.
. El miedo, pone al cuerpo en estado de alerta general,
sumiéndolo en la inquietud y predisponiéndolo para la acción, mientras la
atención se fija en la amenaza inmediata con el fin de evaluar la respuesta más
apropiada.
. La felicidad se encarga de inhibir los sentimientos
negativos y de aquietar los estados que generan preocupación, aumentando el
caudal de energía disponible. Es una sensación de tranquilidad que hace que el
cuerpo se recupere más rápidamente de la excitación biológica provocada por las
emociones perturbadoras. Esta condición proporciona al cuerpo, una
disponibilidad para afrontar cualquier tarea que se esté llevando a cabo y
fomentar de este modo, la consecución de una amplia variedad de objetivos.
. El amor, los sentimientos de ternura y la satisfacción
sexual, dan lugar a un estado de calma y satisfacción que favorece la
convivencia.
. La sorpresa permite que consigamos más información sobre el
acontecimiento inesperado, facilitando así el descubrimiento de lo que realmente
ocurre y permitiendo elaborar, el plan de acción más adecuado.
. El gesto que expresa desagrado transmite el mensaje de que
algo resulta repulsivo.
. La tristeza tiene su función en ayudarnos a asimilar una
pérdida, sopesando sus consecuencias y planificar, cuando la energía retorna, un
nuevo comienzo.
Estas predisposiciones biológicas a la acción son modeladas
posteriormente por nuestras experiencias vitales y por el medio cultural en que
nos ha tocado vivir. La pérdida de un ser querido, por ejemplo, provoca
universalmente tristeza y aflicción, pero la forma en que expresamos esa
aflicción es moldeada por nuestra cultura.
Derivadas de las emociones propiamente dichas, se encuentran
los estados de ánimo, que son más variables y perduran más tiempo que las
emociones.
Después se hallan
los temperamentos, o las tendencias a evocar una determinada emoción o estado de
ánimo que vuelve a la gente especialmente melancólica, tímida o jovial.
Y más allá se encuentran los desórdenes emocionales en los
que alguien se encuentra atrapado de continuo en un estado negativo.
2) LA MENTE RACIONAL Y LA MENTE EMOCIONAL
Todos tenemos dos mentes, una que piensa y otra que siente, y
estas dos formas fundamentales de conocimiento interactúan para construir
nuestra vida mental.
Una de ellas es la mente racional, la modalidad de
comprensión de la que solemos ser más conscientes, más despierta, más pensativa,
más capaz de ponderar y de reflexionar.
El otro tipo de conocimiento, más impulsivo y poderosos es la
mente emocional. Se caracteriza por:
- Esta es mucho más veloz que la mente racional y se pone en
funcionamiento sin detenerse un instante a considerar lo que está haciendo.
Dado que el tiempo transcurrido entre el estímulo que despierta una emoción y la
erupción de la misma puede ser casi instantáneo, la necesidad de actuar ni
siquiera entra en la conciencia vigil. Esta versión rápida y tosca de respuesta
emocional tienen lugar antes incluso de que sepamos claramente qué está
ocurriendo.
Esta modalidad rápida de percepción sacrifica la exactitud a la velocidad,
confiando en las primeras impresiones y reaccionando a la imagen global o a sus
aspectos más sobresalientes. Capta las cosas de una vez, como una totalidad y
reacciona sin tomarse el tiempo necesario para llevar a cabo un análisis
completo.
- La gran ventaja es que la mente emocional puede captar una realidad emocional
( él está enfadado conmigo), en un instante, haciendo juicios intuitivos
inmediatos. En este sentido, funciona como una especie de radar que nos alerta
de la proximidad de un peligro.
El inconveniente es que estas impresiones y juicios intuitivos hechos en un
abrir y cerrar de ojos pueden estar equivocados o desencaminados.
La mente racional invierte algo más de tiempo que la mente emocional en
registrar y responder a una determinada situación.
-Pero existe también un segundo tipo de reacción emocional más lenta que la
anterior, que se origina en nuestros pensamientos.
Esta segunda
modalidad de activación de las emociones es más deliberada y solemos ser muy
conscientes de los pensamientos que conducen a ella. En este tipo de reacción
emocional hay una valoración más amplia y nuestros pensamientos determinan el
tipo de emociones que se activarán. Una vez que llevamos a cabo una valoración
tienen lugar la respuesta emocional apropiada. Este es el camino que siguen las
emociones más complejas.
En la modalidad de respuesta rápida, los sentimientos parecen
preceder o ser simultáneos a los pensamientos. Nuestros sentimientos más
intensos son reacciones involuntarias y nosotros no podemos decidir cuándo
tendrán lugar. Nuestros sentimientos son asaltan como hechos consumados y lo
único que la mente racional puede controlar es el curso que siguen estas
reacciones.
- La lógica de la mente emocional es asociativa, es decir,
que considera a los elementos que simbolizan o activan el recuerdo de una
determinada realidad como si se tratara de esa misma realidad. En ese caso, lo
que importa de las cosas es cómo se perciben, mientras que la mente racional
establece conexiones lógicas entre causas y efectos, la mente emocional es
indiscriminatoria y relaciona cosas que simplemente comparten rasgos similares.
- Esta modalidad es autoconfirmante, un tipo de pensamiento
que elimina o ignora el recuerdo de hechos que podrían socavar sus creencias y
se centra en aquello que las confirma. Las creencias de la mente racional son
tentativas y las nuevas evidencias pueden refutar una creencia y reemplazarla
por otra nueva porque el razonamiento opera apoyándose en evidencias objetivas.
La mente emocional, en cambio toma sus creencias por la
realidad absoluta y deja de lado toda evidencia en sentido contrario. Este es el
motivo por e cual resulta tan difícil razonar con alguien que se encuentre
conmocionado emocionalmente porque no importa la contundencia lógica de los
argumentos sino se acomodan a la convicción emocional del momento. Los
sentimientos son autojustificantes y se apoyan en un conjunto de percepciones y
pruebas válidas exclusivamente para sí.
- Cuando alguno de los rasgos de un suceso se asemeja a un
recuerdo del pasado cargado emocionalmente, la mente emocional responde
activando los sentimientos que acompañaron al suceso en cuestión. La mente
emocional reacciona al momento presente como si se hallara en el pasado. Si el
sentimiento es intenso, las reacciones que se desencadenan son evidentes, pero
si, por el contrario, el sentimiento es vago o difuso, es muy posible que no nos
demos cuenta de la reacción emocional que tiñe sutilmente nuestra respuesta.
- El funcionamiento de la mente emocional, es específico de
estado, es decir, que se halla dictado por el sentimiento concreto prevalente en
un determinado momento. En la mecánica de la emoción cada sentimiento tienen su
repertorio característico de pensamientos, reacciones e incluso recuerdos,
repertorios específicos de estado que sobresalen más en los momentos de intensa
emoción.
Existe una proporcionalidad constante entre el control
emocional y el control racional sobre la mente, ya que cuanto más intenso es el
sentimiento, más dominante llega a ser la mente emocional y más ineficaz, en
consecuencia, la mente racional.
La mayor parte del tiempo, estas dos mentes, operan en
estrecha colaboración con sus distintas formas de conocimiento: la emoción
alimenta y da forma a las operaciones de la mente racional y la mente racional
ajusta y a veces censura las entradas procedentes de las emociones. En todo
caso, sin embargo, la mente emocional y la racional constituyen dos facultades
independientes que reflejan el funcionamiento de circuitos cerebrales distintos
aunque interrelacionados.
Pero cuando aparecen las pasiones, el equilibrio se rompe y
la mente emocional desborda y secuestra a la mente racional.
II. BREVE DESCRIPCIÓN A NIVEL NEURONAL
EL DESARROLLO DEL CEREBRO:
* La región más primitiva del cerebro es el tallo encefálico,
que se halla en la parte superior de la médula espinal y regula las funciones
vitales básicas, como la respiración, el metabolismo de los otros órganos
corporales y las reacciones y movimientos automáticos.
De este cerebro primitivo emergieron los centros emocionales que más tarde dieron lugar al cerebro pensante o neocórtex.
La raíz más
primitiva de nuestra vida emocional radica en el sentido del olfato. A partir
del lóbulo olfatorio comenzaron a desarrollarse los centros más antiguos de la
vida emocional.
*A la parte del cerebro que envuelve y rodea el tallo
encefálico se le denomina “sistema límbico” y agregó las emociones propiamente
dichas al repertorio de respuestas del cerebro.
La evolución del sistema límbico puso a punto dos poderosas herramientas, el
aprendizaje y la memoria, favoreciendo así una toma de decisiones mucho más
inteligente.
*El “neocórtex” es el asiento del pensamiento y de los
centros que integran y procesan los datos registrados por los sentidos. Es la
región que planifica, comprende lo que se siente y coordina los movimientos. Y
agregó al sentimiento nuestra reflexión sobre él y nos permitió tener
sentimientos sobre las ideas, el arte, los símbolos y las imágenes.
Este nuevo estrato cerebral permitió comenzar a matizar la vida emocional. A
medida que ascendemos en la escala filogenética aumenta la masa neta del
neocórtex, lo que supone una progresión geométrica en el número de
interconexiones neuronales posibilitando también la mayor variedad de respuestas
posibles.
Pero lo cierto es que estos centros superiores no gobiernan
la totalidad de la vida emocional porque en las situaciones emocionalmente
críticas, bien podríamos decir que delegan su cometido en el sistema límbico.
LA INTERVENCIÓN DE LA AMÍGDALA EN DETERMINADAS EMOCIONES Y EL
SECUESTRO EMOCIONAL.
Un arrebato de rabia, una explosión emocional, constituye una
especie de secuestro neuronal. Según sugiere la evidencia, en tales momentos un
centro del sistema límbico declara el estado de urgencia y recluta todos los
recursos del cerebro. Este secuestro tienen lugar en un instante y desencadena
una reacción decisiva antes incluso de que el neocórtex, el cerebro pensante,
tenga siquiera la posibilidad de darse cuenta plenamente de lo que está
ocurriendo, y mucho menos todavía de decidir si se trata de una respuesta
adecuada. El rasgo distintivo d este tipo de secuestros es que, pasado el
momento crítico, el sujeto no sabe bien lo que acaba de ocurrir.
Estos secuestros neurales se originan en la amígdala, uno de
los centros del cerebro límbico. Pero no todos los secuestros límbicos son
peligrosos, porque cuando alguien sufre un ataque de risa o en los momentos de
intensa alegría, también se halla dominado por una reacción límbica.
Existen en realidad dos amígdalas que constituyen un
conglomerado de estructuras interconectadas en forma de almendra y se hallan
encima del tallo encefálico.
La amígdala está especializada en las cuestiones emocionales
y en la actualidad se considera una estructura del sistema límbico muy ligada a
los procesos del aprendizaje y la memoria. La interrupción de las conexiones
existentes entre la amígdala y el resto del cerebro provoca una asombrosa
ineptitud para calibrar el significado emocional de los acontecimientos, una
condición que a veces se llama “ ceguera afectiva”. La amígdala constituye, una
especie de depósito de la memoria emocional y, en consecuencia, también se la
puede considerar como un depósito de significado.
Pero la amígdala no sólo está ligada a los afectos sino
también está relacionada con las pasiones. De hecho, investigaciones llevadas a
cabo por Le Doux explican la forma en que la amígdala asume el control cuando el
cerebro pensante, el neocórtex todavía no ha llegado a tomar ninguna decisión.
Como veremos, el
funcionamiento de la amígdala y su interrelación con el neocórtex constituyen el
núcleo mismo de la inteligencia emocional.
Le Doux descubrió el papel privilegiado que desempeña la
amígdala en la dinámica cerebral como una especie de centinela emocional capaz
de secuestrar al cerebro :
La primera estación cerebral por la que pasan las señales
sensoriales procedentes de los ojos o de los oídos es el tálamo, y a partir de
ahí al neocórtex donde se analiza y evalúa en busca de su significado para
emitir una respuesta apropiada. Si esta respuesta es emocional, una señal se
dirige a la amígdala para activar los centros emocionales.
Pero una pequeña porción de la señal original va desde el
tálamo directamente a través de una sola sinapsis, a la amígdala por una vía más
corta. Esa ramificación permite que la amígdala comience a responder antes de
que el neocórtex haya ponderado la información a través de diferentes circuitos
cerebrales, se aperciba plenamente de lo que ocurre y finalmente emita una
respuesta más adaptada a la situación.
El circuito que conecta el tálamo con la amígdala sólo se
encarga de transmitir una pequeña fracción de los mensajes sensoriales y la
mayor parte de la información circula por la vía principal hasta el neocórtex.
Por esto, lo que la amígdala registra a través de esta vía rápida es, en el
mejor de los casos, una señal muy tosca, permitiendo un procesamiento muy rápido
pero también muy impreciso de la información.
En la vida emocional del ser humano esa vaguedad puede llegar
a tener consecuencias desastrosas para nuestras relaciones, porque puede
implicar, respuestas desmesuradas o incorrectas ante una determinada situación.
La amígdala puede reaccionar con un arrebato de rabia o de miedo antes de que el
córtex sepa lo que está ocurriendo, porque la emoción se pone en marcha antes
que el pensamiento y de un modo completamente independiente de él.
En este sentido se trata de un sistema rudimentario que no se
detiene a verificar la adecuación o no de sus conclusiones y actúa antes de
confirmar la gravedad de la situación.
EL CÓRTEX PREFRONTAL O EL GESTOR DE LAS EMOCIONES
El hecho es que mientras la amígdala prepara una reacción
ansiosa e impulsiva, otra parte del cerebro emocional se encarga de elaborar una
respuesta más adecuada.
El regulador cerebral que desconecta los impulsos de la
amígdala parece encontrarse en el neocórtex, en el lóbulo prefrontal, que se
halla inmediatamente detrás de la frente. El córtex prefrontal parece ponerse en
funcionamiento cuando alguien tiene miedo o está enojado pero sofoca o controla
el sentimiento para afrontar de un modo más eficaz la situación presente o
cuando una evaluación posterior exige una respuesta completamente diferente.
De este modo, el área prefrontal constituye una especie de
modulador de las respuestas proporcionadas por la amígdala y otras regiones del
sistema límbico, permitiendo la emisión de una respuesta más analítica y
proporcionada.
En el proceso normal de elaboración de una respuesta, cuando
una emoción se dispara, los lóbulos prefrontales ponderan los riesgos y los
beneficios de las diversas acciones posibles y apuestan por la que consideran
más apropiada.
Del mismo modo que sucede con la amígdala, sin el concurso de
los lóbulos prefrontales gran parte de nuestra vida emocional desaparecería
porque sin comprensión de que algo merece una respuesta emocional, no hay
respuesta emocional alguna.
En el secuestro emocional, parecen verse implicadas dos
dinámicas distintas: la activación de la amígdala y el fracaso en activar los
procesos neocorticales que suelen mantener equilibradas nuestras respuestas
emocionales. En esos momentos la mente racional se ve desbordada por la mente
emocional y lo mismo ocurre con la función del córtex prefrontal como un gestor
eficaz de la emociones.
En este circuito, el interruptor que apaga la emoción
perturbadora parece hallarse en el lóbulo prefrontal izquierdo. Así como el
lóbulo prefrontal derecho es la sede de sentimientos negativos como el miedo y
la agresividad, el lóbulo prefrontal izquierdo, mantiene inhibido al derecho.
El lóbulo prefrontal izquierdo, en suma, parece formar parte
de un circuito que se encarga de desconectar – o al menos, atenuar parcialmente-
los impulsos emocionales más negativos. Así pues, si la amígdala constituye una
especie de señal de alarma, el lóbulo prefrontal izquierdo, parece ser el
interruptor que desconecta las emociones más perturbadoras.
De este modo, las conexiones nerviosas existentes entre el
córtex prefrontal y el sistema límbico no sólo resultan esenciales para llevar a
cabo un ajuste fino de las emociones sino que también lo son para ayudarnos a
tomar decisiones vitales importantes.
ARMONIZANDO LA EMOCIÓN Y EL PENSAMIENTO
Las conexiones existentes entre la amígdala y el neocórtex
explicarían el motivo por el cual la emoción es algo tan fundamental para pensar
eficazmente, tanto para tomar decisiones inteligentes como para permitirnos
simplemente pensar con claridad.
Como acabamos de ver, existe una importante vía nerviosa que
conecta los lóbulos prefrontales con el sistema límbico cual significa que las
señales de las emociones intensas – ansiedad, cólera y similares- pueden
ocasionar parásitos neurales que saboteen la capacidad del lóbulo prefrontal
para mantener la memoria de trabajo (capacidad de la atención para mantener en
la mente los datos esenciales para el desempeño de una tarea o problema)
Este es el motivo por el cual, cuando estamos emocionalmente
perturbados no podemos pensar bien y también permite explicar por qué la tensión
emocional prolongada puede obstaculizar las facultades intelectuales del niño y
dificultar así su capacidad de aprendizaje.
Estos déficits no los registra siempre los tests que miden el
CI aunque pueden ser determinados por análisis neuropsicológicos más precisos y
colegidos de la continua agitación e impulsividad del niño.
El cerebro emocional controla igualmente la rabia y la
compasión. Se trata de circuitos emocionales que son esculpidos por la
experiencia a lo largo de toda la infancia y ue no deberíamos dejar
completamente en manos del azar.
También hay que tener en cuenta el papel que desempeñan las
emociones hasta en las decisiones más racionales. En pacientes que tienen
lesionadas las conexiones entre la amígdala y el lóbulo prefrontal, el proceso
de toma de decisiones se encuentra muy deteriorado aunque no presenten el menor
menoscabo de su CI o de cualquier otro tipo de habilidades cognitivas.
El proceso de toma de decisiones de estas personas se halla
deteriorado porque han perdido el acceso a su aprendizaje emocional. En este
sentido, el circuito de la amígdala prefrontal constituye una encrucijada entre
el pensamiento y la emoción. Separadas de la memoria emocional de la amígdala,
las valoraciones realizadas por el neocórtex dejan de desencadenar las
reacciones emocionales que se le asociaron en el pasado y todo asume una gris
neutralidad.
Estas averiguaciones condujeron al Dr. Damasio a la
conclusión de que los sentimientos son indispensables para la toma radical de
decisiones, porque nos orientan en la dirección adecuada para sacar el mejor
provecho a las posibilidades que nos ofrece la fría lógica. El aprendizaje
emocional que la vida nos ha proporcionado nos ayuda a eliminar ciertas opciones
y a destacar otras. Es así cómo el cerebro emocional se halla tan implicado en
el razonamiento como lo está el cerebro pensante.
Las emociones, pues, son importantes para el ejercicio de la
razón. La emoción guía nuestras decisiones y capacitando -o incapacitando- al
pensamiento mismo. Y del mismo modo, el cerebro pensante desempeña un papel
fundamental en nuestras emociones, exceptuando aquellos momentos en los que las
emociones se desbordan y el cerebro emocional asume por completo el control de
la situación.
En cierto modo, tenemos dos cerebros y dos clases diferentes
de inteligencia: la inteligencia racional y la inteligencia emocional, y nuestro
funcionamiento en la vida está determinado por ambos. Por ello no es CI lo único
que debemos tener en cuenta, sino que también deberemos considerar la
inteligencia emocional. De hecho, el intelecto no puede funcional adecuadamente
sin el concurso de la inteligencia emocional, exige la participación armónica
entre ambos. Sólo entonces podremos hablar con propiedad de la inteligencia
emocional y de capacidad intelectual.
Nuestra intención es la de descubrir el modo inteligente de
armonizar ambas funciones. El nuevo paradigma propone armonizar la cabeza y el
corazón. Pero, para llevar a cabo adecuadamente esta tarea, deberemos comprender
con más claridad lo que significa utilizar inteligentemente las emociones.
III. LA NATURALEZA DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL.
CARACTERÍSTICAS DE LA IE: CAPACIDAD PARA MOTIVARNOS, PARA
PERSEVERAR, PARA CONTROLAR IMPULSOS, PARA DIFERIR GRATIFICACIONES, PARA REGULAR
NUESTROS PROPIOS ESTADOS DE ÁNIMO, PARA EMPATIZAR
La inteligencia académica tiene poco que ver con la vida
emocional. Hay que resaltar la relativa incapacidad de las calificaciones
académicas, del CI para predecir el éxito en la vida.
Aunque sí parece existir – en sentido amplio- cierta relación
entre el CI y las circunstancias por las que discurre nuestra vida, no siempre
es así. El CI parece aportar tan sólo un 20% de los factores determinantes del
éxito, lo cual supone que el 80% restante depende de otra clase de factores.
Y es que estas otras características que hemos llamado
Inteligencia emocional pueden resultar tan decisivas o más que el CI.
Características como:
- Capacidad de motivarnos a nosotros mismos.
- Capacidad de perseverar en el empeño a pesar de las
posibles frustraciones.
- Capacidad de controlar los impulsos.
- Capacidad diferir las gratificaciones.
- Capacidad de regular nuestros propios estados de ánimo
- Capacidad de evitar que la angustia interfiera con nuestras
facultades racionales.
- Capacidad de empatizar y confiar en los demás.
Y es que saber que una persona ha logrado graduarse con unas
notas excelentes equivale a saber que es sumamente bueno o buena en las pruebas
académicas, pero no nos dice absolutamente nada en cuanto la modo en que
reaccionará ante las vicisitudes que le presente la vida.
DEFINICIÓN DE IE
Pero qué entendemos por IE: Se refiere a la capacidad de
reconocer nuestros propios sentimientos, los sentimientos de los demás,
motivarnos y manejar adecuadamente las relaciones que sostenemos con los demás y
con nosotros mismos. O sea, la capacidad de controlar y regular los sentimientos
de uno mismo y de los demás y utilizarlos como guía del pensamiento y la acción.
La competencia emocional constituye, en suma, una
meta-habilidad que determina el grado de destreza que alcanzaremos e el dominio
de todas nuestras otras facultades (entre las que se encuentra el intelecto
puro).
Las personas que gobiernan adecuadamente sus sentimientos, y
saben interpretar y relacionarse efectivamente con los sentimientos de los
demás, disfrutan de una situación ventajosa a nivel personal, social y laboral,
suelen sentirse más satisfechas, son más eficaces. Quienes no pueden controlar
su vida emocional se debaten en constantes luchas internas que les impiden
pensar con la suficiente claridad.
Howard Gardner, inspirador del “Proyecto Spectrum” afirma que
no sólo no existe un único y monolítico tipo de inteligencia que resulte
esencial para el éxito en la vida, sino que, en existe un amplio abanico de
distintas inteligencias ( inteligencia académica, capacidad espacial, el talento
kinestésico, las dotes musicales, la inteligencia interpersonal y la
inteligencia “intrapsíquica”).
Gardner señala que la esencia de la inteligencia
interpersonal supone la “capacidad de discernir y responder apropiadamente a los
estados de ánimo, temperamentes, motivaciones y deseos de las demás personas”. Y
en el apartado de la inteligencia intrapersonal – la clave para el conocimiento
de uno mismo- Gardner menciona la “capacidad de establecer contacto con los
propios sentimientos, discernir entre ellos y aprovechar este conocimiento para
orientar nuestra conducta”.
Aunque Gardner asigna gran importancia al proceso de
comprensión en el juego de las emociones y a la capacidad de dominarlas, centra
toda su atención en la faceta cognitiva del sentimiento, y queda sin explorar la
inteligencia ya patente en las emociones como para averiguar la forma en que
podemos hacerlas todavía más inteligentes.
Pero esta concepción científica unilateral de una vida mental
emocionalmente plana está cambiando gradualmente a medida que la psicología
comienza a reconocer el papel esencial que desempeñan los sentimientos en los
procesos mentales. La psicología actual comienza a tomar en consideración el
potencial y las virtudes- así como los peligros- de las emociones en nuestra
vida mental.
De hecho, psicólogos como Sternberg y Salovey han adoptado
una visión más amplia de la inteligencia y han tratado de reformularla en
términos de aquello que hace que uno enfoque más adecuadamente su vida.
IV. LOS COMPONENTES DE LA IE
DIFERENCIA ENTRE CI (INTELIGENCIA CONVENCIONAL) E
INTELIGENCIA EMOCIONAL
El CI y la inteligencia emocional no son conceptos
contrapuestos sino tan sólo diferentes. Son identidades completamente
independientes.
El CI hace referencia a la inteligencia académica propiamente
dicha. Se parte de la idea de que ni la experiencia ni la educación pueden
modificar sustancialmente el resultado del CI ya que se considera una capacidad
innata. El CI poco tiene que ver, además con el grado de satisfacción que una
persona alcanza en las distintas facetas de su vida. Incluye capacidades
relacionadas con el lenguaje, el cálculo, el razonamiento, la visión espacial
etc.
La Inteligencia Emocional está relacionada con aquellas otras
características personales (la capacidad de motivarnos, de controlar nuestros
impulsos, de diferir las gratificaciones, etc) que influyen en el logro de
nuestros objetivos vitales. Y si se les educa adecuadamente, nuestros hijos
pueden aprender a desarrollar las habilidades emocionales fundamentales.
De hecho, la persona con un alto CI sin habilidades
emocionales, constituye una caricatura del intelectual entregada al dominio de
la mente pero completamente inepta en su mundo personal: con una amplia gama de
intereses y habilidades intelectuales, ambiciosa, productiva, tenaz, crítica,
condescendiente, aprensiva, inhibida, predispuesta a la ansiedad...
Y las personas con un elevado nivel de inteligencia emocional
suelen ser socialmente equilibradas, extravertidos, alegres, tienden a expresar
sus sentimientos sin ambages, tienen una visión positiva de sí mismas, con gran
capacidad de compromiso... Se sienten en suma, a gusto consigo mismas, con sus
semejantes y con el universo social en el que viven.
COMPONENTES DE LA IE:
La definición de Salovey subsume las inteligencias personales
de Gardner y las organiza hasta llegar a abarcar cinco competencias principales:
1.- EL CONOCIMIENTO DE LAS PROPIAS EMOCIONES
La conciencia de uno mismo es la atención a los propios
estados internos, una conciencia autorreflexiva en la que la mente se ocupa de
observar e investigar la experiencia misma, incluidas las emociones. Es la
atención que admite de manera imparcial y no reactiva todo cuanto discurre por
la conciencia, como si se tratara de un testigo, y constituye una actividad
neutra que mantiene la atención sobre uno mismo aun en medio de la más
turbulenta agitación emocional, permitiendo la toma de conciencia ecuánime de
los sentimientos apasionados o turbulentos.
Esa capacidad de reconocer un sentimiento en el mismo momento
en que aparece, constituye la piedra angular de la inteligencia emocional ya que
resulta crucial para la introvisión psicológica y para la comprensión de uno
mismo.
Y es que, según Mayer, tomar conciencia de un estado de ánimo
negativo conlleva no sólo la posibilidad de no quedar sometidos a su influjo,
sino que nos proporciona la oportunidad de liberarnos de ellos.
Por otro lado, la incapacidad para percibir nuestros
verdaderos sentimientos nos deja completamente a su merced. Las personas que
tienen una mayor certeza de sus emociones suelen dirigir mejor sus vidas, ya que
tienen un conocimiento seguro de cuáles son sus sentimientos reales.
En cualquier caso, la vida emocional es más rica para quienes
perciben más, aunque el exceso de sensibilidad emocional supone una verdadera
tormenta emocional –ya sea celestial o infernal- .
En definitiva, los sentimientos desempeñan un papel
fundamental a la hora de tomar decisiones personales importantes que no pueden
tomarse exclusivamente con la razón sino que requieren también de la sabiduría
emocional.
LA CAPACIDAD DE CONTROLAR LAS EMOCIONES (ENFADO, ESTRÉS,
ANSIEDAD, TRISTEZA)
La conciencia de uno mismo es una habilidad básica que nos
permite controlar nuestros sentimientos, no reprimirlos, sino adecuarlos a las
circunstancias. No se trata de que, para ser felices debamos evitar los
sentimientos negativos, sino que no nos pasen desapercibidos y terminen
desplazando a los estados de ánimo positivos.
El hecho de mantener en jaque a las emociones angustiosas
constituye la clave de nuestro bienestar emocional, ya que las emociones
desmesuradas pueden socavar nuestra estabilidad.
Hace referencia a la capacidad de tranquilizarse uno mismo,
de desembarazarse de la ansiedad, de la tristeza, de la irritabilidad exageradas
y de las consecuencias que acarrea su ausencia.
Las personas que carecen de esta habilidad tienen que
batallar constantemente con las tensiones desagradables, y su desmesura puede
llevarnos a la ansiedad crónica, la furia desbocada o la depresión, mientras
que, por el contrario, quienes destacan en el ejercicio de esta capacidad se
recuperan mucho más rápidamente de los reveses y contratiempos de la vida.
LA IRA, EL ENFADO
Con demasiada frecuencia la rabia y la ira escapan a nuestro
control, siendo según parece, el estado de ánimo más persistente y difícil de
controlar.
La cadena de pensamientos hostiles que alimenta al enfado nos
proporciona una posible clave para poner en práctica uno de los posibles métodos
más eficaces de calmarlo.
Hay dos posibilidades de intervenir en el proceso:
La primera consiste en prestar la máxima atención y darnos
cuenta de los pensamientos que desencadenan la ira, tratando de encuadrarlos
desde un punto de vista diferente, más positivo.
Y la segunda es tratar de aplacar la excitación fisiológica
que acompaña a situaciones irritantes. A través de la distracción, alejándose
físicamente del lugar donde se produce la emoción, con algún ejercicio físico
como un paseo, a través de métodos de relajación....
Por tanto, la persona que aprenda a utilizar la conciencia de
sí mismo para darse cuenta de los pensamientos irritantes, puede afrontarlos y
considerarlos desde una perspectiva más adecuada que ayude a controlarlos.
LA ANSIEDAD
Según las últimas investigaciones, la preocupación es el
núcleo fundamental de la ansiedad, y al parecer, una vez iniciado, es muy
difícil detenerlo.
La preocupación crónica genera un ruido constante de
ansiedad, se muestra impermeable a todo razonamiento y encierra a la persona
preocupada en una actitud unilateral y rígida sobre el asunto que la preocupa.
Pero la reflexión constructiva acerca de un problema puede
permitirnos dar con la solución adecuada. Y es cambiando el foco de atención
como se puede cortar el círculo vicioso de la preocupación.
El primer paso consiste en tomar conciencia de uno mismo y
registrar el primer acceso de preocupación, sus pensamientos y sensaciones.
Después lo que hay que hacer es afrontar activamente los
pensamientos perturbadores adoptando una postura crítica ante las creencias que
suscitan esa preocupación.
Paralelamente, y con entrenamiento, la persona puede aplicar
alguna técnica de relajación que enfrente las sensaciones corporales que
acompañan la sensación de ansiedad.
En definitiva, combinar la atención con el sano escepticismo
puede servir para frenar la activación neurológica que subyace a la ansiedad
moderada.
LA TRISTEZA
La tristeza tiene sus facetas positivas ya que, por ejemplo,
en una situación de pérdida disminuye el interés por los placeres y diversiones
y fija la atención en aquello que se ha perdido e impone una pausa momentánea
que renueva nuestra energía para permitirnos acometer nuevas empresas.
Pero si la tristeza es útil, la depresión, en cambio, no lo
es. Puede tener múltiples manifestaciones como la postración, falta de
autoestima, pesadumbre, ansiedad, apatía, insomnio, falta de capacidad para
disfrutar de determinadas situaciones...
El objetivo fundamental en este caso es que la persona se
enfrente con los pensamientos que subyacen a la depresión, cuestione su validez
y considere alternativas más positivas y se olvide de su tristeza.
Una de las razones por las que la distracción puede ser un
remedio eficaz es que los pensamientos depresivos tienen un carácter automático
y se introducen de manera inesperada en la mente.
Estas distracciones pueden ser la lectura, el cine, un
acontecimiento deportivo, el ejercicio físico moderado ( que cambia además la
condición fisiológica provocada por la tristeza), alguna actividad o hobby que
pueda proporcionarnos un pequeño triunfo o éxito fácil, ayudar a otras
personas.....
Y sobre todo, la reestructuración cognitiva, o tratar de ver
las cosas desde una óptica diferente, más positiva.
LA CAPACIDAD DE MOTIVARSE A UNO MISMO
El control de la vida emocional y su subordinación a un
objetivo resulta esencial para espolear y mantener la atención, la motivación y
la creatividad. El autocontrol emocional –la capacidad de demorar la
gratificación y sofocar la impulsividad- constituye un imponderable que subyace
a todo logro.
Al margen de las capacidades innatas, la recompensa añadida
del éxito en la vida, depende en gran medida de la motivación. Y es que el
trabajo y la perseverancia depende de factores fundamentalmente emocionales como
el entusiasmo y la tenacidad frene a los contratiempos.
Así pues, las emociones dificultan o favorecen nuestra
capacidad de pensar, planificar, solucionar problemas,.... y en la medida en que
estemos motivados por el entusiasmo y el gusto por lo que hacemos, se convierten
en excelentes estímulos para el logro.
Está comprobado que los estados de ánimo positivos aumentan
la capacidad de pensar con flexibilidad y complejida