año 2007

año 2008   

       Cuarto trimestre


    DÍA 2 DE OCTUBRE

    D. JOSÉ CARLOS PALOMINO VERGARA (Cónsul Honorario de Perú en Salamanca)

    TEMA: LA MIGRACIÓN: MOTIVOS Y CONSECUENCIAS

    José Carlos llegó a Salamanca hace casi treinta años, para estudiar medicina, terminó su carrera y actualmente ejerce como médico en nuestra ciudad. Hace pocos meses fue nombrado Cónsul Honorario de Perú en Salamanca.

    Durante estos dos últimos meses (mes y medio), ha estado muy ocupado recogiendo las ayudas destinadas a los damnificados del terremoto ocurrido el pasado 15 de agosto en Perú, por parte de todas las instituciones, organismos oficiales y particulares, así como por parte de muchos ayuntamientos de Castilla y León y de la Junta.
    Espero que estas ayudas sirvan para paliar, parte de los enormes destrozos ocasionados por el terremoto.

    José Carlos empezó hablando del fenómeno migratorio, haciendo un poco de historia, recordando los años en que España era un país de emigración, emigración que según épocas ha sido a Hispanoamérica, a principios del siglo XX, o países de Europa en los años cincuenta y sesenta de ese mismo siglo, y cómo ahora es un país receptor emigrantes de todo el mundo.

    Como `para la exposición del tema, nuestro invitado se apoyó en un estudio de Andreu Domingo Valls, titulado "Reinventado España. Migración internacional estrenando el siglo XXI", he considerado oportuno, reproducir dicho estudio.
 

    1.- Introducción: un poco de memoria demográfica

    A 31 de diciembre de 2001 en España se encontraban en vigor 1.109.060 permisos de residencia de personas de nacionalidad extranjera, que representaban el 2,7% de los más de 40 millones de habitantes estimados (Delegación del Gobierno para la Extranjería y la Inmigración, 2002). Dicho porcentaje en comparación con el de otros países europeos, aunque hubiera aumentado ostensiblemente en tan sólo dos años, seguía situándose por debajo de la media de la Unión Europea en el año 2000, de alrededor del 5% (Eurostat, 2000).

    Las migraciones internacionales en Europa, durante la década de los noventa se habían acelerado, se habían diversificado en su estructura de edad y origen, y aumentaban su irregularidad. Tan sólo en 1999 el 73% del crecimiento de la población experimentado por la Unión Europea, con un total de 989.200 habitantes más que el año anterior, se debió a la aportación del saldo migratorio. Mientras, en España en términos relativos esas tres características se daban incluso más acentuadamente, confirmando que algo substancial demográficamente hablando había cambiado irremediablemente, y lo había hecho muy de prisa, algo en lo que además el crecimiento de los flujos migratorios internacionales y el asentamiento de la población extranjera anunciaba cambios estructurales tanto en el sistema demográfico español como en el sistema productivo. España está emplazada a reinventarse, ya ha elegido ese camino, y la evolución demográfica es sólo una, quizás la mejor prueba. ¿De qué se trata?

    A mediados de los años setenta del siglo XX, España era un país que iniciaba un proceso de transición democrática en el contexto de una fuerte crisis económica, por aquél entonces también España se precipitaba a lo que algunos demógrafos bautizaron a mediados de los ochenta como Segunda Transición Demográfica. Como el resto de países del Sur de la Unión Europea, España iba a experimentar toda esa clase de mutaciones demográficas producto directo o indirecto del proceso de igualación de los sexos y del alargamiento de la esperanza de vida que han revolucionado la demografía europea a finales del siglo XX. Más tarde, en una situación de reajuste económico y con un estado del bienestar singularmente débil en comparación con los países septentrionales, España se enfrentaba al cambio demográfico asumiendo al igual que sus vecinas meridionales Portugal, Italia y Grecia, costos personales y generacionales de una peculiar intensidad.

    En veinticinco años el número de nacimientos se redujo casi a la mitad, de más de 669 mil en 1975 a 395 mil en 2000, pasando de ostentar una de las fecundidades más altas de la Europa Occidental a una de las más bajas del mundo, de 2,78 hijos por mujer en 1975 a 1,2 en 2000.

    Como el resto de sociedades europeas también vio como descendía la nupcialidad disminuyendo de 105,8 a 59,29 el indicador de primeros matrimonios reducidos, y aún a diferencia de lo sucedido en los países del norte, la cohabitación se mantuvo a niveles relativamente modestos que no compensaron la caída en la formación de parejas. Pese a ello, la proporción de nacimientos fuera del matrimonio ascendió del 2 al 18%. Desde su aprobación en 1981 el número de divorcios creció de 9,2 divorcios por cada 100 matrimonios en 1985 a 12,6 en 2000. Por otro lado, la esperanza de vida se alargaba en más de cinco años entre 1975 y 1998, alcanzando los 75,25 años los hombres y los 82,16 años las mujeres, valores que se encuentran entre los más altos del mundo. Como consecuencia el país envejecía, así el porcentaje de mayores de 64 según el último censo del año 2001 llegaba al 17%. Los cambios en la fecundidad, la nupcialidad y la mortalidad afectaron radicalmente las estructuras familiares, se redujo el tamaño de las familias, se alteró la distribución de su composición, siendo la verticalización uno de los aspectos más importantes. Pero también esos cambios permitieron la redefinición de las edades y de los roles por razón de género a diferentes edades. No sólo se alargaron los años vividos en el período de la vejez, marcado por la inactividad, sino que también se prolongó extraordinariamente el período llamado juventud, o lo que es lo mismo los años vividos por los individuos en semidependencia hasta conseguir la plena autonomía adulta. Es en ese contexto demográfico que España pasó de ser un país eminentemente migratorio a un país de inmigración, tanto es así que el crecimiento demográfico del quinquenio 1996-2000 se debió en un 93% a la aportación migratoria.

    Esa revolución, en la que la inmigración internacional ha ido ganando protagonismo se ha dado en un contexto estadístico marcado por los cambios, la desorientación y la borrosidad que a penas ocultaban la inquietud por una pregunta claramente política: ¿Qué hacer con los extranjeros?

    2.- De la irresolución política a la opacidad estadística

    Antes de intentar exponer el papel que están jugando las migraciones internacionales y el papel que se está configurando para el asentamiento de la población de nacionalidad extranjera en España, es necesario atender a la tortuosa relación entre política y registro estadístico que está determinando nuestro conocimiento sobre las características sociodemográficas de los migrantes procedentes del extranjero y sobre las poblaciones de nacionalidad extranjera resultantes de esos flujos. En efecto, como ya se ha advertido en ocasiones anteriores, nuestra visión del fenómeno migratorio está gravemente perturbada por la legislación.

    La práctica inexistencia, aún hoy en día, de una política unificada sobre materia de migración internacional, y el control soberano por parte de cada uno de los estados miembros de las políticas que afectan tanto a la gestión de los flujos como a la integración de los efectivos de población extranjera, no es impedimento para que la trayectoria de esas políticas, y aún más en el caso de España, no pueda entenderse sin la referencia obligada de la construcción política europea.

    De 1985 a 1990: redefiniendo la extranjería

    Ya la primera Ley de extranjería de 1985 y su reglamento aprobado en 1986 (modificado en 1996), y en vigor hasta su derogación el 22 de diciembre de 2000, no se entendería sin el proceso de integración europeo: dicha ley fue un requisito más para la entrada de España en la entonces Comunidad Económica Europea. Si la exigencia pretendía poner orden en la política
migratoria española ante el temor de que España se convirtiera en un Estado trampolín para la entrada en otros países de la CEE, significó también un intento de poner orden en la estadística española referente a la población extranjera. Así, a partir de la entrada en vigor de la ley se previó la creación del Número de Identificación del Extranjero (N.I.E.) y su implantación a
partir de 1987. Es decir, la serie estadística anterior a 1987 está contando solicitudes de permiso y no personas, siendo práctica habitual más de una solicitud de una misma persona en un solo año, tampoco se discriminaba entre la solicitud y las sucesivas renovaciones, y lo que era peor, en dicha serie no se contemplaban otro tipo de permisos o personas, como por ejemplo los asilados, los estudiantes y los menores y en general las personas dependientes del titular del permiso. El N.I.E. iba, teóricamente, a acabar con la confusión. Por entonces, a 31 de diciembre de 1985, había en España 241.970 personas con permiso en vigor, de las cuales el 65,5% correspondían a europeos, mayoritariamente del resto de países que conformaban la
Comunidad Económica Europea.

    En diciembre de 1990 se reformó el Código Civil respecto al acceso a la nacionalidad española (Ley 18/1990). Se estableció que los extranjeros con nacionalidad de los países latinoamericanos, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial y los descendientes de la comunidad sefardí necesitaban dos años de permanencia legal y continuada en España para acceder a la nacionalidad, mientras que al resto de extranjeros no comunitarios se les pedía diez años.

    Dicha decisión afecta de forma determinante la discriminación en el acceso a la nacionalidad, más si tenemos en cuenta como la propia legislación y su aplicación hacían altamente improbable conseguir 10 años de residencia legal ininterrumpida, de este modo, los ciudadanos del primero grupo tienen unas posibilidades muchísimo más elevadas de nacionalizarse españoles y por tanto de desaparecer del registro que el resto de extranjeros.

    De 1991 a 1995: hacia una política de cupos

    El 7 de junio de 1991 el consejo de ministros determinó aprobar una regularización extraordinaria de la población de nacionalidad extranjera. Una vez más, la construcción europea era la que inspiraba el esfuerzo de redefinir la política española sobre migraciones y población de nacionalidad extranjera: el 19 de junio de ese mismo año España firmaba el tratado de Shenghen sobre libre circulación de personas junto con Francia, Italia, Portugal, Alemania, Bélgica, Holanda y Luxemburgo. En los acuerdos contenidos en el tratado se instaba particularmente a España e Italia a regular tanto sus flujos migratorios como la población extranjera residente en su territorio, haciéndose eco de la alta proporción de población irregular que se suponía a los dos países. La regulación italiana de diciembre de 1990 y la española de junio de 1991 respondían a esa recomendación.

    La regularización de 1991, tuvo muy importantes consecuencias tanto en el recuento como en la visibilización de la población extranjera: se presentaron 127.844 permisos de los que se concedieron 108.534, denegándose 19.306. En 1992 tan sólo se renovaron 80 mil permisos de los concedidos el año anterior. Las lecciones de esa primera operación reguladora pusieron de relieve el efecto llamada de este tipo de operaciones: por un lado la propaganda basada en presentar la regularización como una última y definitiva oportunidad para regularizar la situación, retuvo a población que podría haber considerado el retorno, ante la perspectiva del crecimiento de la dificultad para hacerse con un permiso posteriormente; en segundo lugar, activó y por tanto anticipó, proyectos migratorios que aun no tenían fecha; y por último, creó una bolsa de irregulares (aquellos a los que les fue denegado el permiso que se añadieron a los que sin tenerlo no se habían presentado a la regularización) sin posibilidad teórica de regularizar su situación pero sin intención de abandonar el país, ni medios para expulsarlos.

    En algunas ocasiones, incluso ese paso o permanencia en la irregularidad se agravó con la pérdida del lugar de trabajo, respuesta de numerosos empresarios a la demanda de contrato necesaria para acceder a la regularización.

    Los efectos sobre el recuento no fueron menores: aumentó la proporción de los permisos correspondientes a las personas con nacionalidad de algún país en vía de desarrollo, ello era debido a la afloración de población anteriormente irregular pero también a la depuración y los problemas de registro de la población de países de la Comunidad Económica Europea. El resultado para el registro fue contraproducente: si en 1990 los permisos en vigor habían llegado a 407.647, en 1991 se redujeron a 360.655. Esa reducción inverosímil después de la adición de un poco más de 100 mil permisos de regulados se explica por la depuración de los permisos caducados de ciudadanos mayoritariamente pertenecientes a países europeos, pero
sin que se les añadiera al cómputo ese mismo año, sumándolos progresivamente a partir de los años siguientes. Así la evolución del registro de permisos no refleja el crecimiento de flujos sino el efecto no deseado de la regularización, aunque de todos modos el porcentaje de población europea desde entonces ha ido reduciéndose paulatinamente y alimentándose cada vez más también de población europea extracomunitaria. Los errores fueron tan notorios que ese año no se publicaron los datos desagregados a nivel de Comunidad Autónoma. Por último, debemos tener en cuenta que la regularización se dirigía a trabajadores, con lo cual siguieron en la clandestinidad un número de familiares reagrupados sin el permiso correspondiente, que aunque se desconoce se cree importante. Ese año 1991, junto con la regularización se tomaron otras medidas importantes destinadas a diseñar la política migratoria española con repercusiones en la gestión y disponibilidad de las estadísticas sobre extranjeros. Así se remodeló la Dirección General de Migraciones, que nacida con el fin de tutelar la emigración española, pasó a depender del Ministerio de Asuntos Sociales, ampliando sus competencias reorientándolas hacia la inmigración internacional, al mismo tiempo que se crearon las oficinas de extranjeros y la Comisión Interministerial de Extranjería. A partir de 1992 la Comisión Interministerial de Extranjería inició la publicación de un Anuario estadístico de extranjería donde se recogen los datos correspondientes a la población extranjera, y desde 1994 la Dirección General de Migraciones incorporó esos mismos datos al Anuario de Migraciones que venía publicando desde 1977.

   Las series correspondientes a los permisos de residencia paulatinamente fueron corrigiendo sus déficits durante este período, de este modo en 1992 se añadió al cómputo los permisos de estudiantes, y en 1993 los familiares y personas dependientes del titular del permiso de residencia correspondiente, más los comunitarios depurados en 1991, velando por la aplicación estricta del registro del NIE. Por lo tanto, buena parte del crecimiento experimentado durante estos años corresponde a un mejor registro más que al crecimiento migratorio propiamente dicho, que debemos suponer iba engrosando las filas de los irregulares (y por tanto no visibles estadísticamente hablando).

    En 1993, se dictaron las instrucciones generales sobre determinación de un contingente de autorizaciones para trabajadores extranjeros no comunitarios, iniciando lo que pretendía ser una política de cupos que respondiera a las necesidades estimadas para el mercado de trabajo español. Así, en junio de 1993 se estimó que se necesitaban 20.600 personas de nacionalidad extranjera para cubrir esas demandas laborales, esa previsión anual permaneció inalterada hasta 1996. La rigidez en los criterios de clasificación de los permisos (tanto territorial como por sector de actividad), pero sobre todo la complejidad de los trámites y la burocratización, hicieron que esa política pensada para los flujos, acabara convirtiéndose muchas veces en una forma de regularización de personas que ya residían en el país, mediante la “excensión de visado”. En todo caso, esa primera orientación con el tiempo ha puesto en evidencia su completa inadecuación tanto para responder a las necesidades reales del mercado como para la selección y control de los flujos migratorios reales.

    En 1994, se emprendieron nuevas iniciativas institucionales que debían completar la recién inaugurada política de control de flujos de trabajadores con medidas dirigidas a la regulación de la reagrupación, el derecho de asilo y la integración de los efectivos ya residiendo en el país. Así, ese mismo año 1994, el 15 de febrero se dispusieron las instrucciones generales y de procedimiento sobre la tramitación de visados para las reagrupaciones de familiares de extranjeros no nacionales de Estados miembros de la Unión Europea, el 9 de mayo se aprobó la Ley modificadora de la Ley 5/1984 reguladora del asilo y de la condición de refugiado (en sentido restrictivo), y por último, se aprobó el Plan General de Integración social de los inmigrantes, dirigido tan sólo a los residentes en situación regular en el país. Como complemento de dichas acciones, en 1995 se creó por una parte el Foro para la integración de los inmigrantes extranjeros, donde se supone tiene representación el asociacionismo relacionado con el mundo de la inmigración, y por otra, el Observatorio Permanente de la Inmigración, que debía centralizar y gestionar los datos referentes a la inmigración internacional así como potenciar el estudio científico del fenómeno.

    De 1996 a 2000: la toma de conciencia de la importancia de la inmigración internacional

    La segunda mitad de la década de los noventa, desde la aprobación del nuevo reglamento de la ley de Extranjería en 1996 hasta la aprobación de la nueva Ley de Extranjería 4/2000, representó la toma de conciencia definitiva de la importancia de las migraciones internacionales al tiempo que se constataba el fracaso de las políticas hasta entonces implantadas para su control. En cinco años España multiplicó por 1,5 su población extranjera registrada, pasando de los casi 500 mil permisos en vigor a 31 de diciembre de 1995 a los 787 mil a 31 de diciembre de 1999. Pero además, en materia de registro estadístico, este quinquenio resultará crucial tanto en sus modificaciones como en la implantación de nuevas herramientas que alcanzan una mayor cobertura en lo que se refiere a los flujos y a los efectivos de extranjeros residentes en España.

    Así, la promulgación en 1996 de un nuevo reglamento de la Ley de Extranjería, significó en la práctica una regularización no formalizada destinada a los familiares reagrupados en situación irregular, los resultados para las altas y para los permisos de residencia significaron un afloramiento de menores y mujeres que hasta entonces habían quedado ocultos al sistema estadístico español.

    En ese mismo año además se produjeron dos modificaciones legislativas y administrativas que iban a tener una gran trascendencia en la estadística: de un lado, se aprobó la Ley 4/1996 reguladora de las Bases de Régimen Local, estableciendo el derecho y el deber de empadronamiento de todas la personas que residen en un municipio, independientemente de su situación legal; y por otra, el Instituto Nacional de Estadística, decidió poner en funcionamiento un registro continuo de población a partir del contraste entre las altas y bajas padronales de todos los municipios españoles, el llamado Padrón continuo. El rumor de que en una futura regularización la constancia de haberse empadronado facilitaría una resolución positiva, junto con la dificultad de depurar las duplicaciones padronales en el caso de las personas de nacionalidad extranjeras, es decir, encontrarse empadronado a la vez en dos o más municipios, dieron lugar a una situación completamente nueva. Si hasta 1996 censos y padrones subregistraban la población extranjera, siendo siempre los censados y empadronados menos que los permisos en vigor, a partir de entonces el registro del empadronamiento superará con mucho los legalmente residentes, sin que sepamos cuantos corresponden efectivamente a ciudadanos en situación irregular y cuantos de ellos deban asumirse como sobrerepresentaciones imputables tanto al tipo de registro (que no cuenta con la población extranjera que abandona España), a prácticas de picaresca fundamentadas en el sobreregistro por parte del extranjero (probar varios municipios a la vez teniendo en cuenta que la regularización depende de las Subdelegaciones provinciales, o inscribir en el padrón a personas no residentes en España, por ejemplo), como simplemente al error en la inscripción.

    Por último, en agosto de 1999 se anunció un pacto entre todos los partidos políticos para consensuar y aprobar una nueva Ley de Extranjería antes de que se agotara la legislatura (en marzo de 2000), así como la voluntad de hacer coincidir esa aprobación con otra regularización extraordinaria el año 2000 para los trabajadores llegados con anterioridad al 1 de junio de 1999 a España y que estuvieran en situación irregular. El consenso anunciado tuvo como resultado la aprobación de la Ley 4/2000 de 11 de enero de 2000 sobre derechos y libertades de extranjeros residentes en España y su integración social, y la regularización que debía llevarse a cabo entre el 21 de marzo y el 31 de julio de 2000.

    De 2000 a la actualidad: la explosión de la irregularidad y la substitución étnica

    El consenso político obtenido fue rápidamente deshecho, al anunciar el Partido Popular justo una semana después de la aprobación de la Ley, la voluntad de reformarla de ganar los comicios que se iban a celebrar en marzo de 2000. De éste modo la inmigración, presentada como lucha contra el tráfico de personas, se convirtió en un gran tema electoral. Efectivamente, el Partido Popular ganó las elecciones consiguiendo la mayoría absoluta y reformó la Ley.

    La situación devino completamente excepcional: encontrándonos con un país donde durante todo un año, ha estado en vigencia una Ley de extranjería sin aplicación real a la espera de su reforma, con además la coincidencia de una regularización extraordinaria en 2000, que acabó convirtiéndose en dos regularizaciones, la ya prevista con 247.598 solicitudes de las cuales se concedieron el 66%, y la llamada Documentación por Arraigo de 2001 dirigida a trabajadores llegados antes de 1 de junio de 2001, vistos los insuficientes límites de la primera operación regularizadora, con 350.158 solicitudes de las que se han estimado el 62%.

    Por si eso fuera poco los resultados del censo de 2001 y las sucesivas cifras aportadas por el Padrón continuo, y la comparación con los permisos de residencia, han puesto en evidencia el notable fracaso de las dos regularizaciones, consiguiendo aumentar más que disminuir el número de irregulares, y también abriendo graves interrogantes sobre la fiabilidad de todas las fuentes utilizadas tanto para el registro de los flujos como para el de los efectivos de población. El contexto internacional marcado por la repercusión negativa de los atentados del 11 de septiembre de 2001 no ha ayudado a mejorar esta extravagante situación.

    En sólo dos años, los permisos en vigor se duplicaron, pasando de los 500 mil aludidos a finales de 1999 a más del millón a 31 de diciembre de 2001. Si hacemos caso del censo de 2001 con fecha de referencia noviembre de 2001, la población extranjera ascendía a 1.572.017 personas, es decir que comparándolo con los permisos en vigor para el 31 de diciembre de 2001, después de dos operaciones de regularización que se han extendido sobre los años 2000 y 2001, el número de irregulares podría ascender a más de 460 mil personas. La situación es inaudita. Mucho nos tememos que si la comparación se estableciera con las cifras correspondientes al Padrón continuo de 1 de enero de 2002 (aún no disponible para la población extranjera), viendo las discrepancias en las cifras totales de población entre Censo de 2001 (noviembre) y padrón Continuo de 2002 (1 de enero), ese número aún sería mayor.

    El año que conmovió a España con los sucesos de El Ejido, en los cuales durante la segunda semana de febrero de 2000 se produjeron graves disturbios en este pueblo almeriense dedicado a la agricultura intensiva, con la persecución masiva y la agresión a trabajadores extranjeros, en su mayoría africanos, fue el año en el que el gobierno español, decidió de facto proceder a la substitución étnica de su principal fuente de trabajadores extranjeros. Así se ha favorecido explícitamente la migración procedente de países latinoamericanos primero, y de países del Este de Europa, después, en detrimento de la migración africana, principalmente la marroquí que es la nacionalidad más representada entre los migrantes. Esa práctica no ha obstado para que se siguiera poniendo impedimentos a la regularización de los principales migrantes procedentes de Latinoamérica (ecuatorianos, y colombianos), o para que se diga que se temen las consecuencias de la entrada de los países del Este en la Unión Europea (al tiempo que se alientan esos flujos, en particular los de polacos). Aunque el registro de altas municipales es una fuente con graves problemas en su cobertura (volumen y periodicidad), su evolución durante los dos últimos años es claramente elocuente al respecto de la evolución de los flujos procedentes de Latinoamérica, lo que algunos autores han llamado “los preferidos” (Izquierdo, 2002). La disminución en términos relativos que puede apreciarse en la evolución del peso de los africanos en el conjunto de permisos de residencia es una prueba de esa evolución: por primera vez los permisos de africanos descendieron, pasando de representar el 29 al 27% de todos los permisos de 2000 a 2001.

    Como es de suponer, dicha política no impide la llegada de migrantes africanos, pero sí que deteriora las condiciones de vida de la mayoría de ellos.

    Mientras escribo este párrafo, a mediados de marzo de 2003, con los tambores de guerra en Irak resonando como telón de fondo, y la expectativa de nuevas elecciones generales el próximo año 2004, se puede escuchar cada vez con más fuerza la necesidad de volver a reformar la reformada Ley de extranjería, en todo caso, los datos plantean la necesidad de tomar medidas urgentes. Diversos son los factores que han convertido en estructural la condición de irregularidad entre los migrantes, Joaquín Arango (2002) destacaba el contraste entre la amplitud de la demanda y la estrechez de los canales de integración al mercado laboral, la lentitud burocrática de la tramitación de permisos, la cultura cívica permisiva con la irregularidad y la existencia de empresarios dispuestos a saltarse el marco legal en un contexto de basta economía sumergida. En todo caso, es de subrayar que la propia legislación se mantenga como uno de los factores determinantes, a no ser que la finalidad de la misma sea precisamente crear y renovar un abundante stock de trabajadores instalados en la incertidumbre y la indefensión jurídicas.

    3.- Segmentación y complementariedad

    ¿Cual es el lugar destinado a los inmigrantes extranjeros? Mientras la legislación se empeñaba en restringir los movimientos humanos dirigidos a España y en dificultar su inserción, la evolución demográfica y esa misma sociedad demandaban cada vez con más celeridad la llegada de nuevos flujos. Si el retorno de los antiguos migrantes españoles, incentivado por las medidas políticas de los países entonces receptores de la inmigración española, fue posible gracias a la existencia de un espacio social de retorno, la inmigración se sustenta y crece debido sobre todo a la existencia de un espacio social en el lugar de destino, más que a los factores de expulsión propios del lugar de origen. Es en la segmentación de la sociedad española, empezando por su mercado de trabajo, y en la complementariedad de la aportación de la mayoría de inmigrados extranjeros donde encontraremos la pieza clave para explicar el crecimiento sostenido y posiblemente el futuro de los flujos migratorios.

    Reconstruyendo edades

    El alargamiento de la esperanza de vida ha sido, sin lugar a dudas, uno de los fenómenos demográficos más destacables de los que se han producido durante el último cuarto del siglo XX en los países de la Unión Europea. Si en 1960 la media de la esperanza de vida al nacer de la UE se situaba en torno a los 73 años para las mujeres y 67,4 para los hombres, en 1998 alcanzaba los 81 para las mujeres y los 74,6 para los hombres. Los países del sur, partiendo en 1960 de edades situadas por debajo de la media correspondiente son los que han experimentado incrementos más notables, hasta situarlos en 1998 por encima de la media europea, encabezando España la clasificación de las mujeres 82,2 años.

    La conjunción del alargamiento de la esperanza de vida y del descenso de la fecundidad ha producido un notable envejecimiento de la estructura de la población en los países de la Unión Europea, más agudo por lo que se refiere a los países meridionales que registraban récords mundiales tanto en el alza de la esperanza de vida como en la disminución de la fecundidad.

    Pero lo que nos interesa destacar son los efectos inmediatos del alargamiento de la vida sobre la estructura familiar, y los efectos indirectos sobre la construcción social de las edades.

    Como se señalaba en la introducción, el efecto más directo de la supervivencia trasladado al marco familiar ha sido la verticalización de la familia, entendiendo por tal la generalización de estructuras familiares caracterizadas por la supervivencia de progenitores y ancestros más que por la existencia de coetáneos. La verticalización de la familia comporta lo que algunos autores han llamado la emergencia de la cuarta generación (Pennec, 1996; y Cabré, y otros 2000), o lo que es lo mismo a un aumento importante de la probabilidad de pertenecer a un linaje de cuatro generaciones vivas, especialmente para las mujeres teniendo en cuenta su mayor longevidad. En el caso de España, se ha estimado que si para las generaciones femeninas nacidas con anterioridad a 1930 la posibilidad de pertenecer a un linaje de cuatro generaciones supervivientes sólo afectaba al 20% de los efectivos, siendo dicho porcentaje máximo a los 27 años; la misma probabilidad para la generación femenina nacida entre 1970-74 alcanzará un máximo a los 28 años con casi el 45% de todas las mujeres de dicha generación (Cabré y otros, 2000). Dicha evolución plantea una progresiva demanda de atención a personas mayores dentro del ámbito familiar, que si por el momento se solventa gracias a las características especiales de la actividad de las generaciones femeninas actualmente involucradas, en un futuro inmediato, como argumentamos en el próximo apartado plantea transformaciones en las que la ocupación de mano de obra extranjera ya tiene un papel destacado.

    Si nos fijamos en la redefinición de la construcción social de las edades, y especialmente en el impacto sobre el período que denominamos juventud, diversos autores han señalado como el efecto más notable la “desestandarización” de las pautas de emancipación juvenil (Lesthaeghe y Moors, 2000), entendiendo por desestandarización la diversificación de las trayectorias emancipatorias y de los ciclos de vida de los jóvenes. Dicha pauta, extendida en los países del norte de la Unión Europea, difiere de la principal característica observada en los países del sur: donde la prolongación de la dependencia (residencial, laboral o familiar) tiene más importancia que la propia diversificación. Variadas son las causas que explican ese particular proceso: el desempleo juvenil, los costes de la vivienda (siendo la propiedad mayoritaria en los países del sur), la intensificación en la instrucción, y los altos costos que significa la formación de un nuevo núcleo familiar, recayendo en su mayor parte sobre la familia y el propio individuo. Nuestra hipótesis es que si el alargamiento en la esperanza de vida no ha sido el factor determinante del alargamiento del período juvenil en las sociedades mediterráneas, si que lo ha hecho sostenible: parte de los años ganados han permitido también un nuevo calendario en la distribución de las edades. Desde esta perspectiva destacamos la extensión y el aumento del nivel de la instrucción entre las generaciones más jóvenes.

    Si comparamos la evolución de la distribución por nivel de instrucción del grupo 25-29 años en 1999 con la distribución de los mismos niveles de instrucción para la población entre 55-59 años veremos como el cambio generacional ha sido más que notable, dando cuenta de la extensión de la instrucción con la reducción de los porcentajes de nivel bajo y de la democratización del nivel alto con un singular crecimiento. Así, entre los hombres nacidos entre 1940 y 1944 el nivel de instrucción bajo -que no llegaba a la mitad de los efectivos en la media de la Unión-, alcanzaba un 79% en España. Para las generaciones nacidas entre 1970-75 esos porcentajes se han reducido a un 46%, destacando además la proporción del nivel de instrucción superior con un 32%, diez puntos por encima de la media Europea. La evolución para las generaciones femeninas correspondientes aún ha sido más espectacular, superando el porcentaje del nivel de instrucción alto de las mujeres de las generaciones más jóvenes al registrado por sus coetáneos.

    El incremento en la inversión formativa de los jóvenes, realizado gracias al retraso en la emancipación, se ha traducido en unas altas expectativas de integración en el mercado de trabajo de acuerdo con el nivel de instrucción adquirido. Las expectativas corresponden tanto a los jóvenes como a la red familiar que ha hecho posible la inversión en capital humano.

    Desde ese punto de vista, la ocupación de los jóvenes de nacionalidad extranjera aparece como complementaria a la promoción ocupacional de los jóvenes españoles. La complementariedad se ha podido verificar para el caso de Cataluña (Domingo, Bayona y Brancós, 2002), viendo como mientras que la integración y la mejor inserción de los jóvenes de nacionalidad española estaba en función directa de la edad y el nivel de instrucción, mientras que no era así para los jóvenes de nacionalidad extranjera, con porcentajes de eventualidad similares en todos los grupos de edad quinquenal entre los 15 y los 29 años.

    De hecho, para el grupo 25-29 años, mientras que la mayoría de españoles aparece como dependiente residencial, laboral y familiarmente, entre los extranjeros cabría considerarlos como grupo adulto, plenamente emancipados. Por último, si tenemos en cuenta la evolución reciente de la fecundidad veremos como la llegada al mercado de las generaciones “vacías” producto del descenso de la fecundidad desde 1976 está produciendo una escasez relativa en la entrada de jóvenes al mundo laboral, circunstancia que favorece la ocupación de los jóvenes de nacionalidad extranjera, no pudiendo el sistema educativo dar respuesta inmediata a la demanda actual de niveles formativos específicos, que abarca toda la gama, desde los trabajos no cualificados hasta los altamente especializados o cualificados.

    Igualando sexos

    El proceso de igualación de los sexos se ha reflejado en el descenso continuado de la fecundidad, así como en los cambios acontecidos en la formación y disolución de las parejas.

    Esos cambios se iniciaron en España durante la década de los setenta. Para los países mediterráneos de la Unión Europea en general, y para España en particular, es indispensable atender a las transformaciones generacionales en el nivel de instrucción y la incorporación de la mujer al mundo laboral para entender el papel complementario de las migraciones internacionales.

    La distancia que sigue separando los indicadores transversales a todas las edades respecto a los países del norte de Europa, oculta la evolución de las generaciones más recientes. De este modo, la participación laboral de las mujeres en España en 1999, una vez eliminados los efectos de la estructura de edad, tan sólo alcanzaba al 49% de las mujeres entre 15 y 64 años, por debajo del 59% del total de la Unión, y ostensiblemente distanciados del máximo danés con un 75% (Cabré y otros, 2001). Sin embargo, las tasas específicas estandarizadas del grupo de edad femenino de 25-29 años en el caso español se situaba con un 88,9% al mismo nivel que la media europea.

    Del mismo modo, como ya se ha avanzado en el anterior apartado, han sido notables los cambios en el nivel de instrucción de las mujeres. Mientras que para la media europea, en 1999 las mujeres entre 25 y 59 años de instrucción baja representaban un 38%, las de instrucción media un 42% y las de instrucción elevada un 20%. Esos porcentajes se elevaban al 64% en España para la instrucción baja, alcanzando el 19% para la superior. Pero la medida del cambio nos la ofrece la comparación entre los niveles de instrucción de las mujeres de grupos de edad extremos: así el 79% de las españolas que en 1999 tenían entre 55 y 59 años tenían un nivel de instrucción bajo, mientras que esa proporción se reducía al 37% para las que tenían entre 25 y 29 años, aumentando las de nivel elevado para esas mismas edades del 6 al 41%.

    La extensión y el aumento en los niveles de instrucción de las generaciones femeninas junto con la declaración de actividad augura cuando menos un importante potencial en el crecimiento de la actividad femenina. Tanto la intensificación en la instrucción como en la actividad de las generaciones femeninas más jóvenes se han llevado a cabo contando con la ayuda familiar, la de sus progenitores. Siendo ésta especialmente relevante en los países mediterráneos como mecanismo para conciliar la vida familiar (la formación de nuevas familias) y la vida laboral, al contar con menos recursos públicos dirigidos a tal fin, en comparación con los destinados en los países nórdicos. Esa situación se agrava más, si cabe, teniendo en cuenta que una de las características de la inserción laboral de las mujeres en España es la poca presencia del trabajo a tiempo parcial, que constituye la generalidad en los países nórdicos. Cuando el cuidado de personas mayores, de menores, o en general el trabajo doméstico no ha sido asumido por el entramado familiar, se ha externalizado en el mercado creando una importante demanda de ocupación mayoritariamente femenina, donde concurre inmigración femenina de nacionalidad extranjera. Esa tendencia se agudizará a medida que las generaciones de mujeres españolas de mayor edad dedicadas al trabajo doméstico intensivo vayan sumando años. Sus hijas, integradas en el mercado laboral no podrán asumir el rol de sus madres.

    Desde este punto de vista, el papel de buena parte de las mujeres migrantes debe ser comprendido como complementario a los avances en formación y participación laboral de las españolas no inmigradas, como lo fue el de sus madres, la diferencia obvia es que en el primer caso se trata de un contrato comercial, mientras que en el segundo nos encontramos ante una transferencia intergeneracional de bienes y servicios en el seno familiar que no va a poder mantenerse, por lo menos con la misma intensidad que hasta el momento. Desde esta perspectiva también, puede entenderse que el esperado aumento de las fecundidad de las mujeres españolas no actúe en detrimento de la demanda de ocupación femenina, ni de la inmigración sino que puede ser un elemento que actúe de acicate.

    ¿Hacia un sistema complejo de reproducción?

    La evolución demográfica de España durante el siglo XX ha estado notablemente marcada por el extraordinario aumento de la esperanza de vida, incluso más que por el descenso de la fecundidad (ver Cabré, Domingo y Menacho, 2002). El descenso de la fecundidad ha sido importante, y continuado, a lo largo de todo el siglo XX, salvo el paréntesis del baby boom, pero sus efectos en el crecimiento de la población han sido compensados por el propio alargamiento de la vida, especialmente hasta el último cuarto de siglo. La conclusión de la transición demográfica en España, de forma tardía en comparación a otros países europeos, ha puesto en evidencia la intensificación de la eficiencia reproductiva de nuestra sociedad: con una menor fecundidad se ha logrado una mayor reproducción biológica, reduciendo paralelamente el tamaño de la familia.

     Si observamos la evolución de la mortalidad y de la fecundidad, veremos como a mediados de los años setenta del siglo XX España culminaba el paso de un modelo demográfico antiguo caracterizado por la alta mortalidad de tipo catastrófico y una elevada fecundidad, con el resultado de un bajo crecimiento demográfico, a un nuevo régimen caracterizado por el descenso de la mortalidad y la fecundidad, y un importante crecimiento de la población, la llamada transición demográfica iniciada hacía más de un siglo. Pese al tirón que representó para el crecimiento natural de la población el aumento de la natalidad, se puede también ver como en los últimos años esta se sitúa por debajo de la tasa de migración neta.

    Vista pues, la progresión de la tasa neta de mortalidad y la de fecundidad las corrientes migratorias procedentes del extranjero se sitúan como candidatas aventajadas para protagonizar, como mínimo, las primeras décadas del siglo XXI.

    La inversión en el signo del saldo migratorio que se debió en sus inicios a mediados de los años setenta al final de las corrientes emigratorias, más el efecto combinado de un notable retorno de antiguos emigrantes españoles y los primeros flujos de inmigración internacional con destino a España, se confirmó con el sustento casi exclusivo de la inmigración extranjera en la década de los ochenta, para acelerarse durante los noventa, de modo que a las puertas del siglo XXI es la inmigración la que se apunta como uno de los fenómenos que van a contribuir más decididamente al crecimiento de la población española. El incremento de los flujos migratorios de población extranjera, se caracterizará por la aceleración, la diversificación de orígenes y los cambios en la estructura por sexo y edad, fundamentalmente en su feminización. Por otro lado, cabe prever una segunda oleada de retornos correspondientes a la llegada a la edad de jubilación de los antiguos emigrantes españoles, que podría haber empezado ya para las generaciones nacidas entre 1936 y 1940 que en este último quinquenio cumplían entre 60 y 64 años.

    En los próximos años las ganancias debidas a la mortalidad seguirán actuando, cada vez con mayor incidencia en las edades más avanzadas donde se concentra actualmente la mortalidad, sorprendiendo a más de uno al romper los supuestos límites biológicos de longevidad para nuestra especie, pero en comparación con lo que hemos visto durante el siglo XX esos avances ceden peso en cuanto a su contribución al crecimiento de la población. Del mismo modo, no cabe esperar que la recuperación de la fecundidad que también se apuntaba sea la gran protagonista el crecimiento futuro de la población, aunque sin lugar a dudas contribuya.

    Esa evolución postransicional, caracterizada por una muy baja mortalidad, una fecundidad de niveles asimismo reducidos, moviéndose en torno al nivel de reemplazo, con un papel decisivo de las migraciones internacionales en el crecimiento de la población, es el horizonte demográfico descrito para las sociedades occidentales, lo que algunos autores han llamado Segunda Transición Demográfica (Van de Kaa, 1999). Sin entrar en polémicas sobre los aspectos predictivos de tal teoría, tal y como viene expuesta por sus principales defensores, desde la óptica de la reproducción demográfica de las generaciones coincide con lo que ha sido llamado Sistema Complejo de Reproducción (ver Cabré, 1999). Es decir allí donde la aportación migratoria se erige como eje central no sólo del crecimiento de la población, sino de toda la dinámica demográfica, pasando a ser un factor endógeno de la evolución demográfica.

    4.- Del sistema complejo de reproducción a la reinvención de España

    No nos hagamos ilusiones. Haber sido un país de emigración o incluso seguir siendo un país donde la emigración siga siendo importante aunque el saldo migratorio sea positivo, no prepara a sus ciudadanos para entender y asumir los cambios de una nueva dinámica demográfica donde la inmigración es determinante. La experiencia individual no inmuniza contra el racismo y la xenofobia, y en todo caso difícilmente se traduce a la experiencia colectiva y a los retos de futuro de un país en plena transformación demográfica.

    Si desde mediados de los años ochenta, España dejó de ser un país emigratorio, al igual que el resto de países del sur de la Unión Europea, la década de los noventa ha confirmado no sólo el cambio de signo en el saldo migratorio sino la transformación de la inmigración en factor endógeno del crecimiento demográfico del país. Y esa transformación radical no se ha dado por el acrecentamiento de los factores de expulsión que explican la movilidad centrífuga de los países emisores de población. Se ha dado, principalmente, porque el ajuste de las sociedades de los países del Sur de la Unión en términos demográficos a la globalización cuenta con la aportación continuada de migrantes para un trabajo de mercado segmentado.

    Ese proceso se está dando a marchas forzadas en los países europeos que iniciaron tarde pero intensivamente la llamada Segunda Transición Demográfica, y que fueron también hasta la mitad de los años setenta emisores netos de población.

    Pensar y decidir sobre las migraciones internacionales y la población de nacionalidad extranjera es pensar y decidir sobre el futuro de las sociedades donde esas migraciones llegan y esa población se asienta, llámese esa sociedad Europa, España o Portugal. Ese pensar y decidir que tiene mucho de construcción imaginaria -algunos le llaman identidad, no voy a entrar en ello-. determinará las condiciones materiales no sólo de esos inmigrados sino del conjunto de la sociedad que les está recibiendo y de la que ya forman parte. La inmigración no parece ser motivo de decisión, tampoco para quien la acoge. No para Europa, y aún menos para los países del Sur de la Unión Europea, donde crece de forma espectacular facilitando la movilidad social ascendente de la población autóctona. La inserción de la población migrante de nacionalidad extranjera en cambio, sí que está determinada por la legislación, por las medidas que se tomen al respecto dirigidas tanto a la selección y control de los flujos como a la definición de la extranjería y a la integración de los efectivos de la población extranjera. Es en esa inserción donde las entidades políticas que se reconocen como unidad están obligadas a reinventarse en la complejidad. Responder a la pregunta ¿Qué hacer con los extranjeros?, implica dar una solución al enigma de la Esfinge ¿Qué es, será (en este caso) España?

    Debido a ese incremento de migrantes en nuestro país, y dada la complejidad de los trámites a seguir para conseguir lo que de forma coloquial se llama "los papeles", es lo que ha impulsado a Gobiernos como el peruano a crear consulados como el de Salamanca.

    La problemática que se le plantea a un  inmigrante peruano (nuestro invitado, como es lógico, centró su intervención en los inmigrantes peruanos) que viene a residir a una ciudad como Salamanca, una ciudad pequeña, fácilmente manejable y donde en pocos días se la conoce, que los que deciden residir en alguna de las grandes capitales, como puede ser Madrid o Barcelona, máxime teniendo en cuenta que la mayoría de los inmigrantes peruanos, y tal vez ocurra lo mismo en lo demás países, proceden de las zonas más deprimidas y por lo tanto con un nivel cultural muy bajo.

    En opinión de nuestro invitado la sociedad castellano leonesa es respetuosa y cálida con los extranjeros que se afincan en ella, con ciertas reticencias, como es lógico. Esa calidez y esa solidaridad, dice José Carlos, ha tenido la oportunidad de comprobarlas durante estos días, en los que toda la sociedad se ha volcado con los damnificados del terremoto que ha sufrido una de las zonas más deprimidas de Perú.

    También el peruano es respetuoso, y aunque tiene problemas de adaptación y administrativos, trata de resolverlos por la vía legal a través de los consulados. Este tema es algo que todos los ciudadanos peruanos tienen muy claro, pues saben que su Gobierno empleará mano dura con aquellos que no respeten las leyes y cumplan con las normas básicas de ciudadanía, siendo devueltos a su país,  con la condición de que no podrán volver a España hasta que no hayan pasado diez años.

    Es Salamanca una ciudad donde el inmigrante peruano, es decir proveniente de zona deprimida, con nivel cultural y económico muy bajo, donde puede encontrar un empleo para el que está perfectamente capacitado; el del cuidado de personas mayores, ya que Salamanca y su provincia tiene un alto porcentaje de personas mayores.

    Ya en la tertulia se preguntaron y se hicieron un sin fin de reflexiones.

    Además de España, hay en Europa otros países que reciben inmigrantes peruanos: Portugal, Italia y Alemania principalmente.

    No faltó quien dejando un  poco de lado el tema, nos diera una pequeña conferencia sobre la historia más reciente del Perú.

    Se habló del odio que en algunos sectores de la población peruana, y en determinados tiempos, hubo y sigue habiendo contra España. Muestra de ello es la letra del himno nacional, en la se hablaba del odio a lo íbero. Esa estrofa fue restituida por sentencia del Tribunal Constitucional.

 

Compatriotas, no más verla esclava
su humillada tres siglos gimió,
para siempre jurémosla libre
manteniendo su propio esplendor.
Nuestros brazos, hasta hoy desarmados
estén siempre cebando el cañón,
que algún día las playas de Iberia
sentirán de su estruendo el terror.

Excitemos los celos de España
Pues presiente con mengua y furor
Que en concurso de grandes naciones
Nuestra patria entrará en parangón.
En la lista que de éstas se forme
Llenaremos primero el reglón
Que el tirano ambicioso Iberino,
Que la América toda asoló.
* (Estrofa de la versión original
restituida por Sentencia del Tribunal Constitucional).

 

    Por otra parte, en Perú hay un gran respeto por la Universidad de Salamanca, decir que se ha obtenido un título por  nuestro Universidad es signo de garantía.

    También se habló de la parte que Perú tienen de taurino.

    Pero el mayor problema de Perú y que casi se extiende por toda Hispanoamérica es el de la corrupción. Los peruanos "necesitan dejar el gen de la corrupción", este es el gran reto para Perú.

    Se habló de los problemas que tiene el peruano cuando llega  España. El principal es el de la obtención de "los papeles". En muchas ocasiones no se les puede dar trabajo por carecer de ellos. Y la Ley es tajante ene este punto, quien llegue a España, como turista, y encuentre trabajo, tienen que regresar de nuevo a su país, arreglar "los papeles" y volver con el contrato debidamente  formalizado. De no hacerlo así se pueden encontrar con una pena de expulsión de España y diez años sin poder regresar.

    A buena parte de los tertulianos no  les pareció muy humana esta ley, ya que supone unos costes y una pérdida de tiempo que en muchos casos no se los pueden permitir. José Carlos, dijo que el Consulado, lo único que puede hacer es cumplir la Ley, Ley que viene impuesta por la Comunidad Europea. Por otra parte, hoy día los precios de los billetes de avión no son tan caros, y es preferible cumplir con la Ley que enfrentarse a esas penas.

    Se habló de los motivos que provocan la emigración. Estando todos de acuerdo que es buscar una vida mejor tanto para el que emigra como para su familia. Por lo que si en los países de origen se pusieran los medios para que que esas necesidades se vieran cubiertas se acabaría, en buena parte, con la emigración. Pero esto es una utopía y es muy poco probable que la veamos realizada algún día.

    De la integración en la sociedad que acoge, se habló bastante. Los inmigrantes procedentes de Hispanoamérica, normalmente no tienen demasiados problemas para integrarse en nuestra sociedad, al menos lo intentan y lo consiguen en casi todas las ocasiones. Por el contrario, hay otras culturas, y se hizo especial hincapié en la musulmana, que  no quieren integrase y ni siquiera lo intentan.

    Como en otras ocasiones cuando hemos hablado de inmigración, se suscitaron infinidad de preguntas y cuestiones para el debate: inmigración legal y alegal; si hay o no, cuotas de inmigrantes en los países de Europa; o si hay cuotas de distribución de inmigrantes por comunidades autónomas; papel de EE.UU. en las inmigración de hispanoamericanos; problemática de la emigración de capital que puede provocar la inmigración, es decir se teme que los inmigrantes envíen cantidades de dinero a su país de origen, lo que de alguna manera se podría considerar una fuga de divisas. Parece ser que esto no es así, ya que lo hacen normalmente a través de entidades bancarias, y estas a su vez lo invierten donde mejor les venga, con lo que a lo mejor ni siquiera se queda en el país a donde se envía el dinero, por otra parte, tampoco estaría mal que los banco invirtieran ese capital en los países de origen de los inmigrante y crearan riqueza que tal vez animaría a quedarse y buscar una vida mejor en su propio país.

    Sobre las intenciones, que los inmigrantes puedan tener sobre si retornan a su país de origen o no, se dijo que muchos procedentes de Hispanoamérica sí tienen esa intención, no así los procedentes de países árabes, que no ven nada clara la situación de sus respectivos países, por lo que retornar no es una posibilidad que se contemple.

    Algún tertuliano manifestó que no veía justo socialmente, que muchos estudiantes hispanoamericanos, que en su día vinieron a España, para hacer una carrera, no hayan regresado a su país, que tan necesitado está de profesionales.

    Es muy difícil que un profesional quiera regresar a un país, como en este caso Perú, donde un médico con especialidad no gana más de seiscientos euros mensuales.

    Es cierto que Perú tiene grandes posibilidades para crecer económicamente, pues cuenta con importantes recursos como la pesca, minerales, el turismo... Se dio un voto de confianza al Gobierno actual encabezado por Alan García, que si es cierto que su pasado no ha sido nada limpio, es de esperar que haya aprendido y que en esta ocasión no cometa los errores del pasado e impulse al país en todos los aspectos, para que Perú ocupe en el concierto de las naciones el lugar que le corresponde.

    A juicio de nuestro invitado, una de las cosas que debe suprimir este Gobierno es la doble tributación, como ya han hecho otros países como Chile. El empresario no se decide a invertir en Perú, entre otras cosas, por esta doble tributación, ya que no es justo que tenga que tributar en Perú y además en su país de origen.

    Se habló de la deuda externa, "deuda eterna". En este punto hubo opiniones distintas, hubo quien abogo por suprimirla y quien dijo que no se puede suprimir, que hay ciertos Gobiernos que han hecho un mal uso de ese dinero, y que si ahora se les perdona puede crear un  precedente peligroso. Por otra parte si no se les perdona, el pueblo, que al final siempre es el que paga, se verá obligado a estar muchos años recaudando dinero sólo para pagar la deuda, lo que supone un importante freno para su crecimiento.

    Cuando eran casi las ocho de la tarde, hubo que dar por terminada la tertulia, aunque había bastantes ganas de continuar, lo que indica que el tema siempre interesa y que nuestro invitado lo expuso y contestó a todas las preguntas mostrando un gran conocimiento del tema, además de hacerlo ameno sin perder el rigor. Por todo ello muchas gracias José Carlos.

    El próximo martes, día 9 de octubre, presentaremos el libro "MEMORIA Y ESPERANZA" de  nuestra tertuliana habitual Matilde Garzón Ruipérez. En la presentación la acompañarán: Luisa Vaquero, Jesús Santos, profesor de Inglés del Instituto de Peñaranda y Luis Gutiérrez Barrio, moderador de La Tertulia.

 


    DÍA 9 DE OCTUBRE

   DOÑA MATILDE GARZÓN RUIPÉREZ

   TEMA: PRESENTACIÓN DE SU LIBRO "MEMORIA Y ESPERANZA"

    Matilde, en la presentación de su libro "Memoria y Esperanza", estuvo acompañada por Jesús Santos, profesor de Inglés del Instituto de Peñaranda de Bracamonte, Luisa Vaquero, tertuliana habitual y mantenedora de la Tertulia y Luis Gutiérrez, moderador de la Tertulia.

    Como siempre, el moderador presentó a los invitados, pero en esta ocasión además colaboró en la presentación del libro, mediante un repaso de lo que Matilde nos cuenta en él, centrándose en el aspecto social.

            Hace unos meses, Matilde me entregó un libro que acababa de escribir. En ese momento no sabía muy bien de que trataba, pero bastaba que estuviera escrito por una amiga para que inmediatamente me pusiera a leerlo.

Empecé con el interés y la curiosidad de quien lee el libro de una amiga, pero a medida que avanzaba en su lectura, el interés crecía, iba descubriendo a una Matilde nueva para mí. Nunca pensé, y así se lo dije en una ocasión después de haber leído el libro, que tuviera una vida tan intensa e interesante. Una vida caracterizada por su entrega a los demás.

 Nos descubre Matilde una vena religiosa importante. No se trata de una religiosidad que tenga un fin en sí misma, es una religiosidad que se vuelca hacia el prójimo, podríamos definirla como el motor que impulsa sus actos. Matilde es una persona de acción, en la que las obras dan vida a la Fe.

En el prólogo, que titula “Por qué empiezo a escribir” dice que no pretende escribir una obra literaria, tampoco un libro de historia, al menos no un libro de historia, de los que estamos acostumbrados, cuyos protagonistas son reyes, héroes, jefes guerreros, jefes de Gobierno,... A ella lo que realmente le importa son “los relatos arrancados a la experiencia del corazón, con palabras, pensamientos, sentimientos. Sobran los artificios literarios, el deseo narcisista de la fama”.

Y vaya que lo consigue, pues Matilde nos cuenta con una enorme naturalidad “sin artificios literarios”, una vida, la suya, repleta de necesidades, carencias, desgracias familiares. Una vida protagonizada por una familia, como tantas de la época, que le tocó vivir una guerra civil y lo que tal vez fuera peor, la repercusión que tuvo esa guerra en todos los componentes de su familia, una familia republicana y aunque no pertenecía a ningún partido político, su padre “tenía devoción por Fernando de lo Ríos y por Azaña”. Eso unido a una serie de circunstancias, hizo que bastantes miembros de su familia, y de una forma muy especial para Matilde, su padre y su madre, sufrieran una dura represión, que en muchos casos terminó en prisión. Su padre exiliado en Francia, fue llevado al campo de internamiento de Gurs, en Los Pirineos Centrales y su madre, del Penal de Salamanca fue traslada tras un juicio, al Penal de Saturrarán (Bilbao).

Represión y penas de cárcel que no se detienen en las personas adultas. La injusticia y el odio se extienden y lo invaden todo, no quedando exentos ni los más inocentes: los niños.

En la escuela, cuando Matilde apenas había cumplido los diez años, tiene que sufrir ese odio, siendo los maestros, de forma incomprensible, los que con más dureza lo ejercen.

 Los niños, que todo lo imitan y que no están libres de sufrir esa terrible enfermedad del alma, se lo manifiestan a Matilde y a cuantos niños y niñas se encontraban en su situación, mediante miradas, gestos y palabras.

A pesar de todo, Matilde sigue su camino, ingresa en el Instituto como era el deseo de sus padres. Tampoco el Instituto está exento de injusticias, aunque era la mejor de las opciones para estudiar.  

Estudiaba quinto curso de bachillerato cuando le ocurrió algo que haría cambiar su vida. Como era de obligado cumplimiento en aquella época, Matilde hace los Ejercicios Espirituales. Nunca les había prestado demasiada atención, pero ese año algo cambió; El Director espiritual iba a ser el Padre Daniel, Profesor de Griego. Se lee la parábola del sembrador, alguna de aquellas semillas cae en el fértil campo de su corazón y germina, germen que no ha parado de crecer a lo largo de su vida, y descubre al verdadero Jesús.

Más tarde, en la Universidad conoce a cuatro chicas “algo extrañas”, dice ella, eran Misioneras Evangélicas.

En julio del 46 se vio obligada a cumplir el Servicio Social, para lo cual tendría que pasar un mes en un campamento, aunque había intentado librarse de él trabajando durante un mes en un comedor de Auxilio Social de Peñaranda. Su preocupación social, su disposición a ayudar a los demás está presente.

A pesar del servicio prestado, no se libra del campamento. Así que, sin saber cómo, se ve en Rande, un albergue de la Sección Femenina. A pesar de las dificultades forma un grupo de amigas que va ampliándose en cursos sucesivos.

Pero eso de formar un grupo y que actúe por libre no estaba permitido, por lo que tendrían que realizar todas sus actividades bajo las siglas del SEU (Sindicato Español Universitario), que en esos momentos tenía el monopolio de cuantas actividades quisieran realizar los universitarios. No tuvieron más remedio que doblegarse a esa exigencia, si querían seguir realizando sus actividades: bailes charros, coro, alguna conferencia, todo ello dirigido a alegrar o mejorar las duras condiciones de los más necesitados.

Tanta era su actividad y tan dispuesta estaba para todo que hasta el SEU quiso captarla ofreciéndole un  puesto de monitora.

Otra vez los Ejercicios Espirituales hacen mella en su corazón. La lectura de San Marcos le llega de una forma especial, su vida externa empieza a cambiar, no sus sentimientos hacia los demás, en aquella época visitaba a los pobres del Arrabal.

Siente una llamada, una llamada que puede esperar hasta que acabe los estudios. Su vocación no es la de enclaustrarse para dedicarse a los rezos y las salmodias interminables, su vocación es la que ha estado ejerciendo desde siempre, ayudar al prójimo cara a cara, enfrentarse a los problemas en persona, no mediar o rezar para que otro, aunque ese otro sea Dios, lo arregle. Siempre le ha atraído de forma especial el mundo obrero.

1951 año importante en su vida. Viaja a Vitoria para ingresar en Santa María de la Paz, donde se formará como “Misionera Evangélica”. Años después Roma cambió el nombre por el genérico de “Misioneras Seculares”.

Tras dos años de formación, su primer destino: Bilbao. No encuentra allí lo que buscaba: maquetar un periódico, escribir algún artículo, hacer tareas de limpieza o servir mesas no le entusiasmaba demasiado.

Pronto cambia su destino. Un barrio nuevo está surgiendo en Bilbao, hay  mucho que hacer. Ahora Matilde se encuentra en su salsa, trata directamente con el pueblo, ve sus demacradas caras, sus ojos llorosos, sus muchas necesidades; desde las físicas, las primeras a satisfacer, hasta las intelectuales, morales o religiosas. Matilde se entrega a ellos, se mete en sus casas, en sus cocinas, sí en sus cocinas, pues entre otras muchas tareas, les enseña a cocinar de la forma más económica posible.

Trata con todo tipo de personas, siempre humildes, sin recursos o marginados. Aunque no siempre con éxito. Entonces, como ahora, hay quien está encadenado a una dependencia, que les proporciona una vida dura, llena de carencias, sin otra ilusión que la de sobrevivir día a día, una dependencia que ha eliminado todo atisbo de esperanza, que ha anulado su voluntad. A pesar de todo esa es su vida, la única vida que conocen y no quieren ni tienen fuerza para librarse de esas cadenas.

Una temporada en Francia y después a Gerona. Dos años intensos, en los que incluso hizo labores de enfermera. “Ponía inyecciones a miles”.

1957 de nuevo en su Salamanca, imparte clases y prepara oposiciones.

Después, una infinidad de destinos por su condición de docente: Alcoy, Tribunal de Revalida en Barcelona,  Albacete, Bilbao, Vitigudino…

En todos sus destinos mantuvo vivo su espíritu de entrega a los más débiles, lo que le costó no pocas amarguras y conspiraciones entre sus propios compañeros.

Como suele pasar, es en su propia tierra, en Vitigudino, donde sufrió uno de los peores golpes: se redactó un dossier lleno de acusaciones falsas.

Es esta una constante en nuestra historia, cuando alguien intenta hacer algo diferente, algo nuevo, algo que haga tambalear las cómodas normas impuestas por los que viven cómodamente, más temprano que tarde terminará por encontrarse con trabas, zancadillas, dificultades que harán que su labor sea penosa y se cuestione si merece la pena continuar.

Pero en Matilde esas zancadillas tan sólo sirven para hacer que avance aún más deprisa, y si por alguna circunstancia, le hacen caer, se levantará y lo intentará de  nuevo, ahora con más fuerza.

Actualmente, jubilada de su actividad “oficial” pero nunca de la personal, continúa con su labor desde diversas asociaciones, como “Ciudadanos por la defensa del Patrimonio” o “Memoria y Justicia”,

En 1991 descubre un nuevo mundo: el informático. Ahora puede mantenerse informada y enviar información a cualquier parte del mundo sin salir de casa. Cuando lee algún artículo interesante, no duda en enviárselo a sus amigos, siempre haciendo partícipes a los demás de su vida, sus conocimientos, su bondad, siempre el contacto, el diálogo y la preocupación por el prójimo.

Desde hace ocho años, visita a los presos de Topas, con ellos mantiene unas tertulias en las que se debaten temas sociales, humanos, religiosos, así como los relacionados con la problemática de los internos. Siempre con una mirada crítica y de denuncia de todo cuanto considera injusto: “A Dios rogando y con el mazo dando”.

Y ahora, aunque esto no lo dice en el libro, tertuliana cuando sus quehaceres se lo permiten. Por todo ello, muchas gracias Matilde.

    A continuación intervino Luisa Vaquero, quien agradeció a Matilde el que haya escrito este libro, porque con él podemos tener un conocimiento mayor de lo que fue nuestra historia durante los años de la guerra y los posteriores, historia que se nos ha hurtado durante muchos años y de la que solamente conocíamos la que los vencedores nos habían querido contar.

    Es esta una historia, como se debe escribir la historia, la historia de las personas, sencillas de las personas de a pie, no la de los grandes personajes, si no la del día a día de todos y cada uno de nosotros.

    Es un libro que aunque trate temas espinosos, temas que durante tantos años han estado ocultos y que pueden herir  falsas sensibilidades, está escrito sin rencor y con mucha esperanza. Un libro que salga de las Manos, la cabeza y el corazón de Matilde, no puede contener la más mínima parte de rencor, dada la educación recibida y la vida que ha elegido vivir.

    Su guía siempre ha sido Jesús de Nazarét, quien le ha ayudado a seguir adelante a pesar de las muchas dificultades y el gran dolor que en buena parte de su vida ha sufrido. Pero no es que solamente haya salido adelante, es que lo ha hecho siempre con una sonrisa en el corazón y con una entrega total al prójimo.

    Jesús empezó diciendo, que había conocido a Matilde en la cárcel, no es que ninguno de los dos estuviera interno en ella, a pesar de ser de izquierdas, sino que coincidieron  allí porque los dos estaban realizando labores sociales de ayuda a los internos, Jesús impartía clases de Inglés y Matilde con sus grupos.

    Es el libro de Matilde, un libro que son muchos libros, que bien pudiera ser la primera parte de una obra más amplia. Destacó Jesús la tarea como profesora, la que conoce como compañero y de la que de alguna manera se confesó alumno.

    Matilde es una profesora que siempre ha estado en la vanguardia, algunos aspectos de la enseñanza que se están intentando incluir en estos tiempos, ya los practicaba Matilde en los años sesenta y setenta. De entre todos estos aspectos destacaría el de la convivencia.

    En esos años Matilde hacía grupos con los alumnos para debatir y buscar sus propias soluciones. Supo aplicar con gran maestría lo mejor de la Institución Libre de la Enseñanza, que data de los primeros años del siglo XX. Es una innovadora, se interesa por todos los temas relacionados con la enseñanza y por la problemática de la persona, de una forma especial la de los jóvenes, para ello lee y estudia a los grandes pedagogos franceses de la Ilustración.

    Como ya hemos dicho sufre la represión también como profesora. Jesús recordó en este punto a gran Maestro Fray Luis de León y leyó algún párrafo de una obra en la que se habla del proceso a Fray Luis, así como los versos:

      ODA XXIII - A LA SALIDA DE LA CÁRCEL

 

Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,

 y con pobre mesa y casa
en el campo deleitoso
con sólo Dios se compasa
y a solas su vida pasa
ni envidiado ni envidioso.

    Recordó los episodios que en Vitigudino tuvo que sufrir Matilde, episodios propios clásicos del caciquismo, en los que se practica el mal por el mal, se l abre expediente por actividad subversiva, expediente que a pesar de haberse demostrado que nunca se debió abrir, aún no se ha subsanado el error. Todo ello para asistir a una reunión oficial convocada por el Inspector de enseñanza, que se quiso interpretar como una reunión subversiva, que hasta la misma Guardia Civil dijo que se trataba de una reunión oficial.

    Habló, Jesús, de la humildad de Matilde, quien a pesar de las muchas dificultades y trabas que le han puesto en su camino, no odia a nadie, pero  no solamente es que no odie a nadie, sino que se ha entregado durante todo su vida a los demás. Leyó el siguiente párrafo, del página 12 del libro de Matilde:

    "...mi vida no tiene nada de extraordinario. Miles de personas de entonces pasaron sufrimientos iguales o superiores, millones de personas siguen soportando persecuciones, falta de libertad, muertes ignominiosas, además de carecer de los medios básicos para subsistir. ¿Quién escribe la historia de estas personas?"

    A continuación habló Matilde:

    Antes de empezar me gustaría insistir que la lectura de este libro como la de cualquier otro, no debe ser, ni siquiera al principio, una lectura por encima, “un vistazo”, mirando los santos, el final… Mi primo catedrático de Griego me recomendó vivamente que siempre leyera los libros desde el principio, desde el prólogo que suele reflejar cuál es el propósito del autor y que ayuda por tanto a comprender mejor su lectura. Añadiría que hay que empezar desde la dedicatoria.

    En el libro hay tres planos. El de los relatos, más fácil de leer. Hay un segundo plano más profundo: el de las sentimientos y las reflexiones que surgen desde el presente, al hilo de los recuerdos o recoge los que se produjeron o se fueron produciendo. Las reflexiones van en cursiva y creo importante detenerse en ellas. Hay unos poemas que enmarcan cada capítulo y que no están puestos al azar. Pueden ayudar a descubrir junto con algunas reflexiones o comportamientos, la veta más profunda que late en todo el libro.

    Las fotos no sólo adornan y aligeran, también son una lectura gráfica vinculada y complementaria de los textos. Como el libro está escrito de un modo conciso, tal vez encierre más de lo que pueda parecer a simple vista. Se puede leer en poco tiempo, en tres días a dos horas cada día, en seis con una hora diaria. Todo el relato tiene cierta concatenación y si su lectura se va espaciando, se corre el peligro de leerlo sin comprenderlo. Al empezar, decidí ser breve y concisa, sólo tiene 300 páginas en grandes caracteres y con 160 fotografías. Ni que decir tiene que he omitido muchas cosas, sobre todo si podían molestar a alguna persona…

    Siendo fiel a mis recomendaciones, empiezo por el principio, por el prologo, que explica por qué empecé a escribir estas memorias y da pistas para su comprensión.

    Es fácil comprender que cuando se alcanzan 79 años, no se tienen ganas de embarcarse en la tarea de hacer un libro. No me considero escritora, pues aunque siempre me gustó escribir, las circunstancias de la vida me llevaron por otros derroteros. Un libro colectivo de carácter didáctico en el que colaboré con otras cuatro profesoras, alguna pequeña intervención en el libro publicado recientemente sobre D. Agustín Soler y contados artículos periodísticos, casi siempre de crítica social, es todo lo que ha precedido a este relato en el que desde el prólogo declaro que no he tenido ninguna pretensión literaria. También se me ha impuesto un estilo escueto, condensado, tal vez por el propio contenido o porque mi edad me lleva por caminos de simplicidad.

    Pocas ganas se tienen si además al escribir se rememoran recuerdos llenos de dolor, para ponerlos por escrito y que producen cierta convulsión, ahogo y hasta llanto. No, no es nada agradable ni fácil.

    Ni es agradable contar las dificultades en el ejercicio de una profesión “en tiempos difíciles”, cuando por otra parte, estás llena de entusiasmo y generosidad.

    Cuesta destapar tu vida, dejarla a la intemperie y al arbitrio de la crítica. Ya he tenido ocasión de comprobarlo: la lectura superficial de algunos, la lectura interesada de otros que van a buscar si está su nombre, los reproches de algunas personas allegadas, la indiferencia de bastantes que no me han hecho el más mínimo comentario. También, algunos elogios sencillos de personas que lo han leído con benevolencia o cariño.

    No han sido pocas las dificultades que se presentaron también, una vez tomada la decisión de publicarlo. Y precisamente por parte de las personas que debían alentarme más

    No obstante, la experiencia de dolor es positiva porque sirve para acercarnos a las personas que sufren, cerca o lejos de nosotros. En un momento de mis memorias hago un balance y confieso que todo me ha servido para ser feliz, para tener una gran paz y una profunda libertad que nada ni nadie me pueden arrebatar, y justamente en una edad en que se experimenta como nunca la debilidad física y la soledad.

    Deseo y espero que mi libro no haga daño a nadie y si hay algo que pueda molestar, desde aquí pido públicamente perdón.
He procurado ser sincera. Por eso quiero aclarar que cuando se llega a mi edad, la vida nos ha ido simplificando y no se tiene rebozo en contar las cosas buenas. Por aquí podía extenderme para explicar como se va cambiando en la vida. Hace unos años no hubiera escrito estas memorias y casi siempre firmaba mis artículos con un pseudónimo. En el fondo es darse cuenta de la propia vanidad y luchar contra ella. Pero llega un momento en que ya no importa nada. Una ha experimentado todas sus fragilidades y ha recibido ya muchos palos. El camino que se ofrece es sencillamente el de aceptarse a sí misma, reconociendo lo bueno y lo malo sin penar por no verse como una quisiera. De otra parte lo que llamamos “malo”, la mayoría de las veces es resultado de la propia debilidad, de la propia historia o de la química cerebral. También se experimenta una gran riqueza interior, que pocas veces se comunica o no se nos permite hacerlo. Lo he hecho plenamente consciente y puedo decir “sin asomo de vanidad”, pues a mi la experiencia de mi vida dolorosa y de Fe me confirman que “todo lo puedo en Aquel que me conforta” y que “en la debilidad está la Fuerza”“

    En todo caso lo que más deseo y espero es que haga bien, en los dos aspectos que he pretendido, que señalo en el prólogo y que le dan título: Memoria y esperanza

    1. He querido Contribuir a recuperar la memoria, porque como dice Claude Laharie en el prólogo de su librito sobre el campo de internamiento de Gurs: el “deber de la memoria, el trabajo de la memoria se han hecho necesarios precisamente por la falta de nuestra memoria”,por esa anestesia a que hemos sido sometidos,

    “La tentación del olvido no borrará el pasado pero arrojará a las generaciones más jóvenes una carga demasiado pesada: la complicidad del silencio y tropezará siempre con el deseo de saber, dando pie a la sospecha: ¿por qué nos lo ocultaron?”

    La memoria es “necesaria en fin, puesto que la ciudadanía, elemento fundador de la sociedad, se construye apropiándose el patrimonio de la propia historia hecha tanto de fases gloriosas como de momentos sombríos.”

    Artur London que inicia el libro ya citado dice: “…Hay que recordar para preparar un futuro más justo, más fraternal, preservado de guerras…”

    Los historiadores que trabajan hoy en esta etapa reciente de nuestra historia, son muy importantes, pero es fundamental también recoger los testimonios orales y escritos de las personas que sufrieron en carne viva los acontecimientos que los historiadores cuentan con más o menos distancia. Ambas perspectivas se complementan. No se puede poner obstáculos, antes al contrario, es necesario y urgente estimular a esas personas, ya escasas, apoyarlas con cariño para que se animen a contar o escribir sus recuerdos, aunque sea torpemente, porque además hay gente sencilla que solo a estas personas podrá entender.

    2. El segundo aspecto es la esperanza. Necesitamos esperar. Y esperar es “creer siempre que las cosas pueden cambiar”, pero las cosas no cambian solas, ni bastan los gobiernos para cambiarlas. Los que ya tenemos 80 o más años hemos esperado mucho tiempo, hemos luchado muchas veces contra toda esperanza y muchas cosas han cambiado. Nos han ayudado muchos testigos del pasado que no vieron y creyeron, pero sobre todo nuestros seres queridos que resistieron heroicamente la persecución o fueron a la muerte cantando su fe y esperanza, “arriba los pobres del mundo…, el hombre del hombre es hermano, derechos iguales tendrán…, los odios que al mundo envenenan muy pronto se extinguirán…, la tierra será la patria de la humanidad”. Son los anhelos de todas las personas que viven la utopía humana, la utopía cristiana. Son las personas más próximas a Cristo, acusadas vilmente como Él, el Cristo que se han apropiado los que dicen que creen, pero no creen en Él porque no siguen ni su vida ni sus palabras, y le han convertido en una imagen de madera o cartón piedra para invocarle y adorarle en altares, no para seguir sus huellas.

    La esperanza es un componente del AMOR, el gran motor de nuestra vida. El Amor en todas sus manifestaciones, amor de padres, de hombre y mujer, de amigos, el amor a la tarea política, al trabajo, a una causa noble, a los que sufren desamor. Cualquier amor es una fuente perenne de energía, de felicidad, si se cuida y se criban constantemente las torpezas bastardas del egoísmo, de la ambición. El amor, la entrega es principio y consecuencia de la esperanza y a su práctica os invito y me invito.

    Termino con las palabras de Maria Zambrano con las que acabo mi libro: “Abrir los ojos a la luz sonriendo, bendecir la mañana, la vida recibida, sonreír al universo, a la vida que avanza. Aceptar el tiempo como un regalo espléndido…” y las que mi profesor Lapesa me regaló en el cuaderno de autógrafos: “La vida es, bien lo sabes- amarga como la retama- pero la retama alegra ahora las sierras- con su flor amarilla- La flor de la vida es el amor- Amemos a los demás, aunque nos hieran- aunque sepamos que ellos y nosotros- somos indignos del don sublime del amor”

    Que este sencillo y elemental relato que hoy presentamos estimule a otras personas en esta ardua tarea de recordar, para despertar la olvidada memoria en bien de las futuras generaciones, para generar lazos verdaderos de paz y concordia.

    A lo largo de su intervención  reivindicó la Memoria Histórica. No podemos prescindir de la memoria, eso sí, sin odio y sin ánimo de revancha. En el título de su libro está escrito "Memoria y Esperanza". Esperanza en nuestra capacidad de cambiar para hacernos cada día un poco mejores.

    La memoria histórica fue la chispa que encendió la mecha de los malos modos, de la discusión acalorada, del monólogo en defensa de la propia verdad, sin tener en cuenta la opinión del prójimo, a quien, según unos, sólo les mueve el ánimo de revancha y según otros es la intolerancia y la cultura fascista quien no les permite ver la realidad.

    Algún tertuliano insistió en el el ánimo revanchista de la Ley, en la innecesidad de remover las heridas, y en el efecto de división que esta ley conseguirá entre todos los españoles. La discusión subió de tono, la temperatura subía y subía, en un momento, Jesús, que había colaborado en la presentación del libro de Matilde, se levantó con intención de abandonar la sala,  una tertuliana le secundó, al final fue el tertuliano que provocó todo este acaloramiento, no con sus opiniones, sino con su insistencia en no permitir que Matilde defendiera su postura, quien abandonó la sala.

    La tensión estaba en el ambiente, varios tertulianos eran de la misma opinión del que abandonó la sala, pero supieron  manifestarla, con la educación y la mesura propias de personas adultas y formadas.

    El moderador invitó tanto a Jesús como a la tertuliana que había intentado abandonar la sala, a que permanecieran y manifestaran sus opiniones, fueran estas las que fueran, que abandonando no se resuelve nada, pues nos privarían a todos de saber su opinión, siempre es enriquecedor el intercambio de opiniones, por muy diferentes que sean las unas y las otras.

        La aguas empezaban a volver a su cauce, pero una tertuliana, mostró su desacuerdo levantándose de la silla y abandonando la sala. Llamó al moderador para hablar con él fuera, el moderador se levantó y la acompañó. Una vez fuera de la sala, esta tertuliana mostró su asombro por la mentalidad retrógrada y cavernícola de la tertulia. Vino a insinuar al moderador que no debía permitir que personas así mostraran su opinión. Se iba avergonzada, pues en los círculos en los que ella se mueve nunca pasa, cosas como esta.

    El moderador le contestó que en nuestra tertulia pasa esto porque damos libertad de expresión y de acceso a toda persona que quiera hacerlo, que no pedimos carné, ni currículo, ni militancia política a los que asisten. Es muy fácil no tener contratiempos de este tipo; solamente tiene que reunirse con personas de la misma cuerda, ideológica, política, religiosa, social, etc. y tendrá unas tertulias placenteras y sosegadas, pero esa no es nuestra meta.

    Mientras tanto la tertulia seguía, unos defendiendo la memoria histórica, otros diciendo que no es el momento, y alguno a quien se dirigían los tertulianos de una forma insistente y recriminadora, manifestó su malestar y dijo que él no venía  a la tertulia para pasar un mal rato, por lo que a partir de ese momento abandonaba las aportaciones que para la Tertulia está realizando, no la Tertulia a la que asistirá como un tertuliano más, pero sin complicarse la vida.

    Ha sido esta tertulia un  test para medir nuestra capacidad de diálogo y tolerancia, cada uno sabrá como ha salido de él. Espero y deseo que las discrepancias, y sobre todo, las maneras de manifestarlas, no acaben con nuestra tertulia, de ser así será porque no estamos tan preparados como creemos para vivir en una comunidad plural, heterogénea, tal y como las circunstancias actuales, y de  una forma especial las futuras, nos auguran que será la sociedad que nos tocará vivir durante los últimos años de nuestras vidas.

    A pesar de todo La Tertulia sigue y el próximo martes tendremos con nosotros a D. PEDRO SAMUEL MARTÍN GARCÍA, Portavoz de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) en Salamanca y Castilla y León, quien nos hablará de la AVT en general y de forma especial en Salamanca.

   


    DÍA 16 DE OCTUBRE

    D. PEDRO SAMUEL MARTÍN GARCÍA (Portavoz de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) en Salamanca y Castilla y León)

    TEMA: ACTIVIDADES Y FINES DE LA AVT

        Pedro Samuel nació en San Sebastián el 7 de noviembre de 1964. Es guardia civil retirado como consecuencia de las secuelas de un atentado que sufrió el 16 de marzo de 1991 en San Sebastián. En dicho atentado falleció el guardia D. Luis Aragó Guillén y quedaron heridos de gravedad otros dos guardias más, el niño Diego Montes Cendán y su padre. Dicho atentado fue reivindicado por el comando "Donosti" de la banda terrorista ETA.

    Actualmente se dedica por entero a la AVT y alterna con estudios de derecho y psicología.

    Pedro Samuel comenzó su intervención dando un repaso, rápido, a lo que es la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), sus fines, sus actividades, etc.

    La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) se constituyó como entidad jurídica sin fines lucrativos allá por el año 1981, bajo la denominación HERMANDAD DE FAMILIARES DE VÍCTIMAS DEL TERRORISMO, como respuesta de la sociedad civil a la barbarie del terrorismo en todas sus manifestaciones, constituyendo de esta forma la primera iniciativa de índole privada y de carácter asociativo frente al fenómeno terrorista.

    Desde sus primeros comienzos, los fines esenciales de la Asociación, convenientemente recogidos en los Estatutos que rigen su funcionamiento, han sido, en esencia:

    - Aunar a los familiares de miembros de los cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, de los distintos Cuerpos del Ejército Español, funcionarios de las diversas Administraciones Públicas, trabajadores y civiles que hubieran sido víctimas del terrorismo en cualquiera de sus formas.

    - Prestar toda la ayuda necesaria, tanto material como moral, a todo aquel que la necesitara como consecuencia de haber sufrido directamente, en su propia persona, o la de sus familiares, la acción terrorista.

    - Dar a conocer a los demás asociados, así como al conjunto de la sociedad, la situación tanto moral como económica de los familiares y víctimas del Terrorismo.

    - Prestar toda colaboración a otras entidades, tanto públicas como privadas, que redunden en un beneficio moral o económica de los familiares y víctimas del Terrorismo.

    - Realizar cuantos actos públicos, seminarios, conferencias y demás eventos que contribuyan en cualquier forma, a fomentar el espíritu de hermandad de los familiares y víctimas del terrorismo , así como la repulsa de dichos actos.

    - Promover las acciones legales necesarias a favor de la víctimas del terrorismo y de la sociedad en general y asistir a los mismos en el ejercicio de dichas acciones, en los procedimientos judiciales, en cualquiera de sus órdenes y materias, que se siguieran con motivo de acciones terroristas o contra organizaciones de tal carácter.

    En cumplimiento de dichos fines, las actividades que la Asociación ha venido desarrollando, fomentando y promocionando han sido muchas y variadas, destacando:

    - Asistencia a los socios con el fin de lograr su plena reincorporación a la sociedad, mediante la prestación de diversas ayudas y la realización de variadas iniciativas:

        * Convenios con diversas entidades y corporaciones públicas para la realización de Actividades infantiles de carácter lúdico y formativo.

        * Prestación de ayudas al estudio y organización, en colaboración de diversas instituciones públicas y privadas, de cursos y seminarios formativos.

        * Organización de reuniones, conferencias, encuentros, seminarios, etc. Encaminados a cohesionar e informar al colectivo de asociados, así como dar a conocer la situación de los familiares y víctimas del Terrorismo.

    - Creación de un Gabinete Psicológico encargado de prestar asistencia a las Víctimas y a sus familiares para lograr que superen la secuelas, tanto físicas como intelectuales y emocionales, derivadas de actos terroristas, así como de realizar estudios relacionados con el impacto de los atentados en las víctimas de actos terroristas.

    - La Asociación de Víctimas del Terrorismo, en un intento de ofrecer una atención integral, viene desarrollando una serie de talleres terapéuticos centrado en la mejora de la salud emocional.

    - Dirigidos por psicólogos, están pensados para desarrollarse en grupo.

    - En última instancia, pretenden ser un espacio dinámico que fomente la participación de todos los integrantes del mismo.

    - Los talleres terapéuticos son cuatro y persiguen diferentes objetivos:

        - Manejo de la ansiedad, control del estado de ánimo, aprender a decir adiós y afrontamiento psicológico de hechos traumáticos.

        - Creación de un Servicio de Orientación Jurídica encargado, entre otras materias, de:

        *Tramitar los procedimientos judiciales relacionados con la concesión de las ayudas y subvenciones asignadas a la Víctimas del Terrorismo y a sus familiares.

        *Orientar a los asociados en los trámites legales relacionados, con la solicitud de ayudas e indemnizaciones, el ejercicio de acciones judiciales, reclamaciones a compañías aseguradoras, etc.

        *Ejercicio de la Acusación popular, en nombre del colectivo de víctimas, frente a todas las manifestaciones del terrorismo que fueren susceptibles de ello.

    Creación del departamento Económico-Financiero, desde el cual se capta y gestiona los recursos económicos necesarios para que la asociación pueda llevar a cabo todos sus proyectos.

    Se trata de un equipo fundamentalmente técnico, con amplia experiencia en las tareas de planificación, control y administración de recursos.

    Aunque la aplicación de los fondos es siempre con fines sociales, la administración y gestión de los mismos están presididas por criterios de rentabilidad y eficacia.

    En los dos últimos años el presupuesto dedicado a proyectos de la AVT se ha visto incrementado de forma considerable por dos razones fundamentales:

    1.- El importante aumento habido en el número de asociados.

    2.- La declaración de Utilidad Pública obtenida en el año 2004 nos obliga a prestar asistencia a todas las víctimas del terrorismo, independientemente de que estén o no asociadas a la AVT.

    Las actividades de atención Psico-social absorben más del 90% del presupuesto y es importante destacar el cambio habido en cuanto al origen de los fondos en esto últimos años, pasando de una casi inexistentes financiación privada, a unas cifras en las que los donativos y colaboraciones privadas supone más del 50% de los ingresos de la AVT.

    Con el fin de dar una mayor transparencia a la gestión económica de la Asociación, todos los años se lleva a cabo una Auditoria de Cuentas que se presenta a todos los asociados en la Asamblea General Anual.

    - Creación de un Servicio de Prensa, Gabinete de comunicación de la AVT, constituye el vehículo de expresión de la AVT. Se encarga de las relaciones con los medios de comunicación con el objeto de transmitir a la opinión pública la postura de las víctimas del terrorismo acerca de aquellas cuestiones que les atañen. Asimismo, cumple una función de sensibilización social respecto al fenómeno terrorista.

    - A lo largo de los últimos meses se ha incrementado de manera notable el número de informaciones relativas a nuestra asociación publicadas en los distintos medios de comunicación, ya que la AVT ha estado presente en todas aquellas cuestiones relacionadas con nuestro ámbito de actuación. Este hecho se ha visto reflejado en el grado de impacto informativo que la AVT ha ostentado a lo largo de los dos últimos años. De esta forma, junto con un notable aumento del número de artículos publicados en prensa escrita, resulta igualmente reseñable el hecho de que las principales cadenas de radio y la práctica totalidad de las televisiones existentes en nuestro país, hayan informado sobre la actualidad y acerca de los hechos que conciernen a nuestra asociación. El Gabinete de prensa es el encargado igualmente de preparar y gestionar las ruedas de prensa y los diversos actos con los medios de comunicación que se realizan a lo largo del año. Con este propósito Organiza y colabora en todos aquellos actos que se realizan en beneficio de las víctimas del terrorismo.

    En la actualidad, y a través de las acciones mencionadas, la Asociación presta sus servicios a un colectivo de más de 6.000 personas que, muy a pesar nuestro crece año tras año.

    En Particular, y sin perjuicio de la realización de las actividades mencionadas con anterioridad, La Asociación está inmersa en las siguientes actuaciones:

    - Dar publicidad e informar a la Sociedad acerca de las consecuencias del terrorismo

    - Desarrollo de programas específicos como:

        * Programa de asesoramiento Jurídico-Penal, encaminado a la personación de la Asociación en todos aquellos sumarios y causas que estén abiertas, o puedan abrirse, por delitos terroristas, como acusación popular contra los miembros de la Banda terrorista ETA y todo el entramado financiero, cultural, social y mediático que la rodea y apoya, directa o indirectamente.

        * Programa de Información de concienciación social, para educar por la paz y contra la violencia política, con campañas de sensibilización y concienciación social, concentraciones y manifestaciones por la paz y contra el terrorismo, actos conmemorativos y organización de conferencias, seminarios, mesas redondas y otros eventos educativos de reflexión sobre la problemática y las consecuencias que el terrorismo ha tenido y sigue teniendo en España.

    En esta línea de concienciación social, se ha creado en fechas recientes, el “Club de Atletismo AVT”, que bajo el lema “Corremos por Ellos”